Análisis de Golden Axe: Beast Rider (PS3, Xbox 360)

Quizá vaya siendo hora de enterrar el hacha.
Golden Axe: Beast Rider
Jaime Amor ·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
6.2
SONIDO
5.9
NOTA
6
DIVERSIÓN
5.7
JUGABILIDAD
6
Análisis de versiones PS3 y Xbox 360.

Ya os hemos contado en otras ocasiones como el desarrollo de Golden Axe: Beast Rider a cargo de Secret Level, el estudio californiano de Sega, estaba provocando cierta incertidumbre entre los seguidores de la saga. Esto se debía principalmente a dos motivos: la inexperiencia de la propia desarrollada y los cambios que se estaban llevando a cabo respecto a lo visto en entregas previas. Finalmente los malos augurios se han cumplido y Golden Axe: Beast Rider no se encuentra a la altura de lo esperable, aunque no tanto por los cambios introducidos y sí más por no ser un producto adecuado a los tiempos que corren.

Al contrario que en entregas anteriores, dónde se podía escoger entre varios personajes, en Golden Axe: Beast Rider controlaremos exclusivamente a la amazona Tyris Flare. La historia del juego es, como resulta habitual en el género, absolutamente elemental. Tyris pertenece a la tribu de los Axirian, protectores del último titán. El malvado Death Adder está sembrando toda la tierra de destrucción, masacrando a su paso el pueblo Axirian y haciéndose con el poder del último titán. Tyris, una de las pocos supervivientes, no tardará en ponerse en marcha para detenerle y vengar a su familia, encontrándose en el camino las apariciones testimoniales de algunos de esos personajes que eran seleccionables por el jugador en entregas anteriores y que sus seguidores reconocerán fácilmente.

En los últimos tiempos este tipo de juegos se han caracterizado por abandonar su origen puramente arcade e introducir diversos elementos que les den mayor variedad y ayuden a ofrecer una experiencia más completa: combos más elaborados, pequeños puzles o mayores dosis de exploración. Esto ha ocurrido así tanto en títulos totalmente nuevos (Devil May Cry) como en revisiones de antiguos clásicos (Ninja Gaiden). Golden Axe: Beast Rider pretende llevar el mismo camino, pero lamentablemente se queda a mitad de recorrido.

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¿Guerrera o bailarina?

El sistema de combate es de lo más básico. Para atacar Tyris cuenta con los típicos mandobles de espada débil y fuerte (tajos horizontal y vertical respectivamente), unas cuantas combinaciones simples entre ellos, una arremetida en forma de patada y un par de hechizos. Para defenderse cuenta con una maniobra para evadirse y otra para bloquear el golpe contrario, pero no las podemos llevar a cabo libremente, sino que el juego nos avisa de cual debemos usar en cada momento mediante destellos de colores. Si el arma de un enemigo brilla en color naranja deberemos pulsar el botón lateral izquierdo para esquivar, si brilla en color azul deberemos pulsar el botón lateral derecho para bloquear, equivocarnos supone recibir un golpe. Esto convierte a Golden Axe: Beast Rider en una especia de versión fantástico-medieval del popular "Simon Dice", quien lo haya jugado reconocerá que es adictivo, y aquí también es así en cierto modo, pero al mismo tiempo reduce todo el sistema de combate a un juego de ritmo y reflejos que nada tiene que ver con una auténtica contienda en la que primen la habilidad y la estrategia.

Una vez hayamos esquivado o bloqueado el oportuno ataque será el momento de contraatacar con unos cuantos mandobles, siempre y cuando no se haya encendido otra luz de inmediato. En este sentido el juego es bastante eficiente y siempre que pulsemos cualquiera de los botones laterales el personaje interrumpirá su acción actual y pasará a posición de evasión o bloqueo inmediatamente. Y así transcurren todos los combates, con Tyris "bailando" entre los enemigos hasta que se presentan la oportunidad de contraatacar.

La dificultad reside en que casi todos los ataques recibidos son de color naranja (los que hay que esquivar), de modo que cuando viene uno de color azul es fácil equivocarse y pulsar una vez más el botón de evasión en vez de el de bloqueo. Existe un tercer tipo de ataque, de color verde, que se puede evitar tanto esquivando como bloqueando. Las luchas contra los jefes de fase funcionan exactamente igual, con la salvedad de que en algún momento quedarán aturdidos y entonces tendremos que arremeterles con una patada que los empuje contra unas pilares de fuego.

 1

Las amazonas no llevan bolso, y mucho menos alforjas

Otra muestra de la simplicidad de Golden Axe: Beast Rider la encontramos en el inventario, el cual directamente no existe. No hay ningún menú en el que podamos gestionar, equipar o usar nuestras armas, hechizos y pociones. Con el dinero recogido tras matar enemigos y romper cajas se pueden desbloquear armas en los modos "Desafío" y "Retos de Tyris", de los que hablaremos más adelante, pero en el modo historia nos veremos limitados a la espada Axiriana, nuestra arma principal, y a la propia Golden Axe, que se utiliza de forma arrojadiza para activar interruptores y rematar a enemigos determinados cuando se nos indique.

Los hechizos se ven igualmente limitados a dos, ambos de fuego, uno que lanza una llamarada y otro que rodea a Tyris en un círculo ígneo. Se asignan automáticamente a los lados izquierdo y derecho de la cruceta digital y a medida que avanzamos en el juego van subiendo de grado con resultados que ya podéis imaginar: en vez de lanzar una llamarada lanzaremos dos o tres y el círculo de fuego irá aumentando su radio siendo cada vez más grande.

Las pociones, tanto de salud como de maná (para los hechizos), son consumidas por Tyris nada más recogerlas, sin posibilidad de conservarlas para cuando realmente nos hagan falta. Los únicos objetos acumulables son unas figuras llamadas Estatuas del Dragón que nos servirán para resucitar cuando muramos. Quizá todo esto se encuentre justificado en la indumentaria de Tyris, la cual consistirá siempre, aunque en varios modelos, de un par de botas y un bikini tribal. De esta guisa es comprensible que le resulte difícil llevar más equipo encima, pero dado su aspecto tampoco nos habría extrañado que en algún momento se sacase algún objeto del escote. Sin embargo, y como ya hemos comentado, lo que no le faltarán serán distintas variaciones de esa misma clase de vestimenta, obsequiándonos la vista con una diferente en cada nivel. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa la supervivencia cuando se está a la moda?

Jinete de bestias

Llega el momento hablar sobre la característica que da nombre al subtítulo del juego: La posibilidad de cabalgar encima de diversas bestias. Dada la forma en que se promocionó se pensó que esta faceta podría acaparar el protagonismo de casi todo el juego, finalmente no es así y el manejo de las bestias lo llevaremos a cabo en algunos pocos tramos, aunque esto se debe por lo general a que normalmente no conseguiremos mantenerlas con vida durante mucho tiempo. Aparte de una barra de vida reducida, cada bestia cuenta con tres habilidades distintas, una normal (golpear con la cola, dar cabezazos, etc.) y dos especiales (escupir fuego, provocar remolinos de viento, invisibilidad, ...). Estas últimas consumen una parte de su energía y en ocasiones tendremos que usarlas de forma obligatoria para abrirnos paso en el nivel, de modo que estamos condenados a infringir daño a nuestra montura si queremos seguir adelante.

 2

Estas criaturas aparecerán al pisar unos sellos que se encuentran en los escenarios, pero también podremos hacernos con aquellas que estén montando los enemigos derribándoles con un mandoble, y de igual modo ellos también pueden derribarnos a nosotros y quedarse con nuestra bestia. Una vez encima de ellas además de sus habilidades podremos también usar los hechizos de Tyris. Su manejo puede resultar algo molesto, sobre todo porque dada su envergadura tardan bastante en girar, por lo que hay que procurar constantemente que los enemigos no nos flanqueen. Por lo general son un buen aliado en combate, pero hay que asumir que no están preparadas para resistir demasiado, ya que si así fuera acabaríamos los niveles en un santiamén arremetiendo contra todo lo que se nos pusiese delante.

Mundo subdesarrollado

El diseño de dichos niveles es otro de los puntos débiles del juego. Como es habitual en el género la linealidad imperará en casi todo momento, esto en sí no es un problema si se cuenta con una buena variedad de entornos que ayuden a paliar la monotonía del camino, pero lamentablemente en Golden Axe: Beast Rider no ocurre así. Los escenarios son totalmente genéricos (desierto, páramo, fortaleza, etc.) y dentro de cada nivel las mismas zonas parecen repetirse una y otra vez. Este defecto se agrava cuando en muchos momentos tenemos que acabar con varias oleadas de enemigos en una misma zona para tener acceso a la siguiente, algo que también es habitual en el género pero que aquí llega a extremos exagerados con demasiada frecuencia, convirtiendo ciertas partes del juego en una experiencia considerablemente aburrida. Sobre todo si tenemos en cuenta como ya hemos dicho que el sistema de combate no es tan profundo como se le debe exigir a este tipo de juegos.

Otras veces la forma de acceder a la siguiente zona consistirá en resolver algún sencillo puzle, consistentes a menudo en empalar a los enemigos contra unos mecanismos que desactivan los cierres de las puertas. Si en vez de hacer esto acabamos con su vida de forma tradicional (a espadazos) nos encontramos de nuevo con que empiezan a reaparecer como en las secciones mencionadas anteriormente, pero esta vez lo harán de forma indeterminada hasta que resolvamos el puzle. De modo que hay que prestar especial atención a en qué clase de zona nos encontramos, ya que si estamos en una sección con acertijo y no nos percatamos podemos pasarnos un buen rato aniquilando enemigos inútilmente.

Esto conlleva una rigurosa inspección de todos los rincones de los escenarios en busca de posibles mecanismos de puzles, unas pequeñas dosis de exploración que no estarían del todo mal si no se mezclaran a menudo con secciones de combate en las que los enemigos no pararán de darnos la lata.

Existen otro tipo de puzles basados en el popular encendido de antorchas o en la pulsación de interruptores, conllevando varios de ellos el uso de una o dos bestias. Algunos resultan mínimamente inspirados, pero por lo general son acertijos bastante evidentes, vistos ya otras veces y que además se repiten con excesiva frecuencia a lo largo de todo el juego. Como punto positivo encontramos que tal y como se prometió hay ciertos momentos con una mayor apertura jugable, tal es el caso de ciertas batallas entre bestias que se desarrollan en terrenos extensos y de algún escenario que propone cumplir un par de objetivos en direcciones distintas.

 3

Por otra parte, los checkpoints están demasiado alejados entre sí en algunos niveles, por lo que si nos matan y no poseemos Estatuas del Dragón quizá nos toque repetir alguna de esas largas zonas que no resultan muy divertidas, algo especialmente frustrante si tenemos en cuenta que a veces la muerte nos llegará de forma absurda a través de caídas al vacío propiciadas por algún golpe rival.

Además del modo historia el juego posee las modalidades "Desafío" y "Retos de Tyris". El primero consiste simplemente en poder jugar de forma independiente los niveles del modo historia que ya hayamos superado. El segundo se basa en una serie de arenas de batalla, también sacadas del modo historia, en las que deberemos sobrevivir todo lo que podamos contra oleadas de enemigos. En ambos modos podemos elegir que modelo de ropa queremos vestir y que arma empuñar, siempre y cuando hayamos recaudado la ingente cantidad de monedas que se exigen para desbloquearlas. No existe ningún tipo de modo multijugador, desapareciendo por tanto el popular cooperativo, una de las señas de identidad de la saga.

A nivel técnico Golden Axe: Beast Rider no ofrece nada destacable salvo una tasa de refresco de imagen de 60 fps, aunque aderezada en algunos momentos con problemas de tearing y ralentizaciones. Por lo demás estamos ante un juego de lo más austero: escenarios vacíos y carentes de cualquier tipo de detalle, modelado de personajes pasable y animaciones escasas y un poco forzadas, sobre todo en lo concerniente a aquellas que forman los movimientos las bestias. El texturizado es por lo general pobre y tan reiterativo como el propio juego.

En cuanto al sonido, los efectos son también muy escasos y en ocasiones molestos, como el ruido que hacen al correr las pisadas de algunas criaturas. Musicalmente dispone de un par de temas relativamente inspirados, pero por lo general la banda sonora pasa desapercibida, entre otras cosas debido a que durante grandes tramos del juego no suena ningún tipo de acompañamiento.

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Una oportunidad desaprovechada

En definitiva, Golden Axe: Beast Rider es un título que se queda a medio camino entre su carácter de vieja gloria arcade y la aventura de acción actual que pretende ser. Un título que se une a la ya enorme lista de licencias clásicas que son desaprovechadas en su paso a las 3D y que difícilmente contentará a los aficionados de un género que están hartos de jugar a propuestas considerablemente superiores.

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PEGI +18
Plataformas:
PS3 Xbox 360

Ficha técnica de la versión PS3

ANÁLISIS
6
  • Fecha de lanzamiento: 17/10/2008
  • Desarrollo: Secret Level Games
  • Producción: Sega
  • Distribución: Sega
  • Precio: 64,95 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: 1 Blu Ray
  • Textos: Español
  • Voces: Inglés
  • Online: No
COMUNIDAD
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Ficha técnica de la versión Xbox 360

ANÁLISIS
6
  • Fecha de lanzamiento: 17/10/2008
  • Desarrollo: Secret Level Games
  • Producción: Sega
  • Distribución: Sega
  • Precio: 64,95 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: 1 DVD
  • Textos: Español
  • Voces: Inglés
  • Online: No
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