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'De pifia a crítico': Mi retorno al rol gracias a Roll20 y Dungeons & Dragons

Os cuento mi camino para volver a disfrutar de una afición única gracias a las nuevas plataformas online y al rey del género: Dugeons & Dragons.
'De pifia a crítico': Mi retorno al rol gracias a Roll20 y Dungeons & Dragons
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Hace unos días que en Vandal os traje unas impresiones de Baldur’s Gate 3, el nuevo juego de Larian Studios basado en las reglas de Dungeons & Dragons 5ª Edición (el prestigioso juego de rol de mesa de Wizards of the Coast) y en el universo de Reinos Olvidados que, a base de tirar dados y lanzar partidas volvió a despertar un hambre que tenía guardado dentro y que alimentaba mis ganas volver a disfrutar de una partida de rol, una de las aficiones favoritas de mi juventud que fui dejando atrás poco a poco al cambiar de ciudad y perder mi grupo de juego habitual.

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Desde hacía tiempo, años, le había dado vueltas a volver a jugar a rol utilizando las nuevas plataformas online pero el cúmulo de trabajo y miedos que uno mismo se impone como la posible complejidad de usar alguna de estas plataformas o de pillar un grupo experimentado y estar tan oxidado que no "estuviera a la altura" habían puesto freno a esa idea hasta que decidí llevarla a cabo tras probar el acceso anticipado del nuevo Baldur's Gate, así que, dicho y hecho, me puse manos a la obra con el primer paso, encontrar un grupo con el que jugar.

Encontrando un grupo en Roll20

A día de hoy (aún más si cabe con la pandemia del coronavirus) hay un buen puñado de plataformas que nos permiten jugar a rol online además de multitud de herramientas de comunicación para poder jugar con nuestros amigos o con otros aficionados a este tipo de juegos sin problema alguno y con prácticamente las mismas sensaciones que estar en una mesa real. En mi caso acudí a Roll20, una de las más importantes, para encontrar un grupo de partida pudiendo realizar una búsqueda con varios filtros que en mi caso eran que fuera un grupo castellanoparlante y que además aceptasen a nuevos jugadores dispuestos a vivir aventuras con el rol online. En cuanto al juego lo tenía claro y fui buscando una partida de Dungeons & Dragons 5ª Edición que, para mí, sigue siendo el juego de rol más completo, con un sistema dinámico y fácil de usar que da muchísimas posibilidades.

Tras ojear durante unos minutos diferentes posibilidades solicité mi acceso a El Reposo del Dragón Tortuga, un gremio de aventureros con varios Master (o Directores de Juego, como prefiráis llamarlos), un nutrido grupo de jugadores y diferentes partidas en distintos días de la semana y con un buen abanico de horarios que cuadraban bastante bien con mis necesidades, además de que la ambientación de pertenecer a un gremio y desarrollar en torno a él diferentes campañas me llamaba bastante la atención.

Creando de nuevo un personaje

Tras intercambiar algunos mensajes con Gorte’Zuma, uno de los líderes del gremio, por así decirlo (su personaje es un goblin de lo más… curioso), me dispuse a preparar al personaje al que daría vida. Mi elección estaba clara, un mago humano un tanto sarcástico con ciertos toques que rinden homenaje a Raistlin Majere, uno de los protagonistas principales de la saga Dragonlance de Margaret Weis y Tracy Hickman.

Para ello abrí el Manuar del Jugador de Dungeons & Dragons 5ª Edición (si no lo tenéis podéis comprarlo aquí) y me dispuse a repasar todas las novedades y los cambios que tienen los magos con respecto a las ediciones anteriores, siendo bastante más útiles y poderosos, al menos a mi entender, durante los primeros niveles del juego. Tras realizar unas buenas tiradas de característica, escoger mi trasfondo (charlatán, por supuesto) y describir el aspecto y el carácter de mi personaje llamado Dreamword le pegué un buen repaso a las reglas, que tienen varios retoques muy interesantes con respecto a 3.5 o a 2.1 (las dos ediciones con las que yo había jugado) pero que comparten también otras reglas o cuestiones que me hacían estar familiarizado con el juego en todo momento.

Tras esto quedaba el paso que he sentido más "complicado" (tampoco lo es en cuanto haces las cosas un par de veces) que era el de pasar mi ficha de personaje a Roll20, teniendo que poner todas mis tiradas, conjuros y otros aspectos de mi personaje para tenerlo subido a la plataforma. No es un proceso difícil, pero al tener un buen puñado de cajitas y opciones es normal no rellenar algo adecuadamente o confundirse en alguna cosa, aunque por suerte mis nuevos compañeros de aventuras como Lampi me ayudaron en todo momento con el sistema y me explicaron algunos conceptos antes de, por fin, abrir mi Discord y dirigirme por primera vez de forma oficial hacia el servidor que hace las veces de Gremio.

Primera toma de contacto para apuntarme a mi primera aventura

Una vez entré por primera vez pude leer algunas reglas básicas del gremio que suelen ser las habituales de cualquier comunidad en la que se quiere tener un buen ambiente y respeto entre sus miembros, además de aprender ciertas pautas a la hora de escoger aventuras o el límite establecido por el gremio que tiene un crecimiento de jugadores que se limita al número de Master que haya en el mismo para buscar que siempre haya aventuras disponibles para todos los jugadores y no dejar nadie atrás.

Además de los habituales canales de voz con los que simplemente charlar fuera de las partidas o también para comunicarnos mientras jugamos a ellas también encontré varias salas destinadas al rol por chat en las que pude dar algo de trasfondo extra a Dreamword para que el resto de compañeros lo conocieran y para ir empapándome del cálido ambiente de El Reposo del Dragón Tortuga hasta que se publicó en el Tablero de Misiones la primera aventura en la que quise participar, "El Pozo de los Deseos" que tenía como director de juego a Rapa.

Mi primera aventura me ha recordado por qué amaba, y amo, los juegos de rol

Una vez me apunté a la partida simplemente me quedaba familiarizarme con cómo demonios se jugaba a rol a través de Roll20. Siendo sincero, me daba miedo que fuera algo complicado y lastrar la experiencia del resto de los jugadores, por lo que les pedí a dos de mis compañeros, Rapa y Gorte’Zuma, disputar un combate de prueba y que me enseñasen un poco las mecánicas básicas para jugar en esta plataforma.

En cuanto comencé a jugar ese combate de entrenamiento mis temores se esfumaron, ya que jugar es casi tan sencillo como pegar un golpe de clic. ¿Quieres tirar iniciativa? Pinchas sobre la ficha de tu personaje en Iniciativa y la tiras. ¿Te apetece lanzar un conjuro? Pincha sobre el mismo y se lanza automáticamente (siempre que esté bien configurado en la ficha) y así con casi todos los aspectos de D&D por lo que el paso crucial es, precisamente, rellenar de forma adecuada la ficha de personaje tal y como os dije anteriormente. En cuanto al movimiento, cada jugador tiene una ficha asignada y se puede mover de una forma tan sencilla como arrastrándola por el tablero de juego casilla a casilla.

Atreveos, probad el rol por primera vez o volver a él después de unos años

Animado porque el mecanismo resultaba ser más sencillo de lo que yo pensaba y con mis miedos desterrados, a la hora acordada me conecté al canal de voz indicado para comenzar una aventura que se inició, como tantas otras, en una posada en la que Dreamword y sus compañeros de aventuras se enteraron de un festival en un pueblo cercano a la ciudad de Waterdeep en el que se concedían deseos y, como aventureros curiosos que éramos, nos dirigimos hacia allí para participar en el festival e investigar la fuente probablemente mágica de esos deseos.

No os voy a descubrir demasiados detalles de la aventura por si el día de mañana alguno la juega (ya que era una aventura de iniciación con una base "prefabricada a la que Rapa le añadió su magia) pero puedo deciros que me lo pasé en grande interpretando al sarcástico y mordaz Dreamword, actuando con mi mago en el festival haciendo algunos trucos para entretener a la población y sacar información sobre los deseos concedidos. También disfruté mucho de los combates, de la interacción con mis compañeros de aventuras (Faoneras, Florence, Oni... ) y recordé, poco a poco, por qué amaba los juegos de rol y por qué los sigo amando disfrutando de los relatos, de las aventuras que se forjan en torno a ellos, de los lazos que haces con tus compañeros de partida y de las sensaciones que te deja tener que realizar una tirada de dados de la que depende la vida o la muerte de tu personaje o la satisfacción de tener una gran idea o de resolver un gran misterio.

Llevaba años con la idea de jugar a rol online, de probar el formato, y no me atrevía por una mezcla de pereza y miedos irracionales de creer que quizás sería complicado o de que podría ralentizar una partida de gente experta. Lo cierto es que me equivocaba y gracias a Baldur’s Gate III, a Roll20 y a Dungeons & Dragons 5ª Ed he vuelto a disfrutar de uno de mis pasatiempos favoritos que no debí abandonar jamás. Si alguno de vosotros ha tenido o tiene mis mismos miedos, mis mismas perezas o inseguridades, no seáis como yo, atreveos, probad el rol por primera vez o volver a él después de unos años, nada importa, las aventuras, vuestros compañeros, el calor de la hoguera y el sabor de una buena jarra de cerveza os estarán esperando sin importar cuándo, cómo o por qué te sumerges en los juegos de rol, en Dungeons & Dragons.

Saúl González
dragones y mazmorras
dungeons and dragons
juegos de tablero
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