Alemania ha dado un paso decisivo en su estrategia de defensa espacial con el anuncio de una inversión de 35.000 millones de euros hasta 2030 para blindar sus infraestructuras orbitales. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, advirtió en el Congreso Espacial de la Federación de Industrias Alemanas que Rusia y China han alcanzado capacidades “alarmantes” en este terreno, lo que obliga a Berlín a reaccionar con rapidez. “En la infantería de montaña se dice que quien controla las alturas controla los valles. Rusia y China ya ocupan colinas y montañas estratégicas en el espacio”, resumió el ministro.
La advertencia no es retórica. Actualmente, satélites militares alemanes como los IntelSat son seguidos de cerca por sistemas rusos, mientras que decenas de ingenios rusos y chinos sobrevuelan a diario el territorio europeo. Pistorius recordó además el ciberataque de Moscú contra la red ViaSat en febrero de 2022, que dejó sin comunicaciones a parte de Europa en vísperas de la invasión de Ucrania. “Las redes satelitales son el talón de Aquiles de las sociedades modernas. Cualquiera que las ataque puede paralizar a Estados enteros”, subrayó.
Respuesta estratégica de Berlín y armas ofensivas espaciales
El plan alemán no se limita a reforzar defensas pasivas. Incluye la creación de satélites interconectados, estaciones terrestres más seguras y el desarrollo de vehículos de lanzamiento propios, con el objetivo de reducir la dependencia de terceros países. Además, la Bundeswehr tendrá un centro de operaciones espaciales militares, encargado de coordinar respuestas inmediatas en caso de crisis. Pistorius abrió incluso la puerta a capacidades ofensivas: “También debemos ser capaces de disuadir en el espacio”.
Las inquietudes alemanas encajan con las advertencias de la OTAN. Su secretario general, Mark Rutte, alertó el pasado abril del riesgo de que Rusia contemple desplegar armas nucleares en el espacio, una posibilidad que genera una honda preocupación en las capitales europeas. El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, sumó otro frente de alarma: la proliferación de drones hostiles, en muchos casos atribuidos a Moscú, que obligará a Europa a diseñar nuevas defensas antiaéreas.
La brecha de capacidades
Alemania parte de una posición de debilidad: cuenta con poco más de 80 satélites operativos, frente a los más de 10.000 de Estados Unidos y los 900 de China. Para expertos como Peter Leibinger, presidente de la BDI, la diferencia es abismal: “En un mundo geopolíticamente incierto, los viajes espaciales son mucho más que tecnología: son infraestructura esencial para la seguridad. Quienes carecen de capacidades espaciales propias son dependientes y vulnerables”.
El horizonte no solo afecta a la defensa. Pistorius advirtió que lo que está en juego es el día a día de millones de personas: desde la banca hasta la logística, pasando por sistemas de transporte y emergencias. Una ofensiva contra las redes satelitales podría paralizar países enteros. La guerra en el espacio, que hace unas décadas parecía un guion de ciencia ficción, se ha convertido en una de las principales preocupaciones de seguridad de Europa.















