Análisis de Rivage: solos en una estación espacial llena de misterios (PC, PS5, Xbox Series X)
El espacio tiene una capacidad especial para despertar nuestra curiosidad. Miramos hacia arriba y nos preguntamos ¿qué habrá ahí fuera? Videojuegos como Outer Wilds han convertido esa necesidad de explorar lo desconocido en el centro de su aventura. Rivage también nos invita a investigar, pero tiene un pequeño inconveniente, estamos totalmente solos en una estación espacial.
Desarrollado por Exnilo Studio y publicado por Raw Fury, Rivage es una aventura de puzles en primera persona que nos propone descubrir qué ha pasado con la tripulación de una estación de investigación. Para ello tenemos que leer mensajes ajenos, curiosear en habitaciones que no son nuestras y examinar hasta el último objeto sospechoso para obtener pistas sobre el paradero de nuestros compañeros.
¿Dónde está todo el mundo?
Al inicio de esta aventura, nos situamos en el siglo XXV y la humanidad busca nuevos lugares donde vivir. El planeta VESTA parece un candidato prometedor, así que la estación A.R.E.S. se instala en su órbita para estudiarlo. A bordo viaja un equipo de especialistas procedentes de distintos lugares del mundo.
Nos ponemos en la piel de Miranda Vigneau, una de los integrantes de la tripulación, que despierta después de que un extraño fenómeno afecte a la estación. Sus compañeros han desaparecido, varios sistemas funcionan mal y nadie parece disponible para explicarle qué demonios ha ocurrido. Le toca recorrer A.R.E.S. y reunir las pistas que ha dejado la tripulación. La historia se descubre a través de correos, grabaciones, diarios y objetos personales. Entrar en las habitaciones de los demás permite hacerse una idea de cómo eran y de las relaciones que mantenían antes del incidente.
Un puzle más antes de que se vaya la luz
En Rivage avanzamos observando, leyendo y resolviendo acertijos. Un documento puede contener la pista para abrir una puerta, un objeto que parecía simple decoración puede adquirir sentido más adelante. El juego quiere que prestemos atención a lo que nos rodea y que nos hagamos preguntas constantemente. Personalmente, los puzles de Rivage nos han gustado mucho. Hemos jugado a tantas aventuras de este tipo que, con el tiempo, acabamos reconociendo sus trucos y resolviendo los acertijos casi por inercia. Aquí hemos pasado buenos ratos dando vueltas por la estación, volviendo a leer correos y repasando los apuntes porque no teníamos ni idea de qué se me estaba escapando. Por eso, tanto el diseño de los puzles como su dificultad nos parecen puntos positivos del juego.
Si investigar una estación entera no fuese suficiente trabajo, la energía de A.R.E.S. es limitada. Abrir ciertas puertas o activar sistemas consume parte de la reserva disponible. Cuando se agota, algunas opciones dejan de estar a nuestro alcance y hay que replantear el recorrido. Es posible encontrar lo que necesitábamos y descubrir, acto seguido, que hemos gastado la energía entrando donde no tocaba. Además, lo más llamativo de este juego es que Miranda está atrapada en un bucle temporal. Al reiniciar, muchos objetos vuelven a su estado anterior, pero la información que hemos obtenido permanece gracias al sistema K9. Esta herramienta conserva registros y contraseñas, y nos permite fotografiar pistas para consultarlas cuando las necesitemos. Es una gran ayuda, bastante tenemos con recordar qué queríamos hacer como para memorizar también cada código de la estación.
Vistas de lujo, compañía escasa
A.R.E.S. está construida cuidando mucho de los detalles. Las habitaciones, los espacios de trabajo y los objetos personales consiguen transmitir que allí había gente viviendo antes de que todo saliera mal. Se pueden examinar libros, notas y multitud de pequeños elementos, algunos aportan contexto y otros terminan siendo útiles más adelante. Esa incertidumbre convierte nuestra curiosidad en parte del juego, coges algo porque te llama la atención y acabas preguntándote si acabas de encontrar una pista decisiva o el equivalente espacial de un folleto olvidado. Las vistas de VESTA invitan a detenerse un momento junto a las ventanas, aunque tengamos una lista considerable de problemas pendientes dentro de la estación. Hay belleza en esa mezcla de tecnología, objetos cotidianos y soledad.
Conclusiones
Rivage consigue que perderse en A.R.E.S. sea un placer, incluso cuando no tenemos ni idea de qué hacer a continuación. Su misterio, la belleza de la estación y unos puzles que de verdad nos obligan a detenernos y pensar hacen que siempre apetezca investigar una habitación más. La energía limitada puede obligarnos a repetir algún recorrido, pero resolver por fin ese acertijo que nos llevaba un buen rato dando vueltas compensa el esfuerzo.
Hemos realizado este análisis gracias a un código proporcionado por Raw Fury.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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