Análisis de Mad Max (PS4, Xbox One, PC)

El universo postapocalíptico del cine se convierte en una espectacular aventura de acción que cuenta con muchas de las virtudes y algunos de los defectos de los juegos de mundo abierto de los últimos años.
Mad Max
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
8.5
SONIDO
8
NOTA
8
DIVERSIÓN
8
JUGABILIDAD
8
Análisis de versiones PS4, Xbox One y PC.

Una vez más Warner Bros. vuelve dispuesta a demostrar que se pueden hacer buenos videojuegos utilizando licencias, algo que lleva años poniendo en práctica con las divertidas aventuras de LEGO basadas en películas, con la saga Batman: Arkham, los mejores juegos que se han hecho nunca con un personaje de cómic, o sin irnos tan lejos el año pasado con La Tierra Media: Sombras de Mordor, que tomando prestado el universo de El señor de los Anillos se convirtió en una de las sorpresas más agradables de 2014.

Ahora nos ofrecen Mad Max, una aventura de acción en mundo abierto inspirada en el universo cinematográfico del director australiano George Miller, quien en los años 1979, 1981 y 1985 creó una recordada trilogía protagonizada por Mel Gibson, y que volvió este año con más fuerza que nunca con la espectacular y exitosa Mad Max: Fury Road, con Tom Hardy y Charlize Theron al frente del reparto.

El videojuego ha sido desarrollado por los suecos Avalanche Studios, conocidos por la saga Just Cause, y no se basa directamente en ninguna de las películas, sino que coge su universo y su solitario protagonista, Max Rockatansky, para contar una historia totalmente original. Si habéis jugado a algunos de los trabajos anteriores de este estudio se nota su sello en ciertos aspectos, como las espectaculares y exageradas explosiones, el uso de un arpón para hacer todo tipo de diabluras, y el utilizar el mundo abierto para ofrecer una aventura de acción desenfrenada sin muchas pretensiones.

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Así de espectacular luce el Páramo, siendo esta una de las imágenes que hemos realizado gracias al modo Foto.
Así de espectacular luce el Páramo, siendo esta una de las imágenes que hemos realizado gracias al modo Foto.

Ahora que están más de moda que nunca los juegos de supervivencia, Mad Max huye de todo esto y nos ofrece un sandbox de acción de manual, con todo lo bueno y lo malo que han aportado al género sagas como Assassin's Creed, Far Cry o el año pasado La Tierra Media: Sombras de Mordor. En el lado bueno un Páramo que es un placer recorrer, siendo uno de los escenarios en un juego de mundo abierto más espectaculares que hemos visto nunca, que ofrece a cada minuto estampas de una enorme belleza, gracias a la gran dirección artística y la cuidada iluminación, además de otras virtudes como un detallado sistema de partículas.

Espectaculares escenas de acción al volante, simples pero entretenidos combates a puñetazo limpio, y un elaborado sistema de progresión que te invita a seguir jugando y mejorar el Magnum opus, la gran obra maestra de los coches que tienes que construir poco a poco. Un juego que cumple en todos sus apartados, que entretiene una barbaridad y que no deja de mejorar en sus diez o quince primeras horas, y cuyo hostil a la par que bello mundo postapocalíptico no te deja de sorprender. Con un genial ciclo de día y noche, con sus alucinantes tormentas, y todo lo que podíamos esperar de un Páramo de nueva generación.

El mundo de 'Mad Max' es tan salvaje como bello.
El mundo de 'Mad Max' es tan salvaje como bello.

Y en el lado negativo de los juegos de mundo abierto de los últimos años una historia anecdótica, prácticamente inexistente, personajes sin carisma y que no te importan, y esa necesidad de llenar a rebosar el mapa de iconos, para que tengas la sensación de que hay cientos de cosas por hacer, aunque llegado un momento te das cuenta que estás realizando una y otra vez las mismas tareas, como saquear localizaciones y asaltar campamentos. Cuando has desbloqueado todas las armas y herramientas tanto para el personaje como para el coche, y has visto los distintos tipos de tareas que hay, el juego te ha mostrado todas sus cartas, y es cuando se empieza a hacer repetitivo, y echas de menos una buena historia, grandes personajes y unas misiones principales que sean memorables.

Mad Max es un bueno juego, incluso de notable alto si te atrae mucho el universo cinematográfico en el que se basa o la ambientación postapocalíptica, pero es una pena que repita todos los pecados del género sin hacer nada para remediarlo. Nos lo hemos pasado muy bien jugándolo, y tenemos ganas de seguir descubriendo cada rincón de sus espectaculares escenarios, pero ya se deberían dar cuenta de que no es necesario cuando realizas un juego de mundo abierto llenar el mapa de centenares de coleccionables y tareas repetitivas, descuidando el hilo principal de la historia, tanto en lo jugable como en lo narrativo.

En busca del Interceptor

La historia arranca con un día más como otro cualquiera en la vida de Max, cruzando el Páramo a bordo del Interceptor, hasta que se cruza con el malvado Scrotus y su banda, un enfrentamiento que marcará a los dos para siempre. Max pierde su coche, lo único en lo que confía en este despiadado mundo, su único medio para llegar a las Llanuras del Silencio, un lugar que ha creado en su imaginación donde cree que por fin hallará la paz.

Por suerte conocerá a Chumbucket, un extraño mecánico que cree haber sido elegido por los dioses para crear el Magnum Opus, el vehículo definitivo, por lo que establecerá una peculiar alianza con Max para cumplir este propósito. A partir de aquí tendremos que empezar poco a poco a construir y mejorar el coche, y está muy lograda la evolución de nuestro vehículo a lo largo del juego, de los primeros minutos que es una tartana que apenas corre y se maneja bastante mal, a la letal arma de destrucción en la que se va convirtiendo con el paso de las horas, una progresión muy satisfactoria.

En los combates hay que aprender a utilizar las oportunidades que nos brindan los escenarios.
En los combates hay que aprender a utilizar las oportunidades que nos brindan los escenarios.

La jugabilidad es muy sencilla, tanto los combates como la conducción, pero ambos aspectos funcionan perfectamente, sin necesidad de grandes florituras. Las peleas están claramente inspiradas en las de la saga Batman: Arkham, con el mismo sistema de contraataques, y aquí solo tenemos un botón para golpear, lo que hace que sea todavía más sencillo, aunque podemos usar de vez en cuando la escopeta y armas que cogemos de los enemigos, siendo importante utilizar a nuestro favor el escenario, por ejemplo reventando barriles explosivos.

Según mejoramos a Max ganamos nuevos golpes y combos ejecuciones, y van apareciendo enemigos cada vez más complejos, con movimientos más impredecibles o ataques que no podemos esquivar. Los combates son vistosos, viscerales y muy violentos, y aunque son tan simples que se podrían hacer repetitivos pronto, sorprendentemente nunca nos han llegado aburrir y cumplen bien su cometido, quizá porque tampoco se abusa de ellos, siempre y cuando tengas claro que no pretende ser un complejo hack and slash o beat 'em up.

Si pulsamos el botón de contraataque en el momento exacto, realizaremos un rechazo perfecto.
Si pulsamos el botón de contraataque en el momento exacto, realizaremos un rechazo perfecto.

La conducción de los coches va en la misma línea, muy sencilla y arcade, y con un buen sistema de físicas, sobre todo en la lograda suspensión de los vehículos, donde se nota muy bien el irregular terreno por el que nos movemos. Además de un turbo muy útil que tenemos que aprender a gestionar, tenemos una embestida lateral que sirve para golpear a los enemigos, y siempre tenemos que estar evitando que nos embistan por detrás o lateralmente.

La sal y la pimienta en los combates motorizados la ponen las armas que podemos utilizar mientras conducimos. Pulsando el botón de apuntado la acción se ralentiza, y nos permite apuntar con precisión, utilizando la escopeta, el arpón o los explosivos truenoarpones. La escopeta la podemos utilizar para disparar a los barriles explosivos que llevan algunos vehículos, o para quitarnos de encima a los enemigos que se suben encima del coche, y el arpón tiene muchísimos usos, desde derribar estructuras a arrancar partes de los coches, como las puertas o las ruedas, o engancharlo directamente en los enemigos, arrastrándoles y de un tirón lanzándoles por los aires, el toque marca de la casa de Avalanche.

En las escenas de acción en coche vivimos los momentos más espectaculares y frenéticos de la aventura.
En las escenas de acción en coche vivimos los momentos más espectaculares y frenéticos de la aventura.

En las persecuciones es donde se producen los momentos más divertidos e impredecibles, y si soñasteis con poder emular en un juego las espectaculares escenas de acción que vimos en el cine hace unos meses en Mad Max: Fury Road, aquí viviréis situaciones parecidas. También hay lugar para carreras en misiones secundarias, y comparado con el control del personaje y los combates, parece que Avalanche hubiera invertido más esfuerzos en el apartado de la conducción que en ningún otro, es un placer conducir por el Páramo, admirando sus hipnóticos paisajes.

Como hemos dicho antes apenas hay historia –casi como si se tratara de un homenaje a las películas, que también tienen un argumento muy escueto- y el objetivo principal de la aventura es llegar hasta Ciudad de la gasolina, donde se encuentra el Interceptor. Para ello tendremos que ir mejorando tanto el coche como las habilidades de Max, ya que según nos acercamos a este lugar del mapa los peligros cada vez son mayores, con enemigos motorizados a los que no podremos hacer un rasguño en las primeras horas, por lo que hay que ir poco a poco adentrándose en las regiones.

Mejorar el coche es nuestro objetivo principal para avanzar en el juego.
Mejorar el coche es nuestro objetivo principal para avanzar en el juego.

En nuestro camino conoceremos a otros personajes, principalmente en las fortalezas -unos campamentos que podemos mejorar obteniendo todo tipo de ventajas-, y estos no tienen ningún tipo de carisma o relevancia, aquí lo importante es Max y su coche, y lo demás poco importa. Para mejorar las fortalezas, el Magnum Opus e incluso las habilidades de Max, necesitaremos recoger mucha chatarra, la moneda del juego, y esta se consigue derrotando vehículos, enemigos y principalmente saqueando multitud de lugares en los escenarios, en los que muchas veces encontramos resistencia.

Con la chatarra podemos mejorar las distintas partes del coche, como el parachoques, el blindaje, el motor, los neumáticos, la suspensión, el turbo, las armas, etcétera, así como el equipo de Max, con chaquetas que nos hacen más resistentes a los golpes, o guantes que nos permiten golpear con más fuerza. No son las únicas mejoras de Max, y también hay una serie de habilidades o características que mejoramos mediante puntos de leyenda, que obtenemos cumpliendo desafíos como derrotar a diez enemigos mediante explosiones, realizando equis contraataques, acabando con un número de vehículos y un larguísimo etcétera, por lo que te invita a ser creativo jugando, para cumplir el mayor número desafíos posibles.

Si te intentas centrar en la historia principal y quieres obviar lo secundario no podrás avanzar, ya que es necesario mejorar el coche y a Max, o no tendrás nada que hacer en las misiones principales. Por tanto no se puede decir que las tareas sean secundarias, ya que estás obligado a realizar un buen número de ellas para afrontar la aventura con garantías. El argumento es tan endeble y poco importante que el juego ni se molesta en ocultarlo, y la historia es la que tú construyes jugando, con Max y su coche realizando de las suyas por el Páramo, mientras construyes el Magnum Opus. También puedes conducir otros vehículos robándoselos a los enemigos y llevándolos a tu garaje, de hecho es uno de los coleccionables, y hay cierta libertad para personalizar visualmente tanto al vehículo como al personaje.

Los más jugoso jugablemente hablando se encuentra en los campamentos, unas fortalezas enemigas que tendremos que asaltar, derrotando a todos los enemigos y cumpliendo ciertos objetivos como destruir sus depósitos de combustible. La gracia está en que estos lugares suelen estar fuertemente protegidos, con francotiradores, defensas que lanzan explosivos y fuego, etcétera, y tendremos que ingeniárnoslas para entrar, planificando una mínima estrategia antes de entrar, observando el lugar desde la distancia con los prismáticos o el rifle francotirador. Una vez dentro todo se resuelve a puñetazo limpio, y la gracia está en la estrategia que realizamos para entrar. Algo emocionante en las primeras horas, que se acaba volviendo rutina por la falta de nuevos elementos.

Antes de asaltar un campamento no está de más limpiar algunas de sus amenazas, como los francotiradores.
Antes de asaltar un campamento no está de más limpiar algunas de sus amenazas, como los francotiradores.

En el mundo de Mad Max escasea el agua, el combustible y la comida, pero nunca pretende ser un juego de supervivencia. La vida no se regenera automáticamente, y tenemos que comer para recuperarla, y llevamos una cantimplora con agua que nos sirve para recuperar la salud, aunque no es necesario cuidar la hidratación de Max. Hay muy pocas balas, para la escopeta o el rifle francotirador, y también tenemos que administrar gasolina al coche, ya que se gasta, pero esta se recarga al volver a las fortalezas, y la verdad nunca nos hemos quedado sin ella. Digamos que es un poco más exigente que otros juegos de acción en cuanto a la administración de los recursos, pero para nada pretende ser un simulador de supervivencia. Por ejemplo el viaje rápido a determinados puntos del mapa siempre está accesible, y es algo que rompe un poco la sensación de supervivencia, una concesión al entretenimiento, a que prime el ritmo por encima de todo.

En el Páramo no podremos elegir el menú, y nos tendremos que alimentar de cosas tan desagradables como gusanos de cadáveres...
En el Páramo no podremos elegir el menú, y nos tendremos que alimentar de cosas tan desagradables como gusanos de cadáveres...

Aparentemente hay muchas cosas para hacer en el mundo de Mad Max además de asaltar campamentos, como eliminar francotiradores, conquistar las atalayas, derribar torres de vigilancia, limpiar campos de minas con la ayuda de nuestro perro, dar de beber a sedientos caminantes o competir en carreras, pero lo cierto es que se acaba haciendo un tanto monótono, y acabas un poco cansado de recoger chatarra en sus laberínticas localizaciones. Las misiones principales y la historia deberían ser más importantes, más memorables, y no ser prácticamente algo secundario.

Tenemos una aventura de unas 30 o 40 horas dependiendo de cuánto quieras exprimirla, pero le falta "sustancia" para tanta duración, debería haber historias más interesantes en este Páramo, que se muestra incapaz de implicarte emocionalmente con sus personajes, alarmantemente irrelevantes y olvidables. Y si bien en lo jugable cumple, también acaba necesitando más variedad de situaciones para tanta duración, ya que se acaba haciendo un poco repetitivo, algo que sabemos es muy subjetivo, pero tenemos que contar lo que nos ha transmitido.

Dar agua a caminantes sedientos es una de las acciones más humanas que podemos realizar.
Dar agua a caminantes sedientos es una de las acciones más humanas que podemos realizar.

Los gráficos nos han sorprendido muy positivamente, sobre todo por la sobresaliente ambientación, el mundo postapocalíptico que han creado es alucinante, con una soberbia dirección de arte, que hace un gran uso del color para ofrecer una variedad de estampas realmente bellas, tanto de día como de noche. Hay un montón de detalles que hacen que la ambientación sea tan buena, como la genial iluminación, las marcas sobre la arena, las partículas de polvo o el viento, las cuidadas nubes del cielo, y la verdad es que no puede decirse que no se sienta como un juego de nueva generación. Es lo que le pedíamos a las nuevas consolas, juegos que, aunque solo sea por momentos, lograran sorprendernos visualmente.

Es una pena que al gran trabajo que se ha hecho para crear el Páramo no le acompañe el mismo cuidado al diseño de los personajes: poco detallados, genéricos y a mucha distancia de la sobresaliente dirección de arte de los escenarios. Tampoco las animaciones son gran cosa, no porque sean malas, sino porque se está poniendo el listón cada vez más alto en este aspecto. El juego se mueve a 1080p y 30fps tanto en PlayStation 4 como en Xbox One, y el framerate es generalmente bastante estable, aunque según avanzas en el juego, en los escenarios finales, hemos notado cada vez más caídas –algunas bastante graves-, como si eso lugares estuvieran menos pulidos.

Una de las muchas capturas que hemos tomado con el modo Foto.
Una de las muchas capturas que hemos tomado con el modo Foto.

La música acompaña con corrección, sobre todo en las escenas de acción más intensas, aunque siempre se mantiene en un segundo plano y nunca le acabas prestando demasiada atención. Y los efectos de sonido sí que son mucho más protagonistas, nos encanta cómo rugen los motores de los coches, o la contundencia con la que suenan las explosiones y los disparos de la escopeta. Lo que nos ha sorprendido negativamente para tratarse de un juego importante de Warner Bros es que no cuenta con voces en español, por lo que nos tenemos que conformar con los subtítulos, bastante pequeños por cierto.

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El guerrero de la carretera

Nos ha gustado mucho Mad Max, y salvando las distancias nos ha recordado bastante a La Tierra Media: Sombras de Mordor, con parecidos defectos y virtudes, aunque sin una característica tan original y fresca como fue el sistema Némesis. Un juego de acción en mundo abierto como marcan los cánones, que centra la mayor parte de sus virtudes en las espectaculares persecuciones en coche, y en recorrer el Páramo descubriendo todos sus secretos, con uno de los mundos abiertos más impactantes visualmente que recordamos en juego alguno.

Si te gusta el género, el universo Mad Max o la ambientación postapocalíptica, y no esperas una gran historia, simplemente diversión sobre cuatro ruedas y a puñetazo limpio, estamos ante una aventura de acción muy recomendable. Es una pena que las convenciones de los sandbox recientes, y el no haber arriesgado un poquito más, no le permitan volar más alto, ya que puede llegar a hacerse un tanto repetitivo y monótono cuando llevas unas cuantas horas. Por lo demás, y si sabes de sobra lo que te vas a encontrar, seguro que te lo pasarás en grande.

Jorge Cano
Redactor jefe
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Ficha técnica de la versión PS4

ANÁLISIS
8
COMUNIDAD
8.05

PUNTÚA
Mad Max para PlayStation 4

64 votos

Ficha técnica de la versión Xbox One

ANÁLISIS
8
Estadísticas XBOX LIVE
COMUNIDAD
7.53

PUNTÚA
Mad Max para Xbox One

14 votos
#134 en el ranking de Xbox One.
#190 en el ranking global.

Ficha técnica de la versión PC

ANÁLISIS
8
Estadísticas Steam
COMUNIDAD
8.16

PUNTÚA
Mad Max para Ordenador

30 votos
#147 en el ranking de Ordenador.
#165 en el ranking global.
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