Vandal
PEGI +18
PlayStation 4
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: NeocoreGames
Producción: NeocoreGames
Distribución: Bigben Interactive
Precio: 59,99 €
Jugadores: 1
Formato: Blu-ray
Textos: Español
Voces: Inglés
Online: Sí
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Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr para PlayStation 4

Insuficientes votos para figurar en los rankings.
ANÁLISIS

Análisis de Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr

Alberto González ·
El futuro del 41º milenio se pasa a la acción y rol en un juego con buenas ideas, múltiples opciones de juego, y una ejecución excesivamente mediocre.
Versiones PS4, PC, Xbox One.

Hay muy pocos universos más atractivas que los que atesora Games Workshop en sus juegos de miniaturas. La compañía británica tiene en su poder amplios mundos basados en la fantasía, la ciencia ficción oscura y gótica e incluso goza de la posibilidad de crear juegos de tablero basados en El Señor de los Anillos y El Hobbit, sin limitaciones de ningún tipo. Tras pasar algunos años malos -que coincidieron con la crisis económica que azotó a los principales mercados internacionales-, la firma ha ido renovándose en su concepción del hobby, sacando nuevas líneas y adaptando sus principales sistemas a los videojuegos de las maneras más diversas. La estrategia, que ya le dio ciertos frutos a comienzos de la década, vuelve con más fuerza y una mayor variedad, intentando tocar los más variados géneros del ocio digital.

Creative Assembly ya demostró que Warhammer, en su edición Fantasy, podía dar el salto a los videojuegos de estrategia con cierta madurez, y durante años, Warhammer 40.000 ha ido viviendo a base de adaptaciones en consolas, PC y plataformas móviles con distinta suerte. Ahora es NeocoreGames la que decide apostar por el despiadado futuro de Games Workshop en una interesante mezcla de rol y acción al estilo Diablo que, desgraciadamente, falla en demasiados aspectos, obligándolos a repetir tirada.

Inquisidores del Emperador

En el convulso y distante futuro del 41º milenio solo hay guerra. El ser humano ha conseguido extenderse por un vasto número de planetas, sistemas y lugares recónditos de la galaxia. Con fuerza, sangre y honor, el Imperio mantiene su hegemonía gracias a las legiones de Marines Espaciales, la Guardia Imperial y la flota de naves que sirven al Emperador. Pero la expansión tiene un precio, y conforme se amplían las fronteras, los seres humanos encuentran resistencia en los más variados tipos de alienígenas o ‘xenos’, un grupo de culturas y tipos de extraterrestres muy diversos y con intereses propios que no dudarán en aniquilar a la humanidad a las primeras de cambio. Pero más allá de las amenazas de este tipo de facciones y de las propias líneas disidentes a las órdenes del Emperador, existe el Caos.

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Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr nos invita a encarnar a una de las figuras de mayor autoridad en el Imperio, el Inquisidor, un soldado cuya misión no es otra que la de erradicar la deformidad impuesta y esparcida por las criaturas que surgen de las grietas del espacio y el tiempo y la de eliminar cualquier rastro de disidencia producto del miedo que generan estos demonios venidos de otra dimensión. La figura del Inquisidor, héroe o heroína de pocas palabras y de gran peso en el universo mitológico de Games Workshop, es francamente interesante. Como miembros de la Sagrada Inquisición Imperial, nuestra misión no es otra que la de investigar y acabar con aquellas amenazas que se ciernen sobre la humanidad, aniquilando herejes, brujos, disidentes o enemigos extraterrestres. En este juego, que toma al pie de la letra el trasfondo y la mitología del juego de mesa, nos encargaremos de atajar cualquier divergencia que encontremos en el seno del Imperio, eliminándola de raíz a golpe de bláster.

Elegir una clase para nuestro Inquisidor será uno de los primeros pasos que daremos como jugadores.

Durante los primeros minutos nos daremos cuenta de que, pese a la complejidad del universo de Warhammer 40.000, NeoCoreGames se ha esforzado en presentar todo el trasfondo del mundo, ofreciéndonos un punto de partida muy interesante. El juego arrancará con una enorme nave imperial varada en mitad de un alejado sector, el sector Caligari, un remoto rincón en el que una poderosa grieta de Disformidad amenaza a sus habitantes. El Imperio ha detectado una serie de comunicaciones extrañas, invitándonos a investigar y poner fin a las posibles amenazas. Amenazas que vendrán dadas bajo la forma y el aspecto de las legiones del Demonio de la Pestilencia, el mismísimo Nurgle y sus seguidores, que han corrompido a legiones enteras de humanos y han desatado el caos en la enorme fortaleza y catedral espacial conocida como Martyr.

Nuestra misión como Inquisidores será la de erradicar disidencias teológicas, políticas o amenazas alienígenas

El argumento pronto irá ampliándose y dándonos muchas posibilidades de conocer más de este turbulento y distante milenio, visitando los más variados sistemas e invitándonos a buscar pistas, realizar misiones secundarias e incluso plantarle cara a los disidentes del Emperador. Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr es un juego enorme, con muchísimo contenido y posibilidades, y aunque la mayoría de las misiones -tanto de la campaña como algunas secundarias- no nos tomarán más de diez o quince minutos en realizarlas, siempre habrá algo que hacer y en lo que invertir el tiempo. Desde el puente de mando de nuestra nave, iremos viajando de uno a otro, eligiendo objetivos o mejorando a nuestro personaje. Si os enamoró la mitología de Games Workshop en su día o seguís encandilados con ella, no creemos que exista un videojuego igual.

Los primeros minutos del juego en la nave catedral ‘Martyr’ son un gran tutorial para aprender a desenvolvernos en el control.

Acción y rol de base interesante pero mala ejecución

Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr un videojuego que tiene un referente claro en su planteamiento, su desarrollo y en cierta medida, sus posibilidades jugables: Diablo. La obra maestra de Blizzard lo cambió todo, y aunque tuvo variaciones en su fórmula -e incluso competidores que llegaron a estar por encima en algunos aspectos-, todo empieza y acaba en su idea de acción y rol. NeoCoreGames es consciente de esto y ha buscando una manera de que los jugadores más veteranos y los más neófitos al género se sientan cómodos, y los primeros minutos son básicamente un tutorial extendido y muy pausado que nos explicará, de forma velada eso sí, la manera en la que debemos afrontar las mecánicas y los desafíos de este videojuego, que se define con "un juego de rol y acción de mundo abierto con elementos online". Como Inquisidores iremos viajando escenario tras escenario, masacrando demonios, rebeldes y enemigos del Imperio, mientras obtenemos mejor equipo y personalizamos a nuestro personaje.

Si habéis jugado a algún ‘action RPG’ clásico, sabréis perfectamente lo que tenéis que hacer para equipar a vuestro héroe.

Tal y como ocurre en cualquier videojuego de rol que se precie, antes de entrar en materia se nos brindará la posibilidad de elegir nuestra clase, encontrándonos cruzados, asesinas y psíquicos, cada uno con tres variantes o subclases. Dependiendo de cada perfil en Inquisitor, tendremos o mayor seguridad y poder en los ataques físicos y cuerpo a cuerpo, en el manejo de armas o incluso en la velocidad y los ataques a distancia a través del uso de la propia energía de la Disformidad en el caso del psíquico. La idea principal, como siempre suele pasar en el género, es que cada jugador se encuentre cómodo, escogiendo clase en función de su forma de juego.

Combatir contra las hordas del Caos es una tarea poco grata.

Al igual que en el propio sistema de miniaturas y de rol la empresa de Nottingham, cada personaje tiene un árbol de desarrollo muy, muy extenso -que se abre en función de la forma en la que jugamos-, en el que iremos invirtiendo los puntos de habilidad y la experiencia que vayamos consiguiendo en el juego al acabar cada misión o encargo. Estos puntos de habilidad nos permiten modificar desde la defensa, la velocidad o los daños críticos, aunque habrá que distribuirlos con cabeza, pues son muy escasos. Si bien el sistema de progresión y la subdivisión de clases nos parece muy acertado, lo cierto es que en la práctica el juego acaba siendo excesivamente parecido una vez entramos en materia. Sí, hay ligeras diferencias en el combate, pero son las armas y el equipo el que acaba definiendo el éxito o el fracaso en la guerra contra los demonios, y dado que hablamos de un videojuego que requiere de muchas horas y puede hacerse muy repetitivo, se nos antoja como un fallo estructural importante en un título del género de rol.

El título incluye tres clases principales con especializaciones, pero en la práctica se acaban pareciendo demasiado entre ellas
La variedad de demonios no es muy alta, pero algunos pueden suponer un gran desafío.

Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr nos invitará a abatir decenas de enemigos por nivel, destruir demonios de gran poder cada cierto tiempo y recoger objetos, armas y equipo con cada éxito y misión que decidamos emprender. Nuestro personaje puede ganar poder, bonificaciones, potencia de ataque o defensa en función de los los elementos que vayamos añadiéndole, modificándose -en este ámbito sí-, su pericia en el combate. Desde espadas con sierra mecánicas a rifles de plasma de larga distancia, pasando por escudos pesados, blásters a dos manos o bolters de gran cadencia de fuego. Un aspecto interesante, y que hace las partidas y sesiones de juego más divertidas, son las coberturas y la disposición destructible de los escenarios, que fomentarán que los jugadores busquen sus propias tácticas para combatir a los demonios. Esta idea, en un videojuego en el que los tiroteos son muy constantes, nos ha parecido una adición inteligente, aunque puede convertirse en anecdótica según el nivel en el que nos encontremos.

El combate puede ser táctico a veces; coberturas, torretas y la ayuda de otros compañeros, aderezan algunos momentos ‘movidos’ del juego.

,Niveles que, aunque abundantes y generados proceduralmente para añadir variedad, darán la sensación de ser muy parecidos entre ellos,. Es otro de los grandes puntos negros del título. Da lo mismo que tengamos que investigar un planeta colonia, una estación espacial o detener una rebelión en un entorno urbano derruido y azotado por la guerra: ya lo habremos visto antes. Si bien hablamos de un universo extenso, con decenas de sistemas e historias propias que justificarán su mera existencia, muchos de estos niveles tienen un aspecto anodino y poco inspirado. Es una pena, porque deberemos pasar muchas horas por ellos, recogiendo y recopilando equipo para mejorar a nuestro personaje, repitiendo ataques y maneras de aniquilar pestilentes criaturas. Pestilentes adversarios que si bien estarán extraídos del citado lore, con nurgletes, cultistas y grandes demonios -e incluso alguna máquina titánica y algún que otro Marine Espacial del Caos-, acabaremos por conocerlos a las pocas horas de desarrollo.

De vez en cuando podemos pilotar algunos vehículos y armas propias del universo de Games Workshop.

Junto a la repetición y el poco cuidado sistema de clases, Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr también se equivoca en su planteamiento de la dificultad. En un panorama actual en el que la dificultad alta o los juegos desafiantes se han ganado a pulso su propio nicho en el mundo de los videojuegos, NeoCoreGames ha intentado hacer su juego accesible y difícil al mismo tiempo. No es cuestión de tomar un camino u otro, ya que el jugador puede incluso elegir la dificultad de cada misión antes de empezar, pero sí de encontrar un tono correcto en el desarrollo jugable. El videojuego pasa de ofrecernos un amplio abanico de misiones muy fáciles -en las que los enemigos son carne de cañón- a introducirnos en recados y niveles de la campaña muy complejos, que nos obligarán a replantearnos una y otra vez nuestra forma de juego o la manera en la que distribuimos nuestro equipo, y en las que un error nos condena al fracaso. Esto estaría muy bien de no ser por una sencilla razón: no hablamos de un juego equilibrado en su progresión.

Pese a lo gigantesco del universo del juego, con planetas generados de manera procedural y sectores enormes, los niveles son muy similares entre ellos.

Es aquí donde, además de notarse las carencias de la división de clases, nos damos cuenta de que el grindeo y la repetición de misiones para obtener mejor nivel, acaba volviéndose absolutamente vital de cara al éxito. Ajustar la curva de dificultad en un videojuego de rol y que el jugador se sienta desafiado cada cierto tiempo -e incluso frustrado por errores propios-, es un paso lógico de cara a la satisfacción posterior. Si existe un diseño erróneo de clases y misiones demasiado repetitivas, una dificultad artificial en algunas puede acabar por matar un planteamiento de juego que a priori es más que interesante. Da lo mismo que la recompensa en créditos, gloria o puntos de destino sea importante -las principales monedas de cambio del juego-: si la estructura falla, no hay premio que valga la pena.

Al final todo se reduce a algo muy básico, más allá de las clases o nuestra forma de juego: se trata de acumular buenos objetos y armas.

Más allá de la campaña, Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr incluye una serie de modos cooperativos y competitivos online muy curiosos. En nuestro puente de mando podemos pasar de misión en misión de la campaña a inmiscuirnos en arriesgados encargos cooperativos en grupo con hasta cuatro jugadores -únicamente en misiones secundarias-, disfrutando tanto a través de internet como a nivel local con un amigo, nuestra pareja o un familiar. Es un videojuego francamente divertido en este ámbito, ya que adquiere cierta dosis de imprevisibilidad y nos permite disfrutar de algunos retos extra, como aquellos que incluyen cartas del Tarot -algo así como las calaveras de Halo, y que requieren el canjeo de los preciados puntos de destino que obtenemos en la campaña para usarse-. El videojuego también incluye una especie de modo PvP o warzone, que se desbloquea una vez alcanzamos cierto nivel y que aporta un toque de juego de rol masivo y persistente al videojuego, presentando más contenido. Al menos, en teoría. El sistema de matchmaking funciona con severas deficiencias, tardando mucho en emparejarnos con jugadores que estén dispuesto a jugar con nosotros o incluso en el caso del modo competitivo, haciéndolo con usuarios de mucho más nivel que nosotros. En nuestro análisis no hemos podido probar correctamente esta última variante competitiva, tanto por problemas constantes de conexión como por una falta real de jugadores.

Fiel al universo, pero técnicamente una deformidad del Caos

Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr es un título de acción y rol desde su jugabilidad a sus raíces visuales. La cámara aérea, la perspectiva de algunos escenarios o los menús e interfaces, demuestran el código genético nostálgico de la propuesta de NeoCoreGames. El estudio ha hecho acopio de ilustraciones y todo el halo de la estética gótica y futurista de Warhammer 40.000, presentándonos enormes naves con estructura de catedral, pantagruélicos mundos urbanos, estaciones espaciales vacías y deformidades extrañas. Incluso se han permitido el lujo de incluir múltiples referencias visuales y argumentales a ciertos capítulos de los Marines Espaciales y coquetear con el Adeptus Mechanicus. La identidad visual del juego está bien velada y representada, quizás de la mejor forma hasta la fecha en relación al universo de Games Workshop teniendo en cuenta casos anteriores.

El juego no rinde del todo bien en consolas; tiene algunos problemas de rendimiento y gráficos evidentes.
Es un juego muy pobre técnicamente, y la conversión a consolas deja muchísmo que desear

Sin embargo hablamos de un videojuego que técnicamente no está para nada pulido. Hay fallos gráficos por doquier, animaciones pobres, texturas muy flojas y glitchs y bugs para aburrir. No hay ni un solo lugar o aspecto en el que el juego llegue a brillar o ser algo más que decente, y si bien en PC sí podemos atisbar una calidad más notoria, la conversión a consolas es mediocre hasta decir basta.

Lo mejor del videojuego es su cuidada ambientación.

Hablamos de un juego que sufre de un tearing muy evidente incluso en las secuencias de vídeo, que presenta a veces una jocosa desincronización sonora en diálogos -que se carga lo dramático de la narración sin pestañear- y que aqueja de fallos de rendimiento que harán descender la tasa de frames hasta límites poco aguantables. Sin embargo, en términos sonoros, se permite conjugar algunos trucos muy bien avenidos como el uso del 5.1 o la inteligente utilización del micro del mando DualShock 4 para los diálogos del intercomunicador del Inquisidor. Es una pena que un videojuego que podría haber sido discreto en el plano técnico -siendo honestos, no necesita más-, acabe siendo tan pobre, sobre todo en su versión de consolas. Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr está traducido al español a nivel de textos

Conclusiones finales

Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr es un buen videojuego en su idea original pero que falla en su planteamiento tanto en consolas como en PC. El título ahonda en las raíces del género de la acción y el rol con inteligencia, pero arma su propuesta de una manera descuidada. La repetición, la falta de diferenciación real de clases o la a veces absurda dificultad, lastran una progresión lógica dentro de un videojuego con tanto por ofrecer y configurar. Es quizás su mayor logro el de la oferta jugable, que mezcla con atino campaña, misiones secundarias, multijugador cooperativo y cooperativo y un lore fantástico, muy fiel al universo de Games Workshop. Recomendado únicamente para los más aficionados y atrapados por el universo de Warhammer 40.000, aquellos que serán incluso capaces de realizar una tirada de salvación con un dado de seis caras antes de comprarlo en su tienda habitual y aceptar su fatal destino como instrumentos del Emperador.

Hemos realizado este análisis en PS4 con un código que nos ha proporcionado BigBen Interactive.

NOTA

5.6
Gráficos
Duración
Sonido
Un jugador
Jugabilidad
Multijugador

Puntos positivos

Se trata de un juego enorme, con una gran oferta jugable.
Se toma muy en serio el ‘lore’ de Games Workshop.
Tiene algunas ideas jugables muy interesantes.

Puntos negativos

Técnicamente es muy flojo en consolas.
Su estructura falla, y las misiones se hacen muy repetitivas.

En resumen

Se trata de un juego de rol y acción con grandes ideas, un buen trasfondo basado en el juego de tablero de Games Workshop y un cúmulo de errores en su planteamiento. Repetitivo, poco cuidado y pobre en su apartado técnico, el juego se queda a medio gas.
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cervantes_pkt · hace 43 minutos
[respuesta:22]Que va, yo con mi humilde 1070ti voy sobradete.[/respuesta]

DaniPorDoquier · hace 4 horas
[respuesta:20]Y a tu primo le va bien? Así en dos años cuando se compre uno nuevo que te venda el suyo[/respuesta]

Marckt · hace 4 horas
hay que darle una oportunidad [img]https://imgshare.bid/images/roto2.jpg[/img]

cervantes_pkt · 03/09/2018 13:47
[respuesta:3]Mi primo tiene uno de 700€ y con una 1060 le va en ultra a más de 80fps. A trolear a tu casa.[/respuesta]

Sonny_Station · 03/09/2018 12:22
Lo estoy jugando actualmente en PS4 fat y, francamente, en lo técnico me parece correcto. 60 fps con muy pocas caídas por cierto (no sé de dónde os lo sacáis), iluminación correcta, modelados satisfactorios, efectos de partículas y demás en la media...

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