El pueblo maldito de From vuelve a abrir la puerta. MGM+ ya ha enseñado el primer teaser de la temporada 4 y, si el avance es una declaración de intenciones, la serie va a apretar el acelerador del terror físico y del psicológico: más imágenes “a golpes”, más supervivencia a la intemperie… y otra capa de reglas nuevas que nadie termina de entender.
El clip recupera a Harold Perrineau en el centro del tablero: su Boyd vuelve a ser el imán de la acción, con planos que sugieren peligro inmediato y una escalada de lo “imposible” como arma narrativa. En el teaser asoman, además, varios de los rostros habituales del reparto, con un montaje pensado para que el espectador complete el horror con la imaginación.
Calendario de estreno y ventana en España
La fecha es la otra gran pieza. El material promocional sitúa el estreno en abril de 2026 (en EE. UU., en MGM+), y en concreto se apunta al 19 de abril como día de lanzamiento de la temporada. En España, la serie se distribuye a través de HBO Max, normalmente con una ventana posterior, así que el “cuándo” exacto aquí dependerá del calendario local y de cómo se ordene la parrilla.
Más allá del gancho comercial, hay una lectura interesante: From siempre ha jugado a mezclar amenaza “monstruosa” con un segundo miedo más realista —el colapso social dentro de una comunidad encerrada—, y el teaser parece insistir en ese punto. La serie lleva tiempo sugiriendo que el pueblo no solo mata: organiza a sus víctimas, las desgasta, las empuja a decisiones de grupo y a conflictos que son tan letales como lo que acecha fuera, con la convivencia como trampa en primer plano.
First teaser for ‘FROM’ Season 4.
Premiering April 19 on MGM+ pic.twitter.com/zfEe2ZmcgB
— DiscussingFilm (@DiscussingFilm) February 4, 2026
Miedo crónico y conducta bajo presión
Ese enfoque encaja con lo que la investigación en psicología y neurociencia lleva años describiendo en contextos de estrés sostenido: cuando la amenaza es impredecible y crónica, el cerebro tiende a priorizar respuestas rápidas (hipervigilancia, sesgo a detectar peligro, fatiga cognitiva), y eso puede empeorar la toma de decisiones colectivas y la cohesión del grupo. Es el combustible perfecto para una ficción donde el enemigo no siempre necesita aparecer en pantalla, porque basta con torcer la conducta desde dentro.















