Las restauración en Europa va a cambiar. Tras los cambios en los envases de plástico como botellas, nos preparamos para un nuevo ajuste. En la mayoría de restaurantes, los clásicos sobres individuales de kétchup, mayonesa o mostaza son la norma. Pero eso está a punto de cambiar: a partir de agosto de 2026, la Unión Europea pondrá fin a los envases monodosis en hostelería, obligando a bares, restaurantes, cadenas de comida rápida y hoteles a adoptar alternativas más sostenibles.
La normativa obliga a retirar los sobres individuales de salsas, azúcar, sal, aceite y otros condimentos siempre que el consumo se realice en sala. La medida forma parte de un plan más amplio para reducir la generación de residuos plásticos y promover hábitos de consumo responsables, en línea con los objetivos europeos de sostenibilidad.
Adiós a los sobres de kétchup, mayonesa o mostaza: la normativa europea que se estrena este año y cambia la restauración
La transición no será inmediata. La UE ha diseñado un calendario gradual, con excepciones y revisiones, para que el sector pueda adaptarse sin colapsar la logística ni disparar costes. La base legal de la medida es el Reglamento (UE) 2025/40, conocido como Packaging and Packaging Waste Regulation (PPWR), que prohíbe ciertos formatos de envases en hostelería y turismo.
En España, la Ley 7/2022 permite cierto margen: los envases monodosis podrán seguir utilizándose si están fabricados con plástico compostable certificado, cumpliendo estrictos estándares de compostabilidad y gestión de residuos.
El impacto será visible en varios frentes: los hoteles deberán eliminar los pequeños envases de champú, gel y acondicionador; mientras que en bares y restaurantes los sobres de azúcar, mantequilla, mermeladas y salsas serán reemplazados por tarros colectivos, dispensadores higiénicos o envases reutilizables.
Algunos profesionales del sector alertan que la prohibición total podría generar inconvenientes y defienden alternativas como el uso de materiales compostables de alta calidad y sistemas de reciclaje más eficientes, en lugar de eliminar por completo los formatos monodosis.
Pero este es solo el primer paso: según el calendario europeo, en 2030 se prohibirán los envases individuales en alimentos, cosméticos y productos de higiene, y en febrero de 2032 la Comisión Europea evaluará su impacto ambiental y sanitario para decidir próximos pasos. El cambio, innegablemente, transformará la experiencia en bares y restaurantes, obligando al sector y a los consumidores a repensar la manera en que usamos los envases de un solo uso.















