Los grandes jefes finales de la generación (Vol. 1)

Comenzamos a repasar las grandes batallas y jefes finales que nos ha dejado esta generación a punto ya de acabar.
Los grandes jefes finales de la generación (Vol. 1)
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Pocos momentos son tan esperados en un videojuego como las batallas contra sus jefes finales. Ya sea por las ganas que tengamos de medirnos con ellos para hacerles morder el polvo, por lo que supongan a nivel argumental dichos combates, por el cambio de ritmo que traen consigo, por lo espectaculares que resultan o por la altísima dificultad de la que hacen gala, lo cierto es que un enfrentamiento contra un buen jefe es algo que no se olvida fácilmente y que acaba influyendo considerablemente en la opinión general que nos queda de un juego.

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Por eso, con esta generación a punto de acabar, hemos querido hacer un homenaje a todos esos jefes que por un motivo u otro creemos que merecen ser recordados. Evidentemente, con el ciclo de vida tan largo que han tenido PlayStation 3, Wii, Nintendo DS, PSP y Xbox 360, la lista es tan amplia que hemos decidido dividirla en varios volúmenes, por lo que si no veis aquí a vuestros favoritos, probablemente tendrán su momento de gloria en las próximas entregas.

Eso sí, para reducir un poco, hemos optado por escoger un único jefe por juego, ya que hay algunos que podrían rellenar volúmenes completos ellos solos.

Huelga decir que el reportaje está repleto de spoilers, así que os dejamos con un índice donde podréis encontrar rápidamente los juegos comentados, por si os queréis saltar alguna página y evitaros destripes innecesarios.

Asura's Wrath (Página 2)
Metal Gear Rising: Revengeance (Página 2)

Demon's Souls (Página 3)
Dragon's Crown (Página 3)

The Legend of Zelda: Skyward Sword (Página 4)
Dragon's Dogma (Página 4)

Portal 2 (Página 5)
World of Warcraft (Página 5)

Transformers: Fall of Cybertron (Página 6)
Nier (Página 6)

Augus (Asura's Wrath)

Comenzamos este repaso con todo un ejemplo de cómo hacer memorable un jefe final no por sus mecánicas y dificultad, sino por la tremenda espectacularidad que desprende toda la batalla gracias a su puesta en escena y a la música escogida para el momento. Asura's Wrath fue un juego imperfecto al que le podíamos criticar muchas cosas, como su limitada jugabilidad o lo inexplicablemente corto que resultaba (especialmente cuando se queda a medias para obligarnos a comprar el auténtico final en forma de DLC), pero su sentido del espectáculo es algo que está fuera de toda duda, ya que conseguía dejarnos con la boca abierta prácticamente a cada capítulo que jugabamos. A fin de cuentas, ¿en qué otro juego hemos tenido la oportunidad de enfrentarnos a un jefe más grande que un planeta entero con nuestras manos desnudas?

Pero por sorprendente que pueda parecer, esta no es la batalla que hemos escogido, ya que nos pareció mucho más destacable y memorable el enfrentamiento que tuvimos contra Augus, el carismático maestro de Asura, en un duelo en la mismísima luna. Golpes de los que duelen de verdad y mandan volando varios metros, ataques de una potencia absurda que partían por la mitad el satélite, intercambios de puñetazos a toda velocidad y un final épico fueron su carta de presentación. Y todo ello al ritmo de la sinfonía No. 9 de Dvorak "From the New World", lo que terminaba de ponerle la guinda a un combate que difícilmente olvidaremos.

Monsoon (Metal Gear Rising: Revengeance)

En Platinum Games son todos unos expertos a la hora de hacer jefes finales, ya que añaden todos los ingrediente que debería tener una buena batalla de este tipo: una duración considerable, múltiples fases, acción desmedida y a lo grande, dificultad, espectacularidad y músicas propias para cada uno de ellos. No hay más que ver juegos como Bayonetta, el reciente The Wonderful 101, o este Metal Gear Rising: Revengeance para darse cuenta de ello. De hecho, de este último podríamos incluir a casi todos los jefes en el reportaje, dada la calidad que atesoran, aunque finalmente nos hemos decidido por Monsoon.

Para empezar, nos encontramos con que la escena previa a la batalla nos deja totalmente expectantes y con muchísimas ganas de liarnos a katanazos sin control alguno, especialmente cuando comienza a sonar "The Stains of Time", el tema principal del combate. Además, es aquí cuando Raiden deja paso a Jack the Ripper, lo que nos da una potencia de ataque mucho mayor de lo normal y no hace más que aumentar el frenetismo del momento.

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Monsoon es un enemigo duro que nos obligó a dominar el sistema de paradas del juego para poder bloquear todos sus ataques mientras nos atacaba sin descanso desde múltiples direcciones (la sensación de satisfacción que transmite bloquearle una serie de combos completa es indescriptible ante el timing que hay que tener). Además, su extraño cuerpo dificultaba mucho el poder acertarle y a la hora de cortar los proyectiles que nos tiraba teníamos que ser muy precisos. Para aumentar más todavía la espectacularidad del combate, este tenía lugar bajo la lluvia, por lo que cada vez que bloqueábamos o dábamos un espadazo podíamos ver cómo se levantaba el agua bajo nuestros pies con un efecto bastante llamativo. Sin duda, una de las mejores batallas que hemos tenido el gusto de jugar en toda la generación.

Old Monk (Demon's Souls)

Puede que From Software ya se hubiera hecho un nombre en esta industria gracias a su saga Armored Core, pero si por algo se les conoce a día de hoy es por ser los creadores de Demon's Souls y Dark Souls, dos de las grandes joyas de la generación. Difíciles, desafiantes, larguísimos, con un online totalmente original, un sistema de combate cuidadísimo, y unos apartados artísticos de los que quitan el hipo, estos japoneses han conseguido conquistarnos y tenernos ahora sufriendo la espera de Dark Souls II.

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Ambos títulos cuentan con grandes batallas contra durísimos jefes finales capaces de acabar con nuestra vida de un solo golpe, pero si hay un combate que nos ha llamado realmente la atención, ese es el que tenemos contra Old Monk. No en vano, su propuesta es totalmente original, ya que no nos enfrentamos a él directamente, sino que invoca a otro jugador para que se mida con nosotros. Pocos juegos (por no decir ninguno) nos han permitido convertirnos en el jefe final de la partida de otro jugador, y además, recompensarnos si éramos capaces de hacer que el pobre aventurero de turno acabara viendo la pantalla de Game Over, motivo más que suficiente para incluirlo en esta lista.

El Conejo Asesino (Dragon's Crown)

Cuando nos adentramos en la ruta B de los bosques perdidos y el narrador de nuestra historia nos advertía que por el camino que habíamos tomado se ocultaba una temible bestia que había acabado con la vida de incontables caballeros, empezamos a preguntarnos por el aspecto que tendría dicho monstruo y por su enorme tamaño. Cuando finalmente llegamos a su guarida, nos dimos cuenta de que bajo nuestros pies se alzaba una gigantesca pila de cadáveres, por lo que rápidamente nos pusimos en guardia esperando la llegada de la criatura, hasta que finalmente apareció.

Un "adorable" conejo, en apariencia normal, nos saludó mordiéndonos en la yugular, pisoteándonos, creando tornados gigantes y abriéndonos el cráneo (con rayos X incluidos para ilustrar el momento). Todo ello mientras pegaba saltos de un lado para otro dificultando enormemente el que pudiéramos acertarle con nuestros golpes, algo a lo que había que sumarle su pequeño tamaño.

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Nos esperábamos muchas cosas de este juego, pero desde luego nunca habríamos imaginado que el famoso conejo asesino de la mítica película "Los caballeros de la Mesa Cuadrada", obra de los ilustres Monty Python, fuera a protagonizar un cameo tan divertido y desafiante en forma de jefe final. Además, aquí no acaban las referencias al film, ya que si completamos cierta misión opcional nos narrarán la historia de cómo un grupo de caballeros en busca de una reliquia sagrada se encontró con esta bestia por primera vez. Al menos, y a diferencia de los Monty Python, cuando lo derrotemos podremos cenar conejo al ajillo en el minijuego de cocina.

El Heraldo de la Muerte (The Legend of Zelda: Skyward Sword)

El 2011 fue un año muy especial para todos los que alguna vez hemos llegado a disfrutar de las aventuras de Link y Zelda en el pasado. La saga cumplía 25 años y para celebrarlo Nintendo lanzaba al mercado The Legend of Zelda: Skyward Sword para Wii, un juego que si bien hay quienes se empeñan por algún motivo en negar su calidad, para quienes hemos seguido la saga durante todos estos años se convirtió en un título que nunca olvidaremos y gracias al cual pudimos descubrir los orígenes de la leyenda y el motivo por el cual siempre habrá un héroe que se alce para luchar contra el mal cuando este regrese.

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La forja de la Espada Maestra, el nacimiento de Hyrule, las reencarnaciones de Zelda, Ganon y Link y muchos otros detalles son algunas de las cosas que nos desvelaban en esta entrega, la cual también nos narra el primer duelo real que Link y el Heraldo de la Muerte (posteriormente conocido como Ganon) disputaron. De hecho, esta es la batalla final del juego, un combate con mucho significado para los fans, en el que tuvimos que hacer uso del Wii Motion Plus para intercambiar espadazos con el Rey Demonio mientras esquivábamos y bloqueábamos sus ataques.

El propio diseño del Heraldo, el espectacular escenario en el que combatíamos y la épica que transmitía la canción que sonaba durante la batalla, no hacían más que engrandecer un combate que si bien no era demasiado difícil, recreaba con acierto unos de los momentos más importantes de la saga. Tampoco podemos olvidarnos de comentar la espectacular forma en la que teníamos que rematarle, levantando nuestra espada hacia el cielo para que un rayo cayera sobre ella y la cargara con poder divino en medio de una tormenta, lo que nos permitiría ejecutar nuestro movimiento definitivo y poner fin (de momento) a su regreso. Un gran combate con el que cerrar una aventura inolvidable.

El Dragón (Dragon's Dogma)

Cualquier persona que disfrute con las historias de fantasía medieval siempre ha soñado con enfundarse en una armadura de caballero o en una túnica de mago y salir a dar caza a un poderoso dragón. Por este motivo, cuando una de estas grandes bestias sale a escena en un videojuego, suelen convertirse en momentos muy importantes y de gran tensión de los que esperamos muchísimo, aunque no siempre consiguen llegar a transmitir las sensaciones y la épica que una batalla como esta se merece.

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Pero lo que sí que no ha conseguido ningún otro videojuego, es recrear una batalla contra un dragón tan tremendamente épica y espectacular como lo hizo Dragon's Dogma. La criatura, en apariencia indestructible, nos robaba el corazón al principio del juego, y no volveríamos a plantarnos ante ella hasta después de haber recorrido un largo viaje plagado de peligros. Llegado el momento de la verdad, el Dragón nos daba dos opciones: huir y vivir con el vacío en nuestro pecho, o enfrentarnos a ella para recuperar lo que es nuestro. Si optábamos por la segunda opción, daba comienzo una batalla de la que muchos desarrolladores deberían tomar nota a la hora de diseñar un combate contra un jefe final. Esta era larga, épica, desafiante, variada, espectacular y se dividía en varias fases.

Primero teníamos que combatirle en una habitación no demasiado grande, donde esquivar sus poderosos ataques podía llegar a convertirse en toda una odisea. Poco después salía de allí y nos tocaba perseguirle en el exterior mientras el suelo se derrumbaba bajo nuestros pies y la bestia nos atacaba desde la distancia. Cuando finalmente conseguíamos darle alcance y subirnos a su lomo, la criatura se ponía a volar y teníamos que obligarla a aterrizar a base de golpes para llegar al escenario donde tendría lugar la fase final, en la que nos tocaría hacer uso de maquinaria de guerra pesada para exponer su corazón y poner fin a esta magnífica batalla.

Wheatley (Portal 2)

La saga Portal ha sido una de las mayores sorpresas de esta generación, con una primera parte que supuso toda una revolución para el género de los puzles y una secuela que mejoró en absolutamente todo la propuesta del título original. Entre los grandes aciertos de esta continuación, nos encontramos con la inclusión de Wheatley, una carismática inteligencia artificial que si bien parecía amistosa en un primer momento, acababa enloqueciendo y poniendo nuestra vida en peligro.

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Al ser un juego de puzles, el combate final contra él nos obligaba a usar con cabeza nuestra pistola de portales para ir acabando con sus módulos de personalidad y finalmente enviar a este psicópata mecánico al espacio creando un portal directamente a la luna. Además del original planteamiento de la batalla y de la estupenda forma de rematarla, este enfrentamiento cuenta con un gran número de curiosidades, donde destaca especialmente la del módulo de personalidad del espacio. Si la manteníamos en nuestras manos, podía llegar a tirarse más de 10 minutos diciendo frases sobre sus increíbles ganas de ir al espacio, sueño que vería cumplido gracias a nosotros, ya que también sería arrastrado junto con Wheatley al portal que abrimos en la luna.

El Rey Exánime (World of Warcraft: Wrath of the Lich King)

Desde el mismo momento que World of Warcraft abrió sus puertas, todos los que habíamos seguido la trilogía original no parábamos de preguntarnos cuándo nos dejarían enfrentarnos a Arthas para así poder concluir la historia de este emblemático personaje. Le habíamos ayudado a convertirse en el Rey Exánime, y ahora queríamos ponerle fin a su reinado de terror, algo que no fue posible hasta la llegada de su segunda expansión: Wrath of the Lich King.

El exitoso MMORPG de Blizzard ha tenido una gran cantidad de jefes inolvidables, ya sea por su dificultad o por sus mecánicas, como Kael'Thas, C'Thun, Los cuatro jinetes de Naxxramas 40 o M'uru, por citar algunos ejemplos, pero a ninguno le teníamos tantas ganas como a Arthas. Por suerte, el equipo de desarrollo supo estar a la altura para ofrecer una batalla que si bien en nivel de dificultad normal era poco más que un paseo, en modo heroico se convirtió en un muro duro de roer que tuvo a múltiples hermandades muriendo una y otra vez ante el filo de Frostmourne durante meses.

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La batalla era realmente larga, exigía mucha preparación, estudiarla al dedillo, el mejor equipo posible y que 25 (o 10) personas mantuvieran la concentración en todo momento, ya que un solo error de cualquier miembro de la alianza solía suponer la muerte automática del resto. No fueron muchos los clanes que consiguieron acabar con él antes de que comenzaran los parches de preparación para Cataclysm, lo que demostró lo enormemente desafiante que acabó resultando este esperado enfrentamiento. Un "solo apto para los mejores" que por desagracia se ha ido perdiendo a lo largo de los años a medida que el juego ha ido evolucionando.

Optimus Prime/Megatron (Transformers: Fall of Cybertron)

Los transformers pueden sentirse orgullosos de ser una de las pocas licencias que pueden presumir de contar con buenos juegos en su haber. High Moon Studios sorprendió a propios y extraños con Transformers: War for Cybertron, un juego repleto de acción y muy fiel a esta saga de robots transformables que consiguió convencer incluso a los menos fans. Pero no fue hasta el lanzamiento de su secuela: Fall of Cybertron cuando el estudio puso toda la carne en el asador para firmar uno de los juegos más épicos de toda la generación.

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La historia de la caída de Cybertron atrapaba desde el minuto uno para hacernos partícipes de todo un festival de disparos, momentos de acción transformable (ya sea a pie o por el aire), plataformas, batallas a gran escala, dinobots, buena música, y en definitiva, todo lo que un aficionado de Transformers puede pedir. La épica del juego no hace más que ir en aumento a medida que el juego nos va obligando a controlar tanto a los Autobots como a los Decepticons, algo que llega a su clímax en la misión final.

Aquí vivimos una gigantesca batalla desde muchos puntos de vista distintos mientras encarnamos a los personajes de ambos bandos, lo que no deja de ser un prólogo a la esperadísima batalla que todos estábamos esperando desde que arrancamos el juego por primera vez: Optimus Prime contra Megatron. Lo que no nos esperábamos era que en el momento decisivo, cuando Optimus por fin llega a la conclusión de que convivir con los Decepticons era imposible, el título nos dejara escoger a cuál de los dos líderes queríamos manejar.

Tras todas las horas que le habíamos dedicado para llegar hasta aquí, ya conocíamos bien ambos puntos de vista y ahora llegaba el momento de decidir a qué bando queríamos apoyar en un último y decisivo combate, todo un detallazo para los fans que demostraba el mimo con el que se había cuidado toda la aventura. La batalla a nivel de mecánicas no era demasiado compleja, pero resultaba espectacular como ella sola, con potentes puñetazos, transformaciones, espadazos, cañonazos y golpes demoledores. Y todo ello mientras sonaba el tema principal del juego y veíamos al escenario caerse a pedazos a base de explosiones para ambientar el que probablemente sea el mejor combate que nos han ofrecido estos robots.

Sleeping Beauty (Nier)

Nier es uno de esos juegos que a pesar de las críticas negativas que se ha llevado en los medios, ha conseguido alzarse como una obra de culto entre casi todos los que hemos tenido el gusto de jugarlo. Si lo valoramos como juego en sí, resulta fácil encontrarle fallos, empezando por su pobre apartado gráfico, pero una nota como un 6, un 7 o un 8 no puede reflejar todas las sensaciones que consigue transmitirnos esta aventura tan especial y única, gracias a su cautivadora historia, maravillosa banda sonora, fantásticos personajes, atractivo apartado artístico y variedad jugable.

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Tal era así, que la primera vez que nos pasábamos el juego acabábamos con nuestros enemigos odiándoles por todo el daño que habían causado, aunque en una segunda vuelta, el título nos mostraba la verdad sobre ellos, jugando con nuestros sentimientos y consiguiendo que sintiéramos pena por esas "bestias" que estábamos aniquilando, algo que pocos títulos han conseguido con tanto impacto como en este caso. Y todo ello sin olvidar su último final, uno que no solo nos exigía sacrificar a nuestro personaje en la historia, sino también a nosotros mismos, borrando así todos nuestros archivos de guardado.

Por este y otros muchos motivos, Nier se ha convertido en un juego inolvidable. Entre sus muchas batallas contra jefes finales, hay una que destaca especialmente por lo atípica que resulta. En un determinado momento de la aventura, el juego deja de lado el rol de acción en tiempo real para dar paso a una aventura conversacional de lo más extraña en la que teníamos que tomar las decisiones correctas para salir con vida. Por extraño que parezca, esta parte es en realidad un jefe final al que teníamos que derrotar con ingenio en vez de con nuestras armas, ofreciéndonos de paso una bella historia y uno de los momentos más extravagantes que hemos vivido en un juego de este tipo, motivo más que suficiente para entrar en nuestra lista de jefes de la generación.

No te pierdas nuestro próximo volumen, muy pronto.

Carlos Leiva
Redactor
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