Análisis Yomawari: Lost in the Dark, pesadillas juveniles (Switch, PS4, PC)

El terror de NIS vuelve a poner los pelos de punta con una secuela entretenida pero continuista.
Yomawari: Lost in the Dark
·
Análisis de versiones Switch, PS4, PC.

A la saga Yomawari le ha pesado un poco su estética en apariencia tan "inocente" y los gráficos 2D con perspectiva isométrica para que no sea tomado muy en serio como survival horror entre el gran público, pero los fans del terror y las producciones indies saben que hablamos de unos juegos que poco tienen que envidiar a las superproducciones en cuanto a atmósfera, y sus historias con tintes crueles no se cortan un pelo para mostrar espíritus de pesadilla, sangre y algún que otro susto. Ahora nos llega Yomawari: Lost in the Dark, una nueva aventura cuyo título lo dice todo: estaremos perdidos en la oscuridad.

Yomawari: Night Alone nació en 2015 como uno de los proyectos dentro de Nippon Ichi Software por experimentar con juegos pequeños y novedosos. Logró un éxito modesto pero buenas críticas, así que dos años más tarde vimos su secuela, Yomawari: Midnight Shadows, con un planteamiento similar pero dos protagonistas entre las que debemos alternar para resolver sus puzles. Lost in the Dark vuelve a la protagonista solitaria, pero hay algo que no cambia: de nuevo, vas a pasar miedo con sabor nipón.

Terrores nocturnos

La joven protagonista de Yomawari: Lost in the Dark despierta, después de un cruel incidente, en un escenario poco apacible: en mitad de un bosque y en noche cerrada. No recuerda cómo ha llegado allí, pero un misterioso personaje nos informa que ha sido maldita y solo se librará de este hechizo si explora su aldea para recuperar los recuerdos. No será fácil, las calles están infestadas de demonios que se esconden en las sombras, y la chica no es Claire Redfield ni Jill Valentine de Resident Evil. Al igual que en anteriores Yomawari, una de las claves de la supervivencia es su indefensión a las amenazas; olvídate de cargar una escopeta recortada, tus pocas opciones son correr, lanzar distracciones y agazaparte en algún escondite, rezando para que las criaturas pasen de largo rápidamente.

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Que no te engañe el aspecto de los personajes, la historia y el terror no tienen mucho que envidiar a aventuras de aspecto más realista.
Que no te engañe el aspecto de los personajes, la historia y el terror no tienen mucho que envidiar a aventuras de aspecto más realista.

Una de las críticas de Midnight Shadows sigue siendo válida con Lost in the Dark, y es el poco esfuerzo del equipo por introducir novedades en gameplay e incluso ambiente –una de las escasas innovaciones es la posibilidad de personalizar el aspecto de la protagonista, aunque no sirva de mucho-. Un defecto no demasiado grave dado el bajo presupuesto de NIS, y más con esta saga en particular, y que la continuidad siempre es el peaje que se paga en mayor o menor medida con las secuelas.

En resumen, otra vez más hablamos de un juego donde se explora una zona rural de Japón y sus alrededores, acompañados de una linterna que nos ayuda a distinguir un poco entre tanta oscuridad… aunque a veces es casi mejor no ver nada. Efectivamente, los yokai andan patrullando las calles de esta ciudad, e incluso si con el tiempo vamos perdiéndoles el respeto, aprendemos a mantener distancias y hasta qué punto arriesgar, cada encontronazo supone un microinfarto, especialmente cuando el espíritu solo aparece a la luz de la linterna.

A veces, las criaturas son tan grandes que bloquean toda una calle. Deberás estudiar su ruta antes de pasar por la zona.
A veces, las criaturas son tan grandes que bloquean toda una calle. Deberás estudiar su ruta antes de pasar por la zona.

El sigilo es fundamental para explorar el paisaje y resolver los puzles. Podemos buscar escondites, cerrar los ojos y esperar a que el fantasma pase de largo. A la vez, correr está limitado por una barra de agotamiento, lo que impide pasar a trote una calle entera; básicamente en la mayoría de situaciones la estrategia debe ser justo toda la contraria, reconocer el comportamiento de los enemigos, sus rutas, y avanzar poco a poco sin arriesgar. Es una táctica que ralentiza el progreso, pero siempre es mejor que darse de bruces con un yokai…

Este Yomawari es por tanto otra extensión del mundo tétrico de la saga, que juega con los sustos e incluso el gore, con un gameplay sencillo y un control durillo que en ocasiones se nota un tanto anticuado. Por ejemplo, una de las mecánicas principales es que muchos enemigos no te atacan si caminas despacio, con los ojos cerrados y una visibilidad muy limitada, lo que supone pasar trayectos pulsando los gatillos del pad; también hay muchas situaciones de muertes instantáneas o donde la muerte está asegurada la primera vez que experimentamos ese momento. No habría estado mal un pequeño pulido en estos aspectos.

El guardado consume monedas y se hace en puntos determinados. Olvídate de salvar tu progreso cada dos pasos.
El guardado consume monedas y se hace en puntos determinados. Olvídate de salvar tu progreso cada dos pasos.

Pero con todo, el gameplay encantará a los fans de la serie porque ofrece más de lo mismo –el núcleo es de survival horror a la antigua- con otra historia, pese a que sufre algunos problemas aquí y allá en el equilibrio de la dificultad –nos ha parecido bastante difícil, más que los anteriores- y la falta de pistas más claras de nuestro objetivo, con un progreso que en ocasiones depende de encontrar cierto objeto o personaje no muy bien explicado. Ni tanto ni tan calvo: no necesitamos aventuras que te indiquen toda la información en un mapa, pero tampoco juegos donde la duración o el reto se base en confundir un poco al usuario.

Escalofríos 2D

El aire malsano de Yomawari nos puede recordar a Fatal Frame versión indie que a ratos se acerca al body horror de Junji Ito. Utiliza el contraste de sus personajes infantiles para destacar más el peligro de lo desconocido, y es un terror que acaba calando en el jugador, sobre todo gracias a ese diseño minimalista en el sonido, con un uso muy esporádico de la música; la mayor parte del tiempo se escuchan los efectos de sonido, el ruido de los enemigos o la intensidad de nuestro latido. A veces no se necesita más.

Uno de los puntos fuertes de la saga es que hay mucho más que el zombi estándar del terror occidental.
Uno de los puntos fuertes de la saga es que hay mucho más que el zombi estándar del terror occidental.

Esta ambientación se complementa con detalladas ilustraciones para los fondos, aunque no siempre se puedan apreciar con unos paisajes tan oscuros. Quizás después de tres Yomawari va siendo la hora de buscar alguna idea más fresca en cuanto a localizaciones, pero de nuevo, no se puede perder la perspectiva de una serie de nicho. El aspecto de algunas criaturas es muy imaginativo e inquietante, sin necesidad de caer en los tópicos más sangrientos de Occidente.

Conclusiones

La nueva pesadilla de NIS quedará, injustamente, en un segundo plano con la oleada de terror espacial y remakes de clásicos del género. Eso no impide que Yomawari: Lost in the Dark mantenga todo lo bueno de sus predecesores, incluyendo un mundo lleno de terrores, la emoción de explorar estos escenarios, una dificultad que te pondrá en tu sitio en más de una ocasión y esa dosis de puzles que muchas veces echamos en falta en los survival horror modernos. La fórmula empieza a desgastarse y el gameplay no siempre es cómodo, pero si te gustaron los anteriores o buscas terror alejado de propuestas más conocidas, Lost in the Dark es una garantía.

Hemos realizado este análisis en su versión de Nintendo Switch con un código que nos ha proporcionado Reef Entertainment.

Ramón Varela

NOTA

7.3
Gráficos
Duración
Sonido
Un jugador
Jugabilidad
Multijugador

Puntos positivos

La ambientación te pondrá los pelos de punta.
Un desarrollo orientado a sobrevivir, no a la acción.
Arte, sonido y diseño de monstruos, tan interesante como siempre.

Puntos negativos

Pocas novedades respecto a los anteriores Yomawari.
El gameplay, quizás intencionadamente, no siempre es cómodo.
La dificultad con ciertos jefes es demasiado alta.

En resumen

Un tercer Yomawari, para bien o para mal, continuista en ideas y jugabilidad. Terrorífico, cruel y con un punto de dificultad no apto para novatos.
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Género/s: Aventura / Terror
PEGI +12
Plataformas:
Switch PC PS4

Ficha técnica de la versión Switch

ANÁLISIS
7.3
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-

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Yomawari: Lost in the Dark para Nintendo Switch

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Ficha técnica de la versión PC

ANÁLISIS
7.3
Estadísticas Steam
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Yomawari: Lost in the Dark para Ordenador

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Ficha técnica de la versión PS4

ANÁLISIS
7.3
COMUNIDAD
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Yomawari: Lost in the Dark para PlayStation 4

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