Análisis IRON NEST: Heavy Turret Simulator, el indie del año es un simulador de artillería ambientado en España (PC)
En Vandal descubrimos el juego gracias a su demo del Steam Next Fest y en cuanto salió a la venta el pasado 6 de agosto nos decidimos a jugar a su versión final ya que con la prueba ya quedamos prendidos de este título, aunque antes de empezar el análisis el que os escribe debe confesaros algo, fui artillero durante cuatro años de mi vida, así que la temática de Iron Nest me toca de cerca y buena parte de sus mecánicas me son bastante conocidas porque sí, a pesar de su ambientación dieselpunk y su toque con cierta fantasía… las mecánicas de juego son muy realistas (aunque simplificadas y adaptadas para desafiar nuestra mente pero no agobiarnos en demasía).
¿Orgullosos de lo que hacemos?
IRON NEST nos lleva a un marco histórico alternativo que tiene lugar a finales de la década de 1920, en un mundo donde las monarquías europeas nunca cayeron y la Primera Guerra Mundial no llegó a estallar. En este contexto, España se convierte en el escenario de una guerra civil alternativa, alimentada por la ambición de la corona y una junta militar decidida a probar sobre el terreno nuevas y aterradoras armas de guerra.
Nosotros nos ponemos a los mandos del primer prototipo de Iron Nest, una colosal fortaleza de artillería autopropulsada construida a partir de dos enormes cañones que se estrena en España como primera prueba a gran escala.
Aunque quizás podríais pensar que un juego indie que es una suerte de simulador no tendría demasiada carga narrativa, lo cierto es que sí nos cuenta una historia a la par que vamos superando sus distintos niveles, aunque la trama no se nos ofrece de forma directa ni mediante cinemáticas, va mostrándose de manera indirecta, a través de las órdenes de Alto Mando que recibimos por teleimpresora, los partes de los observadores, las fotografías de reconocimiento aéreo, la propaganda de los periódicos de guerra o ciertas cartas de nuestros compañeros que recibimos en el Iron Nest, dejándonos con la tarea de reconstruir nosotros mismos lo que realmente ocurre tras el frente, contando con matices, cargas morales y una trama más profunda de lo que podría parecer.
Por cierto, a nivel de diseño hay algo que queremos destacar: no hay doblaje. Las órdenes que debemos cumplir nos llegan siempre a través de la teleimpresora El motivo de la ausencia de voces no es que estemos ante un título independiente de poco presupuesto (que también), sino que es una decisión deliberada de sus creadores para reforzar ese aire frío e impersonal entre nosotros y el Alto Mando, aumentando nuestra sensación de aislamiento dentro del Iron Nest.
Leer, calcular, preparar, disparar
El núcleo jugable de IRON NEST es ser simulador de artillería sin ayudas ni automatismos. No hay atajos o asistentes automáticos para que no tengamos que realizar alguna mecánica. Aquí somos responsables de cada palanca, válvula y mecanismo del Iron Nest. Cada uno de ellos tiene un propósito y debemos usarlo para cumplir con las órdenes que se nos han asignado. Recargar el cañón, por ejemplo, implica tirar de cada palanca, escogiendo el tipo de proyectil, las cargas de pólvora que vamos a introducir y bloquear la recámara para dejarlo listo para disparar.
Para mostraros de forma general lo que debemos hacer en cada misión vamos a haceros un breve resumen para facilitar la lectura y luego nos pararemos en algunas de estas mecánicas y en lo que nos han parecido, pero digamos que, de base, cada misión funciona así:
- Recibimos órdenes a través de la teleimpresora.
- Debemos interpretarlas y anotar la información relevante en el cuaderno de a bordo.
- Usamos el mapa táctico para situar nuestras unidades y tomar medidas.
- Introducimos los datos en una calculadora balística que determinar la elevación necesaria del cañón.
- Seleccionamos la munición adecuada para el objetivo y el número correcto de cargas de pólvora.
- Ajustamos la rotación de la torreta, armamos el cañón izquierdo, el derecho o ambos según la situación, ajustamos la elevación de los cañones y disparamos.
- Al terminar cada misión, nos vamos a la cama mientras el Iron Nest se desplaza a otra zona. Ese tiempo lo aprovechamos para descansar y para recibir un periódico de guerra que resume cómo ha ido la operación y los últimos acontecimientos del mundo.
El mapa de guerra, el 99 % de un trabajo bien hecho
Como ya habéis leído aquí arriba, una de las primeras cosas que hacemos es ponernos frente al mapa táctico que es, sin duda, la parte más importante de todo el trabajo que debemos hacer si queremos superar la misión con éxito y, sobre todo, si no queremos causar bajas en nuestras propias filas por un disparo mal ejecutado.
Tras recibir las órdenes, lo primero es situarnos en la cuadrícula correspondiente del mapa y, tras esto, empezamos a colocar las unidades amigas o enemigas con una posición conocida. A partir de aquí comienzan los cálculos y el tomar medidas. Rara vez se nos dirá dónde está exactamente un enemigo, lo más habitual es tener varios puntos de referencia y que tengamos que hacer triangulaciones para descubrir la posición de la unidad enemiga.
Por ejemplo, podemos tener un puesto de mando rival a 20 º de un observador y a 90 º de otro, teniendo que trazar líneas con esa orientación desde cada uno de ellos. Cuando esas líneas se crucen, ahí es donde está la unidad enemiga. Otro ejemplo lo tenemos con la distancia. Puede que esa unidad esté a 5 km de nuestra posición y a 3 km de un observador. Aquí usamos el compás para calcular la distancia utilizando el radio de la circunferencia. De nuevo, el punto en el que se junten será donde debamos disparar, aunque aquí habrá que tener algunas otra información presente, porque podría haber dos intersecciones distintas (y hay que decidir cuál es la correcta en función del resto de la información que tengamos).
Reflejar bien los datos en el mapa para situar bien la unidad enemiga o la zona donde debemos abrir fuego es la diferencia entre acertar o fallar, entre matar o morir, entre destrozar al enemigo o hacer volar por los aires una unidad aliada causando múltiples bajas entre nuestros compañeros… que tampoco es que vayan a importar demasiado al cruel Alto Mando que nos da las órdenes desde la comodidad de su asiento al otro lado de la teleimpresora.
Y al oír del cañón el estampido…
Una vez sabemos las coordenadas y hemos realizado distintos cálculos toca prepararnos para el disparo. El siguiente paso es introducir la distancia, el tipo de munición y el ángulo hacia donde está el objetivo en una máquina que sirve para calcular las cargas de pólvora que necesitamos para realizar el disparo y el ángulo del cañón para que el obús caiga allí donde queremos.
Hablando de proyectiles, nuestro arsenal incluye más de 30 tipos de munición desbloqueables, inspirados en la artillería de la Primera Guerra Mundial y el periodo de entreguerras: proyectiles explosivos, perforantes, humo, iluminación para operaciones nocturnas, munición química e incluso proyectiles de propaganda con octavillas. Como podéis esperar, tenemos que escoger entre cada uno de ellos en función de la misión o del tipo de unidad que queramos destruir. Para pedir estos proyectiles usamos una consola de requisición que también usaremos para solicitar reconocimiento aéreo u otras acciones especiales
Por otro lado, mecánicamente los creadores del juego han querido que sea muy cercano a la realidad: el funcionamiento y las animaciones de la torreta se inspiran en sistemas como el Bismarck, el Schwerer Gustav, los cañones de la clase Iowa y los primeros autocargadores franceses, combinados libremente en busca del mejor resultado visual y jugable. Eso sí, el control está simplificado para que un único Operador pueda manejar toda la máquina, teniendo que girar manivelas manualmente para ajustar el ángulo y la elevación de los cañones, bloquear los mecanismos de seguridad antes de realizar un disparo y otras microtareas que vamos haciendo en cada partida.
En cuanto a progresión, Iron Nest cuenta con dos modos principales: una Campaña narrativa y las Misiones de Desafío, altamente rejugables gracias a objetivos generados de forma procedural, munición y habilidades de reconocimiento desbloqueables, y tablas de clasificación. Completar cada misión de la campaña una sola vez, sin rejugar nada, ronda las 8-12 horas según las pruebas internas y de comunidad del propio estudio; las Misiones de Desafío son la vía principal de rejugabilidad más allá de esa primera partida. El juego incluye también más de 100 medallas desbloqueables y 33 logros de Steam.
En este sentido, lógicamente a medida que avanzamos en la campaña se nos van introduciendo distintas mecánicas y se nos van poniendo las cosas un poco más difícil, teniendo que calcular un disparo para un enemigo en movimiento, tener que eliminar una unidad enemiga en un tiempo límite si no queremos que nos pille su contraartillería y otras variables que le van añadiendo chicha a la partida y que hacen que cada nivel sea un poquito más interesante que el anterior.
En general, hemos quedado muy satisfechos con todo lo que nos propone el título en lo jugable. Se acerca más de lo que muchos podrían pensar a la realidad y no le queda nada grande la etiqueta de simulador, aunque también han sabido tener un equilibrio perfecto para que sea disfrutable por todo tipo de jugadores, algo que han conseguido dada la increíble recepción que ha tenido entre los jugadores de Steam, con notas extremadamente positivas.
Sólido como su acero en lo técnico
IRON NEST: Heavy Turret Simulator es un título que no es para nada exigente en lo técnico (que transcurra dentro de la máquina ayuda) aunque no por ello renuncia a tener un apartado visual y artístico muy resultón a la vista, mientras que en lo sonoro, el juego puede sobrecoger con el estruendo del disparo del cañón y deleitarnos con algunas piezas musicales militares muy pegadizas.
Entrando en el rendimiento, lógicamente no hemos tenido problemas para jugarlo en ninguno de nuestros equipos y la única pega que podemos ponerle es la ausencia de tecnologías como NVIDIA DLSS o Intel XeSS, optando solo por la alternativa de AMD (algo que quizás se deba a algún tipo de acuerdo o a llegar al lanzamiento en la fecha prevista y tiene fácil solución en el futuro). Para daros algún dato más "frío", en el PC de sobremesa con una NVIDIA GeForce RTX 5080 ha ido finísimo con todo al máximo, a 4K y a 140 FPS, en nuestro portátil con una NVIDIA GeForce RTX 4060 también hemos podido jugarlo sin problemas a 1080p, con gráficos al máximo y a unos 125 FPS. Por otro lado en la ROG Xbox Ally X también se adapta bien y demuestra estar verificado para Steam Deck, corriendo sin problemas a 45 imágenes por segundo a 1080p y con gráficos en medio, por lo que alcanzar los 60 no debería ser complicado.
Conclusiones
IRON NEST: Heavy Turret Simulator es de esos raros casos en los que la etiqueta de "simulador" dentro de un juego independiente que llega a Steam no se queda en una promesa de marketing para llamar la atención. Buena parte de las mecánicas de juego resultan sorprendentemente reconocibles para alguien con experiencia en la temática pese a ese envoltorio dieselpunk y su punto de fantasía. Nick y Dominik, un equipo de solo dos personas y sin editora detrás, han conseguido algo difícil: que triangular la posición de un enemigo con un compás, calcular cargas de pólvora y girar manivelas a mano se sienta exigente sin llegar a agobiar, y que ese equilibrio funcione tanto para jugadores con un corte más hardcore como para los que simplemente quieren dejarse llevar por la fantasía de controlar una fortaleza de 5.000 toneladas.
A eso se suma una narrativa más profunda de lo que parece y muy bien planteada. La información nos llega fragmentada y fría —teleimpresoras, partes de observadores, prensa de guerra…—, y ese distanciamiento deliberado termina reforzando la sensación de aislamiento dentro de la máquina aumentando la inmersión y dando un broche de oro al que sin duda es uno de los mejores juegos de lo que va de año
*Hemos realizado este análisis gracias a un código proporcionado por game.press.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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