Mike Flanagan ha vuelto a poner La Torre Oscura en primer plano con un mensaje que suena a avance tangible, no a intención: el proyecto sigue adelante, ya hay “muchos guiones” escritos y, según él, ocupa el puesto más alto de sus prioridades. Dicho de otra forma: la adaptación no está en la carpeta de “algún día”, sino en la fase en la que el trabajo de sala —la parte lenta y decisiva— empieza a acumularse.
El interés no es solo por el nombre de King, sino por el tamaño del reto. La Torre Oscura es la gran saga-mundo del autor, una mezcla rara de western, fantasía oscura y ciencia ficción con un lore que se ramifica y vuelve sobre sí mismo, algo que pide espacio, continuidad y cuidado en el ritmo. Por eso el formato serie tiene más sentido que un relato comprimido.
La herida del intento anterior
Esa comparación con el pasado es inevitable: el intento cinematográfico de 2017 se quedó como un resumen atropellado, incapaz de servir a la vez a quien no conocía los libros y a quien venía con la historia tatuada. Flanagan lo verbaliza con una frase que funciona casi como declaración de principios: no quiere que aquella versión sea “la última palabra”, y lo dice con la convicción de quien entiende que esta franquicia se juega el prestigio en la adaptación.
También pesa el historial. Flanagan lleva años construyendo una relación sólida con King en pantalla, con adaptaciones que suelen apostar por la emoción y el detalle más que por el susto fácil; Doctor Sueño fue su carta de presentación “grande” y La vida de Chuck reforzó esa idea de que sabe traducir la voz del escritor sin domesticarla. A la vez, su agenda sigue orbitando alrededor de King con proyectos como Carrie en desarrollo como serie, lo que apunta a una estrategia clara: historias largas, formato largo.
La prioridad y sus plazos reales
Ahora bien, que sea “prioritario” no significa inminente. El propio director ha descrito La Torre Oscura como un proyecto difícil de girar, por logística y por ambición, y eso suele traducirse en tiempos largos, decisiones delicadas de estructura y un casting que no puede fallar. Además, se ha aclarado que Stephen King no está escribiendo para la serie, así que el peso creativo recaerá, sobre todo, en el equipo de guion liderado por Flanagan.
Si termina cuajando, llegará en un momento en el que el “universo King” está más vivo que nunca en cine y televisión, con adaptaciones constantes y una audiencia acostumbrada a franquicias extensas. Precisamente por eso, La Torre Oscura es una columna vertebral de su imaginario, y su adaptación solo funcionará si trata la saga como lo que es: una travesía de largo recorrido que necesita paciencia, coherencia y la valentía de no correr cuando lo fácil sería correr.















