China ha decidido poner fin a la era de las manillas retráctiles en los coches eléctricos, un diseño que Tesla convirtió en un símbolo de modernidad y minimalismo. La medida llega tras varios accidentes mortales que han expuesto los riesgos de estas manillas ocultas, obligando a los fabricantes a replantearse la seguridad de sus modelos más vendidos.
La nueva normativa entrará en vigor el 1 de enero de 2027 y promete transformar la estética de buena parte del parque automovilístico chino. El Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información ha aprobado el estándar ‘GB 48001-2026’, que exige que todas las puertas tengan manillas visibles con un sistema de apertura mecánico. Cada puerta lateral deberá incluir una manilla exterior capaz de soportar hasta 500 N de fuerza, así como una manilla interior con pictogramas claros de al menos 100 mm × 70 mm. La idea es que, en caso de emergencia -como despliegue de airbags o fallos en la batería- cualquier ocupante o rescatista pueda abrir la puerta sin complicaciones. Detrás de China, se especula que Estados Unidos hará lo mismo.
China veta los coches de Elon Musk: los diseños con manillas invisibles de Tesla quedan prohibidos tras varios accidentes
La medida llega después de accidentes que impactaron a la opinión pública, como el choque del SUV M7 de Aito en 2024, que dejó tres muertos, entre ellos un niño de dos años. En las imágenes de rescate se veía cómo los equipos rompían ventanas al no poder activar las manillas electrónicas. Situaciones similares ocurrieron con el Xiaomi SU7, reforzando la sensación de que la seguridad quedaba subordinada al diseño.
La nueva normativa afectará a fabricantes como Xiaomi, BYD y otros que han seguido la estela de Tesla. Según expertos, muchos modelos no necesitarán un rediseño total, pero sí ajustes para cumplir la ley. La prohibición en China también pone el foco internacional, ya que en Estados Unidos la NHTSA investiga modelos de Tesla por problemas similares tras accidentes graves.
Con los coches electrificados superando por primera vez a los de gasolina -pese al retroceso de Tesla-, la prohibición de las manillas invisibles es más que un cambio estético: es un recordatorio de que, en la carrera por la innovación, la seguridad nunca puede ser opcional.















