La industria cinematográfica y la taquilla en el género de superhéroes es muy difícil de predecir. El contexto, las modas del momento, el apoyo del público, la estrategia de promoción o incluso la fecha exacta del estreno pueden inclinar la balanza hacia el triunfo o el desastre. En 2020, Vin Diesel y la editorial Valiant Comics estaban convencidos de haber encontrado el instante ideal para lanzar su propio universo cinematográfico pero la suerte no estuvo de su lado.
El plan tenía sentido sobre el papel: el Universo Cinematográfico de Marvel vivía su época dorada, el fallido Dark Universe había quedado atrás, el DCEU empezaba a mostrar grietas, y el MonsterVerse de Legendary aún daba buenos resultados. Vin Diesel, viendo una oportunidad, decidió intentarlo con Bloodshot, una cinta basada en un personaje de Valiant Comics. Su objetivo: replicar la fórmula Marvel en una escala más modesta. Fue un fracaso histórico y a Diesel aún le pesa.
Vin Diesel intentó crear su propio universo al estilo Marvel y se estrelló tras una sola película.
El proyecto llevaba años gestándose. Desde que Sony (a través de Columbia) se hizo con los derechos de Bloodshot en 2015, pasaron cinco años de desarrollo, ajustes y expectativas. En la productora confiaban en que esta fuese su Iron Man, la piedra fundacional de una franquicia más ambiciosa.
Pero el estreno, fechado para el 6 de marzo de 2020, coincidió con un punto de inflexión global: apenas unos días después, la pandemia de COVID-19 obligó al cierre de cines en todo el mundo, paralizó estrenos y cambió las reglas del juego en la industria. Para Bloodshot, fue un golpe devastador. La película apenas rozó los 40 millones de dólares en taquilla, muy lejos de lo esperado, y rápidamente pasó al alquiler digital y al streaming para minimizar pérdidas.
Su presupuesto era relativamente bajo —unos 45 millones—, pero la recaudación no fue suficiente para impulsar una saga naciente. A esto se sumó un problema previo: la recepción crítica. Bloodshot, dirigida por Dave Wilson, no convenció a la prensa especializada y obtuvo un pobre 32% de aprobación en Rotten Tomatoes. Algunos medios, como Collider, la calificaron como un regreso a una era en la que el cine de superhéroes era denostado y maltratado por Hollywood.
En Valiant existían planes para expandir este universo con personajes como Harbinger, que conectarían con Bloodshot en futuras entregas. Pero la falta de rentabilidad y el escaso entusiasmo del público truncaron esas intenciones. Ni siquiera el 78% de valoración positiva entre los espectadores logró cambiar el rumbo. Con este revés, Vin Diesel, que había tenido tropiezos antes, regresó a terrenos conocidos: Fast & Furious, que encara su recta final, y Furya, la nueva entrega de la saga Riddick, donde al menos el motor sigue rugiendo. No tuvo suerte.















