Jason Momoa ya tiene “siguiente parada” en el nuevo Universo DC: este 2026 deja atrás a Aquaman para debutar como Lobo, el cazarrecompensas czarniano, y lo hace con un mensaje claro sobre su lista de deseos. En una entrevista televisiva, el actor aseguró que era un papel que llevaba tiempo persiguiendo: “Quería interpretarlo más que a Aquaman”.
La frase encaja con una anécdota que circula desde que James Gunn y Peter Safran tomaron las riendas de DC Studios: según distintos perfiles y reportajes, Momoa fue de los primeros en mover ficha para ponerse el personaje en el radar del nuevo equipo creativo. No es solo cuestión de entusiasmo: Lobo es un icono “de culto” del cómic, excesivo, violento y con sentido del humor salvaje; un perfil que, en pantalla, puede ir de invitado de lujo a dinamita narrativa si DC decide convertirlo en pieza fija.
Supergirl como puerta de entrada
El aterrizaje, de momento, pasa por Supergirl: Woman of Tomorrow, el proyecto donde está previsto su debut y que, a día de hoy, mantiene fecha de estreno en cines para el 26 de junio de 2026. La producción forma parte del relanzamiento del estudio y llega con la expectativa de abrir nuevas ramas del universo compartido, igual que House of the Dragon sostuvo el retorno de Poniente en HBO.
Para Momoa, el movimiento tiene otra lectura: su Aquaman fue uno de los grandes éxitos comerciales de la era anterior, pero el “reset” de DC empuja a reordenar fichas, y él parece haber encontrado una salida que no depende de estirar una continuidad agotada. Cambia el tridente por la chulería de un personaje que vive de romper reglas, y eso, en un universo recién rearmado, puede ser una ventaja: Lobo funciona igual de bien como amenaza, aliado incómodo o elemento caótico.
La incógnita del tono y el futuro
La gran incógnita es el tono. En cómic, Lobo suele ir pasado de vueltas; en cine, el nivel de brutalidad y sarcasmo dependerá de qué tipo de película quiera ser Supergirl (y de cuánto espacio le den). Si su presencia es breve, puede servir como presentación “impactante”; si es sustancial, puede marcar el sabor de una etapa futura en la que DC juegue con antihéroes sin pedir perdón.
Por ahora, lo único firme es lo esencial: Momoa logra el papel que llevaba tiempo señalando como “el suyo”, y DC gana un nombre capaz de generar conversación desde el primer fotograma. El resto —si Lobo se convierte en habitual, si tiene proyecto propio o si queda como visita puntual— dependerá de cómo encaje su debut con el plan de Gunn… y de si los fans compran la apuesta cuando llegue el estreno.















