Análisis Mario Tennis Fever: El caos de Mario Kart y Smash Bros llevado con mucho furor a un juego de tenis (Switch 2)
Dentro de los juegos deportivos de Nintendo, la saga Mario Tennis es una de las más importantes y a la que más entregas se ha dedicado hasta el día de hoy. Aunque no siempre han acertado, la mayor parte de sus videojuegos son destacados, y de hecho el más reciente, Mario Tennis Aces, nos ofreció una gran jugabilidad, aunque también un sabor agridulce por la falta de contenidos.
Mario Tennis Fever llega con el típico "más y mejor" que estábamos esperando, y te adelantamos que Camelot Software ha dado la talla. Incorpora un modo historia de lo más interesante, torneos con distintos grados de desafío, una opción de juego basada en superar retos, además de otras sorpresas y el siempre adictivo multijugador tanto local como online. ¿Es la entrega definitiva? Tal vez no, y no está exenta de aspectos criticables, pero como Mario Tennis es un paso adelante decidido, creemos que en la dirección correcta.
Mario Tennis evoluciona con los golpes furor
La piedra angular de cualquier Mario Tennis lo tenemos siempre en su jugabilidad. En este caso volvemos a tener ese marcado tono arcade y directo de otros títulos, pero aún más depurado. El manejo es una absoluta gozada, y es tan rápido que permite disputar partidos de gran velocidad. En los niveles de dificultad más elevados hay momentos incluso en que cuesta seguir el rastro de la pelota, volviéndose un espectáculo deportivo de lo más caótico y a la vez divertido.
Este caos es un elemento central de la experiencia que viene representado a través de la gran novedad de Mario Tennis Fever. Hablamos de las raquetas furor, las cuales podemos escoger antes de cada partido para disfrutar de una habilidad única y diferenciada. Hay 24 modelos diferentes, y nos permiten desatar los golpes furor una vez rellenemos su indicador, algo que se hace a medida que hacemos el peloteo. ¿Qué efectos tienen? Esta es precisamente la parte más divertida, y es que hacen que cada partido cobre su propia personalidad.
Tienes la raqueta flor de fuego, que llena de llamas la pista de tus adversarios. La raqueta flor de hielo hace lo propio, pero helando el suelo para que resbalen, mientras que la raqueta estrella te hace invencible. Los efectos son temporales, y debemos aprovecharlos de forma estratégica para anotar tantos. Nos encanta cómo le han echado imaginación los desarrolladores, con raquetas que colocan cáscaras de plátano, hacen invisible la bola, generan peligrosas barras de fuego o convierten nuestros pelotazos en Bill Balas que vuelan a toda velocidad.
Se trata de una habilidad especial que puede decantar la victoria, pero que por suerte no son golpes implacables. Si los devuelves antes de que golpeen el suelo y caen sobre la pista de tu oponente, harás que el poder de su raqueta se vuelva en su contra. Además, esto se complementa con el hecho de que cada tenista dispone de una barra de vida. Si a un jugador le alcanza un ataque furor mientras juega en dobles, quedará fuera de juego un tiempo, algo que se puede aprovechar para ganar ventaja.
Las raquetas furor suponen la novedad central de la experiencia jugable, pero lo mejor de Mario Tennis Fever es que se complementa con todo eso que ya conocíamos de anteriores juegos. Estos títulos ya tenían muy en cuenta aspectos como el correcto posicionamiento en pista, los golpes cargados y los remates, así como deslizarse para alcanzar la bola o realizar saques potentes dependiendo de tus reflejos a la hora de golpear en el momento exacto.
En Mario Tennis realizar dejadas, hacer globos, cortados o golpes planos, y alternar entre todos ellos dependiendo de la situación, requiere cierta destreza y también visión táctica para saber qué es mejor en cada momento. Existe hasta una animación para provocar al rival antes de que te llegue la pelota y así motivarte para devolverla con un poco más de potencia. Aunque no haga falta decirlo, es en todo momento un tenis arcade y no busca el realismo. No obstante, eso no quita que añada cosas como las faltas por enviar la bola fuera de los límites o que tus saques puedan impactar contra la red.
Si has jugado a anteriores juegos de la saga, no tienes de qué preocuparte, porque todo funciona tal y como recordabas. Y si no, el juego contiene un completo tutorial para que te familiarices con su esquema jugable, que es fácil de aprender pero algo más difícil de dominar. De hecho, una excelente manera de empezar es el modo historia, que funciona como un tutorial de todo lo que te vas a encontrar en Mario Tennis Fever.
Modo historia y mucho más
Por desgracia, estamos acostumbrados a que el modo historia de los juegos deportivos de Nintendo no se encuentren demasiado inspirados, o directamente sean inexistentes. En este caso tenemos que hablar de un modo historia que cumple, y eso ya es algo. Nos propone controlar a Mario Bebé y Luigi Bebé en una aventura por recuperar sus formas de adulto. Esto nos lleva a una academia, algo que se aprovecha para darnos unas nociones básicas sobre el mundo del tenis mientras subimos de nivel y mejoramos estadísticas.
Aquí encontramos minijuegos con diversos planteamientos: movernos por una cinta transportadora de un lado para otro para recoger pelotas, golpear con un martillo en el momento exacto o lanzar un disco con que derribar unas figuras de goombas. Luego hay algunas preguntas a modo de test para aclarar algunos conceptos básicos sobre el tenis. En esencia, se trata de desafíos muy introductorios, enfocados a nuevos jugadores. Por suerte, no es solo eso, y pronto nos encontramos con varios partidos de entrenamiento que nos permiten subir de rango e ir incrementando poco a poco la dificultad.
No obstante, en buena parte del modo historia no nos hemos sentido especialmente estimulados, con un nivel de reto más bien bajo. Por suerte, una vez salimos de la academia la situación mejora, llevándonos a una aventura para derrotar a una serie de monstruos. Recorremos diferentes escenarios y se plantean misiones relativas a jugar un partido sobre un barco volador, aliviar el sobrecalentamiento de una sala de máquinas, jugar contra una planta piraña o plantar cara a los esbirros de Bowser. Hay pruebas que demuestran cierta inventiva, y en general no están nada mal. Da para unas 3 ó 4 horas que no se volverán inolvidables, pero que se agradecen como complemento al resto del juego, que es donde realmente encontramos lo más valioso de Mario Tennis Fever.
Uno de los platos fuertes es el modo torneo, que se puede jugar en individuales o dobles dentro de tres copas: Champiñón, Flor y Estrella. Propone distintos escenarios y contendientes, con una dificultad creciente. Sin embargo, nos ha sabido a poco y no comprendemos por qué no se han añadido más copas, a las que les habría venido bien proponer un grado de desafío un poco mayor para los jugadores que empiezan a dominar el juego. Aquí Camelot Software se ha quedado algo corta.
La torre de los retos es uno de los grandes aciertos del título. Se nos proponen tres torres diferentes (crecimiento, determinación y engaño) que constan cada una de ellas de 10 niveles a superar. Estos niveles proponen distintos retos, del estilo de manejar raquetas que crean barreras de fuego o competir contra un rival que lanza proyectiles. Aquí sí que hemos sudado para superar algunos desafíos, convirtiéndose en una de las opciones de juego más adictivas de todo el conjunto.
Luego tenemos el modo realista, en que se saca partido de los Joy-Con 2 y la detección de movimiento. Aquí el tenista se dirige automáticamente a la pelota sin que hagamos nada, con lo que solo tenemos que imitar el movimiento de la raqueta para golpear. No hemos percibido un mayor grado de exactitud ni una experiencia renovada con respecto a otras entregas, así que es un añadido sin más.
El modo popurrí nos ha resultado más interesante. Contiene partidos especiales en que se juega con reglas únicas, como hacer pasar la pelota a través de unos aros para ganar el máximo de puntos, o una especie de pista al estilo pinball en que hay que tener mucho cuidado son los obstáculos. Hay bastante imaginación aquí, con la incorporación incluso de una cancha inspirada en Super Mario Bros. Wonder y que se transforma en el momento en que golpeamos la Flor Maravilla.
Contenidos, rejugabilidad y online
Son tan buenos estos planteamientos, que no nos habría importado tener una mayor cantidad de pistas disponibles. En total, son 8 pistas, que con variantes del tipo hierba, tierra batida, madera, adoquín, moqueta, arena… se convierten en 14 pistas. Dependiendo del tipo de terreno, notarás que la bola va a un ritmo lento, normal o rápido, algo que también añade complejidad al conjunto. Y lo dicho: aunque hay elementos del universo Super Mario, en general la licencia está bastante desaprovechada. Se podría haber realizado un mayor esfuerzo.
Por otro lado, tenemos 38 tenistas, que es un número que creemos que se ajusta bien a un juego de este tipo. Aparte de los clásicos, tenemos a Goomba, Destello, Chomp Cadenas, Spike, Floro Piraña, Huesitos, Kamek o Pauline. Todos tienen sus estadísticas únicas de velocidad, potencia, control y efecto, con una forma de desplazarse muy diferente a través de la cancha. Probar distintos personajes se convierte en una acción muy satisfactoria, aunque es muy probable que acabes adaptándote al estilo de alguno de ellos.
Como elementos de rejugabilidad, se puede decir que el juego también cumple. Tenemos el modo libre para jugar partidos completamente personalizados, desde el uso o no de raquetas furor hasta la duración de los partidos, la pista, la velocidad de la bola y su bote. Un aspecto muy interesante es que se te van dando recompensas a medida que vas completando el juego, desbloqueando personajes, variaciones de color, raquetas furor, pistas y niveles de la CPU, que son cinco en total.
El apartado online se resume en el Partido clasificatorio, una modalidad que se divide en partidos individuales o dobles con otros jugadores en línea. La pista en que jugar va rotando y hay un sistema de clasificación mundial en que se nos suman o restan puntos según ganemos o perdamos partidos (muy similar a lo que ocurre en las entregas de Mario Kart). De esta forma, podemos subir o bajar de rango, algo que establece los emparejamientos, que se produce entre jugadores de un nivel similar.
Jugamos online y las partidas en general se han desarrollado muy bien. Hemos tenido unas cuantas ralentizaciones, pero pueden ser debidas a problemas de conexión de los oponentes (siempre jugamos con cable ethernet). No obstante, la fluidez jugable ha sido lo habitual en estas partidas. Nos ha gustado, y si quieres tienes la opción de crear tus propias salas para jugar con conocidos. Y si te gusta jugar en local, buenas noticias, porque menos el modo historia todas las modalidades se pueden jugar en compañia de dos jugadores (Torneo y Torres de los retos) hasta cuatro jugadores (Libre, Popurrí y Realista). El juego admite GameShare, que permite jugar con varias Nintendo Switch usando una sola copia de juego, lo cual es siempre una característica bienvenida.
En suma, Mario Tennis Fever da para muchas horas de diversión, aunque el juego no es todo lo completo que nos habría gustado y está lejos por ejemplo de lo que ofrece Mario Kart World o Kirby Air Riders. Nintendo ha ampliado en el pasado varios de sus videojuegos, y aquí hay un candidato excepcional para incluir más personajes, pistas y sorpresas. No es que el juego tenga una falta de contenidos notoria, porque está bien surtido, pero hay un claro margen de mejora.
En lo audiovisual el juego nos ha encantado. La forma en que plasma el universo Super Mario es excepcional, y todo el juego, incluyendo los menús, se contagia de un espíritu alegre y colorido. Está muy cuidado a nivel de menús e interfaz, y dentro de los partidos hay un montón de detalles en el modelado y animaciones de los personajes, así como en la representación de las pistas. Los efectos visuales y las sorprendentes técnicas de las raquetas furor marcan la diferencia, generando momentos de auténtico caos en pantalla.
Esta sensación de caos es muy importante, porque es una de las cosas que más nos han gustado de esta producción. Por momentos los partidos pueden volverse de lo más vertiginosos y emocionantes, gracias a este factor gráfico, pero también a los magníficos efectos sonoros y la banda sonora compuesta por Motoi Sakuraba. Todo sin bajadas de frames, con 60 imágenes estables tanto en modo televisor como portátil: el rendimiento es sobresaliente en ambos casos.
Conclusión: Mario Tennis vuelve a la cancha con mucho furor
Mario Tennis Fever es una de las mejores entregas que hemos recibido dentro de la saga desarrollada por Camelot Software. Su jugabilidad tiene una capacidad de diversión incontestable, con un ritmo de partidos que puede llegar a ser vertiginoso y una profundidad táctica que sorprende. Las raquetas furor y sus diferenciadas habilidades añaden una capa de novedad crucial para esta entrega y que hace los partidos realmente caóticos y divertidos: un tremendo acierto.
En cuanto a contenidos está bien servido, con un modo historia que cumple, aunque sin brillar, y un repertorio de modalidades adicionales y tenistas a escoger que dan para muchísimas horas de juego, con un apartado multijugador que podría tener más alicientes, pero que puede atraparte durante días y semanas. Habrá que comprobar cómo apoya Nintendo a su producto mediante nuevas actualizaciones, pero de base es un juego de tenis arcade que se encuentra muy cuidado tanto en lo referente a su acabado audiovisual, con una presentación formidable, como en opciones de juego, con alta capacidad para entretenerte durante mucho tiempo.
Hemos realizado este análisis con un código de descarga para Nintendo Switch 2 que nos ha proporcionado Nintendo España.

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