En el streaming, la gramática del blockbuster ya no se decide solo en la sala de montaje: también la dicta la “segunda pantalla”. La idea de sentarse a mirar en silencio compite con una escena doméstica distinta —un ojo en la tele, otro en el móvil— y eso empuja a los creadores a tomar decisiones que, hace unos años, habrían sonado casi a sacrilegio.
Matt Damon lo ha contado sin rodeos tras trabajar con Netflix: en su paso por The Joe Rogan Experience explicó que la plataforma les pedía arrancar con una gran secuencia en los primeros minutos para “enganchar” y, además, repetir la información clave del argumento varias veces en los diálogos porque mucha gente está con el teléfono mientras “ve” la película.
La multitarea como norma
La anécdota, en realidad, encaja con una tendencia masiva. Un informe de YouGov citado por Lifewire señala que alrededor del 70% de estadounidenses consumen medios con varias pantallas a la vez —por ejemplo, desplazándose por redes sociales mientras la TV sigue encendida—, una cifra que sube entre millennials. Y desde el lado publicitario, Business Insider describe cómo las plataformas están intentando monetizar ese hábito en lugar de combatirlo.
Lo interesante es que la psicología cognitiva lleva años avisando del peaje: alternar atención entre estímulos (aunque parezca “multitarea”) suele traducirse en peor procesamiento, menos recuerdo y más probabilidades de perder matices narrativos, porque el cerebro paga un coste cada vez que cambia de foco. Un capítulo académico sobre multitarea con medios digitales resume cómo esa fragmentación afecta a la atención y al aprendizaje, justo lo que un guion intenta “cuidar” a base de ritmo, pistas y subtexto.
Retención minuto a minuto
De ahí la paradoja: si el público se dispersa, el guion tiende a subrayar; si subraya demasiado, pierde misterio, atmósfera y confianza en el espectador. Por eso sorprende que Damon y Ben Affleck, en esa misma conversación, mencionaran como contraejemplo una serie capaz de sostener silencios, planos “poco explicativos” y escenas donde no se verbaliza todo… y aun así funcionar en popularidad.
La pregunta no es si Netflix “empeora” el cine por sistema, sino qué incentivos crea un modelo donde el éxito se mide por retención minuto a minuto. En un mundo donde incluso en Reino Unido el tiempo de móvil ya supera al de TV tradicional en promedio, la tentación de escribir para espectadores distraídos será cada vez más fuerte.















