Como si de una escena de Life, el filme de ciencia ficción con Jake Gyllenhaal, la realidad vuelve a superar a la ficción. La Estación Espacial China (Tiangong) acaba de convertirse en el escenario de un hallazgo sorprendente: una bacteria desconocida ha sido detectada en uno de sus equipos, y su mera existencia plantea preguntas que aún no tienen respuesta.
No es ciencia ficción: científicos descubren una bacteria blindada en la estación espacial china que “desafía todo lo conocido”
El microorganismo ha sido bautizado como Niallia tiangongensis, en honor a su inesperado lugar de descubrimiento. Aunque emparentada con una familia bacteriana conocida en la Tierra (Cytobacillaceae), sus propiedades son tan peculiares que ha sido clasificada como una nueva especie. No se trata solo de dónde se ha encontrado, sino de lo que es capaz de hacer: resistir condiciones extremas que habrían acabado con la mayoría de formas de vida conocidas.
Según el Grupo de Biotecnología Espacial de Shenzhou, la cepa ha sido catalogada como JL1B1071T. Lo verdaderamente llamativo es que forma esporas increíblemente resistentes y desarrolla lo que los expertos describen como una “armadura biológica”: un biofilm capaz de protegerla de la radiación, el vacío y otros factores letales del entorno espacial. Tal y como recoge National Geographic, esta capacidad de supervivencia no tiene precedentes en especies similares.
Por si fuera poco, la bacteria puede descomponer gelatina para usarla como fuente de carbono y nitrógeno, un rasgo que la separa aún más de sus parientes terrestres. Su capacidad de adaptación ha hecho que científicos citados por el South China Morning Post afirmen que Niallia tiangongensis “desafía todo lo conocido” sobre la resistencia biológica en entornos cerrados y hostiles como los de una estación espacial.
Pese a lo fascinante del hallazgo, los investigadores también se muestran cautos. Se desconoce todavía si esta bacteria representa un riesgo para la salud de los astronautas que viven y trabajan en Tiangong. Su pariente más cercano en la Tierra, Niallia circulans, puede causar infecciones graves en personas inmunodeprimidas, lo que ha despertado una lógica preocupación en la comunidad científica internacional. Por ahora, se pide vigilancia y análisis exhaustivos.
Este hallazgo no es un caso aislado. Estudios anteriores ya han demostrado que algunas bacterias son capaces de sobrevivir incluso en las llamadas “salas limpias” de las agencias espaciales, supuestamente libres de vida microbiana. Lo que plantea un escenario inquietante: si estos organismos logran resistir nuestros métodos de esterilización más avanzados, podrían condicionar el diseño de futuras misiones espaciales y hábitats orbitales.
Pero más allá del riesgo, los científicos también ven una oportunidad. Estas bacterias podrían jugar un papel clave en los sistemas de reciclaje biológico del futuro o en la creación de entornos autosostenibles fuera de la Tierra. Eso sí: siempre y cuando no abandonen el laboratorio.















