Kathleen Kennedy se prepara para cerrar una de las etapas más largas y discutidas en la historia reciente de Lucasfilm y Star Wars. Tras catorce años al frente del estudio, la productora abandonará la compañía de Disney este mismo año y dejará paso a una fórmula poco habitual: el mando no recaerá en una sola figura, sino en un tándem que combina visión creativa y control ejecutivo. Dave Filoni y Lynwen Brennan serán los nuevos responsables de la casa de Star Wars e Indiana Jones en un momento clave, marcado por la necesidad de recuperar impulso y estabilidad.
Cambio de era en Star Wars: Kathleen Kennedy se marcha y Dave Filoni asume el mando de Lucasfilm
El ascenso de Filoni era, en realidad, un secreto a voces. Discípulo directo de George Lucas y una de las pocas figuras capaces de conectar con el núcleo duro del fandom, su nombramiento como presidente y director creativo encaja con la lógica de reforzar la identidad de la saga.
Más llamativa resulta la promoción de Brennan como copresidenta, una decisión que revela hasta qué punto Disney quiere equilibrar el entusiasmo creativo con una gestión férrea de presupuestos, calendarios y expectativas industriales. No quieren que la licencia se descarrile en el plano comercial.
Ambos reportarán directamente a Alan Bergman, copresidente de Disney Entertainment, y tendrán una misión tan clara como delicada: mantener Star Wars relevante en un ecosistema saturado de grandes sagas y, al mismo tiempo, navegar una comunidad de fans especialmente sensible a cualquier desviación del canon. No es solo una cuestión de contar buenas historias, sino de hacerlo sin provocar incendios constantes en redes sociales.
Kennedy, por su parte, no rompe del todo con Lucasfilm. Seguirá vinculada como productora en los dos próximos estrenos cinematográficos del estudio, The Mandalorian and Grogu y Star Wars: Starfighter, previstos para 2026 y 2027, antes de continuar su carrera de forma independiente. Bob Iger, CEO de Disney y también de salida este año, quiso subrayar su legado recordando que fue una elección directa de George Lucas y alabando su liderazgo al frente de una de las marcas más icónicas del entretenimiento moderno.
Kathleen Kennedy y su polémica etapa al mando de Star Wars: una dirección capaz de lo mejor y lo peor en la saga
Su etapa, eso sí, ha sido tan influyente como irregular. Bajo su dirección, Star Wars regresó por todo lo alto a los cines con El despertar de la Fuerza, un fenómeno global que superó los 2000 millones de dólares, seguido de secuelas y derivados como Rogue One que también funcionaron en taquilla.
Pero hubo tropiezos sonados: Solo se convirtió en un símbolo de producción caótica y fracaso comercial, y varios proyectos anunciados con grandes nombres acabaron evaporándose entre diferencias creativas. El resultado fue un parón cinematográfico de siete años que ahora se intenta cerrar.
En paralelo, Kennedy impulsó con éxito la expansión televisiva de la saga. The Mandalorian redefinió la percepción de Star Wars en streaming y Andor elevó el listón crítico, aunque no todas las apuestas cuajaron, como demostró la cancelación temprana de The Acolyte.
Filoni llega con un historial íntimamente ligado al ADN de la saga: desde The Clone Wars y Rebels hasta su papel central en la nueva era televisiva. Brennan, en cambio, aporta un perfil menos visible pero crucial, forjado en Industrial Light & Magic y en la gestión interna de Lucasfilm. Juntos encarnan la apuesta de Disney por una dirección bicéfala: creatividad con los pies en la tierra. Una maniobra que, más que un simple relevo, parece un intento consciente de redefinir el rumbo de una galaxia que necesita volver a creer en sí misma.















