Análisis de Brigandine: Abyss, un regreso agridulce a la clásica saga del RPG de estrategia por turnos (Xbox Series X, PS5, Switch 2, PC)
El anuncio de una nueva entrega de Brigandine, la clásica saga de videojuegos de rol tácticos, tuvo una acogida entusiasta por parte de sus fieles jugadores. Llamada Brigandine: Abyss, el título desarrollado por Adglobe promete un retorno ambicioso, mezclando las señas de la franquicia adoradas por los jugadores veteranos con innovadoras jugabilidades que fascinasen a los recién llegados. Esta entrega cuenta con dos modos: Historia, en el que seleccionaremos a una de las 6 naciones enlazadas con los terribles acontecimientos que han llevado al continente de Meltitea a la guerra, y Misión, en la que dispondremos de 24 facciones para jugar, cada una con su propio punto de partida y condición de victoria.
La historia nos traslada a tiempos de guerra, si bien en esta ocasión a Meltitea, un mundo independiente de las entregas anteriores. Doscientos años atrás, la gran hechicera Lunadea forjó la armadura arcana Brigandine, a fin de evitar la codicia del Imperio Abyssloa, que amenazaba con someter a todo el continente. Ahora, el Reino de Solginat parece seguir los mismos pasos, acumulando un poder que podría desestabilizar el territorio. Ante estos hechos, la reina de Mysteine, nación creada por la hechicera Lunadea, convoca una reunión para emitir una denuncia formal. El encuentro acaba en un golpe de estado encabezado por Chaossolus, quien proclama el renacimiento del Imperio Abyssloa después de asesinar al gobernante de Solginat.
¡Por Meltitea!
Uno de los aspectos más llamativos del modo Historia de Brigandine Abysses la elección del punto de vista entre 6 naciones: Gran Dragnica, The Scarlet Will, Mysteine, Purifanoe, The Samura Clan y Pandemyuon. Cada una de ellas cuenta con líderes, tropas, territorios, relatos y motivaciones distintas, lo cual nos permite ver el conflicto de Meltitea desde una miríada de testimonios, algunos más trabajados que otros. El problema es que, en general, tanto las historias como los personajes caen en clichés, tópicos y estereotipos, poco elaborados y con intervenciones anecdóticas dentro de la narrativa del alzamiento del Imperio Abyssloa. A lo largo de la partida, a ratos hemos perdido el interés de la facción por el simple hecho de que apenas se desarrolla la historia de la nación elegida y de sus líderes. Por si fuera poco, son píldoras que se accionan entre eventos argumentales del relato principal, lo que nos hace sentir que son elementos inconexos y escasos dentro del conjunto. En nuestra opinión, el videojuego de Adglobe parece haber centrado más sus esfuerzos en la jugabilidad, que en la narrativa.
Todos contra todos
El modo Historia se divide en tres fases: Organización, Ataque e Invasión. La fase en la que más tiempo invertiremos es en la Organización, en la que prepararemos a las tropas, invocaremos nuevos líderes y criaturas, enviaremos a los equipos a misiones o a otras bases, compraremos e intercambiaremos suministros y, de ser posible, subiremos de nivel la base. La gestión de las tropas es el núcleo de la propuesta, con cuantiosas opciones, configuraciones y combinaciones, aunque menores en comparación a otras entregas. Aun así, deberemos revisarlas minuciosamente, sobre todo si jugamos en el nivel Normal o Difícil. Desafortunadamente, en este punto crítico para las Fases y Temporadas posteriores, hemos notado un desequilibrio en comparación a otras naciones, que parecen tener tropas más preparadas y mayor facilidad de mejora de las bases. Cuando nosotros apenas habíamos subido al nivel 2 un par de bases, por el gran esfuerzo que conlleva, las que estaban en manos del juego alcanzaban el nivel 3 o 4.
¡A la batalla!
Una vez en combate, Brigandine Abyss nos avisa de las condiciones de victoria y derrota y coloca a nuestras tropas en mapas de cuadrícula hexagonal, una de las características singulares de la franquicia. La novedad más relevante en el terreno es el uso esporádico de elevaciones y obstáculos; según cómo nos movamos por el tablero, será una ventaja o una desventaja frente al enemigo. Desde nuestro punto de vista está un poco desaprovechada. En cuanto a los rivales, la IA del título es predecible y torpe, lo que resulta en enfrentamientos repetitivos, predominando las estrategias de espera o ataque sin piedad a una unidad. Con todo, el juego no carece de dificultad, dado que nuestros enemigos acometerán con todo su arsenal al líder del pelotón, a fin de derrotar al grupo entero en cuanto caiga. Llegado el caso, puede ser útil usar la mecánica Rally, otra innovación del título, mediante la cual el cabecilla de la tropa se fusionará con una de sus criaturas, adquiriendo así modificadores activos y pasivos que se notan en el combate. Hemos comprobado que también es una opción para resguardar a un monstruo a punto de ser derrotado.
En cualquier caso, la muerte no es el final. Bien decidamos esperar a que vuelvan en la siguiente Temporada, o bien recuperarlos en la fase de Organización, la mayoría de líderes y bestias podrán volver al campo de batalla. La opción tiene ciertas limitaciones, pero apenas las hemos sufrido en la partida. Hablando de líderes, creemos que les falta mimo. Aun contando con habilidades especiales y un buen número de clases —a elegir cuando lleguen a ciertos niveles—, excepto los personajes especiales de las naciones de diseño elaborado, el resto son genéricos. Lo mismo para las criaturas. Lo peor sucede en el campo de batalla, en el que los diseños comunes impiden tener una imagen clara de la colocación de las tropas. Para resolverlo un poco, nosotros activamos la división por colores. Esta humildad en el apartado visual es algo que además se aprecia en el diseño de los menús, básicos, los mapas, insulsos, y las animaciones, toscas. La banda sonora, por el contrario, genera un ambiente épico espectacular.
El legado de una franquicia
Brigandine: Abyssha contado con un equipo notable en su desarrollo, que se ha esforzado en respetar la herencia de la saga. A pesar de ello, algunas carencias y limitaciones le impiden estar a la altura de títulos previos. Sospechamos que la propuesta no contentará a todos los jugadores, sobre todo a los fieles, que esperaban un salto cuantitativo y cualitativo. Sin embargo, es un videojuego que no ha perdido su amor por el rol estratégico, ofreciéndonos un abanico de posibilidades estratégicas, mecánicas prometedoras y una duración que fácilmente supera las 200 horas sumando los modos Historia y Misión.
Hemos realizado este análisis mediante un código de descarga para Xbox que nos ha proporcionado Adglobe.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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