El final de la temporada 2 de Fallout deja una brújula muy clara para lo que viene: la serie quiere repetir la sensación “de juego nuevo” y mudarse a un territorio que no han explorado a fondo las entregas principales. SPOILERS del capítulo 8 de la temporada 2 a partir de aquí. La pista está escrita literalmente en pantalla: una postal con “Greetings from Colorado” y, detrás, la frase “Colorado fue una buena idea”, el mensaje que empuja a Cooper Howard/El Ghoul a emprender ruta hacia el este.
Esta jugada no es solo un guiño para fans; es una forma de recalibrar el mapa de la franquicia sin traicionar su ADN. En una proyección especial del episodio final, la showrunner Geneva Robertson-Dworet y el productor ejecutivo Jonathan Nolan explicaron que buscaban exactamente eso: el “subidón” de llegar a un lugar nuevo y descubrir qué ha hecho la gente para sobrevivir allí.
El episodio lo prepara con doble lectura: primero como broma en la línea temporal del pasado y después como coordenada directa cuando el Ghoul encuentra la postal en la cámara criogénica vacía.
Teniendo en cuenta que en ningún juego aparece esta región (que si se menciona brevemente en New Vegas como Dog City), más que durante una batalla en Fallout Tactics: Brotherhood of Steel en la que no se conoce más detalle del lugar ni de su lore, según el fandom de la franquicia, Prime Video tiene un gran reto, el de representar un espacio geográfico nuevo y adaptarlo a la narrativa propia de la serie.
Colorado como dirección y como argumento
Lo interesante es que Colorado aparece también como pieza política dentro del tablero de la serie. El texto que circula estos días insiste en que el estado podría conectarse con el Enclave y con la figura del “último presidente” que interpreta Clancy Brown (El Kurgan en 'Los Inmortales'); no porque la serie lo confirme ya, sino porque lleva tiempo sembrando que hay “montañas en Colorado” para esconderse y dirigir cosas desde bajo tierra. En un universo donde el poder siempre se refugia en instalaciones y cadenas de mando que sobreviven al mundo, la geografía no es decorado: es argumento.
Aunque ojo con lo siguiente: ni la serie promete llegar a Colorado en el minuto uno, ni su ruta tiene por qué ser lineal. El propio Todd Howard, productor ejecutivo, remarcó que en Fallout la “geografía” manda y que el show puede saltar lugares y épocas para enseñar facciones nuevas; Colorado es dirección, pero el camino abre paradas potenciales y sorpresas. Eso encaja con lo que sugieren análisis del final: el Ghoul apunta hacia el este, pero la historia tiene margen para exprimir estados intermedios y conflictos antes de plantarse en destino.
El “hueco” perfecto para expandir el mundo
En términos de franquicia, la elección tiene otra virtud: Colorado es casi un “hueco” perfecto. No ha sido el escenario central de un juego principal, así que el equipo puede diseñar su identidad en el Yermo desde cero sin chocar con un canon hiperconcreto (aunque exista un rastro histórico en derivados como en el mencionado Fallout Tactics). Para una serie que ya se ha permitido remezclar iconografía —New Vegas, facciones, criaturas— con ritmo televisivo, ese margen creativo es oro: permite nuevos clanes, nuevas reglas locales y una estética distinta sin perder el tono.















