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No es ciencia ficción: China fabrica un 'railgun' que podría partir en dos un tanque norteamericano

China avanza en el desarrollo de un cañón de riel capaz de lanzar proyectiles a velocidades hipersónicas y causar daños catastróficos en un Abrams M1 incluso sin impactarlo directamente.
No es ciencia ficción: China fabrica un 'railgun' que podría partir en dos un tanque norteamericano
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Actualizado: 6:00 24/8/2026
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Con el mundo inmerso en una tensión militar constante y con numerosos países incrementando sus inversiones en defensa, la carrera armamentística vuelve a situarse en el centro de la geopolítica. El desarrollo de nuevas armas no solo busca aumentar la capacidad ofensiva, sino también crear sistemas capaces de ejercer un efecto disuasorio. En ese contexto, China parece estar avanzando en una tecnología que, al menos sobre el papel, resulta especialmente llamativa: un railgun o cañón de riel capaz de poner fuera de combate a uno de los carros de combate más conocidos del arsenal estadounidense.

La idea recuerda inevitablemente a algunas de las armas más espectaculares de la ciencia ficción y los videojuegos, aunque en este caso hablamos de una tecnología que lleva décadas siendo investigada en el mundo real. Se trata de un arma que hace palidecer a las de los videojuegos y que utiliza principios electromagnéticos para acelerar proyectiles metálicos hasta velocidades extremadamente elevadas. Según las simulaciones recogidas en un estudio chino, un disparo podría llegar a destrozar un tanque Abrams M1 o dejarlo completamente inutilizado incluso sin producir un impacto directo.

Un railgun que podría partir en dos un Abrams M1 con un solo disparo

South China Morning Post se hace eco de los resultados de una investigación centrada en un sistema de arma cinética de alta velocidad desarrollado por ingenieros chinos. A diferencia de un cañón convencional, el railgun emplea campos electromagnéticos para acelerar un proyectil a velocidades enormes, sin depender de una carga explosiva tradicional para generar su capacidad destructiva.

Los cañones de riel llevan años formando parte de los programas de investigación militar de distintas potencias. Estados Unidos llegó a invertir importantes cantidades en el desarrollo de esta tecnología, aunque finalmente abandonó su programa por las enormes dificultades técnicas, el desgaste de los componentes y los problemas relacionados con el suministro de energía. China, sin embargo, continúa investigando sistemas de este tipo y ha conseguido avances significativos en distintas áreas relacionadas con las armas electromagnéticas.

En este caso, Huang Jie, ingeniero vinculado al proyecto, ha presentado los resultados de las simulaciones, que posteriormente han sido revisados por otros especialistas. El objetivo no parece ser únicamente demostrar la potencia bruta del proyectil, sino estudiar hasta qué punto la energía cinética generada por un disparo puede afectar a un vehículo blindado moderno.

Los resultados obtenidos en las simulaciones son especialmente llamativos cuando se aplican al Abrams M1, uno de los principales carros de combate del ejército estadounidense. Su blindaje está diseñado precisamente para resistir impactos extremadamente violentos y amenazas antitanque, por lo que la posibilidad de que un arma cinética pueda superarlo mediante una combinación de velocidad y energía resulta especialmente relevante.

No estamos ante una tecnología que pueda compararse con fenómenos capaces de superar a la naturaleza, pero sí ante un sistema que plantea un problema diferente para los diseñadores de vehículos militares. En lugar de depender exclusivamente de una explosión, el railgun utiliza la enorme energía acumulada por un proyectil que se desplaza a velocidades hipersónicas.

Por razones evidentes, los investigadores no han difundido imágenes detalladas del supuesto sistema ni información técnica que permita reconstruir sus características. La publicación se centra principalmente en los resultados obtenidos mediante simulaciones. Es una precaución comprensible en un ámbito en el que la difusión de información sensible puede provocar situaciones como incidentes como los de War Thunder, donde documentos relacionados con vehículos y armamento militar han terminado circulando públicamente.

Según los cálculos recogidos en el estudio, el escenario más extremo se produce cuando existe un impacto directo. En esas condiciones, la enorme energía cinética del proyectil sería suficiente para provocar daños catastróficos en el Abrams, llegando a plantearse que el carro podría partirse en dos. La clave estaría en la combinación entre la masa del proyectil y la velocidad alcanzada durante su aceleración electromagnética.

Sin embargo, uno de los aspectos más interesantes de la investigación es que el proyectil ni siquiera tendría que golpear físicamente el tanque para causar daños graves. La simulación contempla un escenario en el que el proyectil pasa cerca del vehículo y genera una perturbación capaz de afectar a algunos de sus sistemas electrónicos y mecánicos.

El proyectil empleado en las simulaciones sería una pieza metálica sólida de aproximadamente 20 kilogramos, sin carga explosiva convencional. Al alcanzar velocidades extremadamente elevadas, su desplazamiento produciría una potente onda de choque. Esa energía podría transmitirse al vehículo y afectar a elementos especialmente delicados, entre ellos los sistemas electrónicos encargados de controlar la torreta y la estabilización del cañón.

Aunque el Abrams no quedase físicamente destruido, o no tan dañado en un primer impacto, podría perder sus principales capacidades operativas

El resultado sería igualmente preocupante para la tripulación: aunque el Abrams no quedase físicamente destruido, podría perder sus principales capacidades operativas. La investigación plantea que la onda de choque podría dañar la consola estabilizadora de la torreta y las conexiones informáticas del vehículo, convirtiendo un carro de combate plenamente funcional en una máquina incapaz de combatir.

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Conviene, eso sí, poner estos resultados en contexto. Se trata de simulaciones y no de una demostración pública de que China disponga actualmente de un arma capaz de destruir Abrams en condiciones reales de combate. Los problemas de ingeniería asociados a un railgun siguen siendo enormes, especialmente en materia de generación y almacenamiento de energía, resistencia de los materiales, precisión, refrigeración y durabilidad del sistema.

Precisamente por eso, el interés del estudio no está tanto en anunciar un arma definitiva como en mostrar hasta dónde pueden llegar las armas cinéticas electromagnéticas si los obstáculos tecnológicos terminan resolviéndose. De conseguirlo, los ejércitos podrían enfrentarse a una clase de amenaza muy diferente a los misiles y proyectiles convencionales: munición sin explosivos, extremadamente rápida y con una capacidad destructiva basada principalmente en la energía de su propio movimiento.

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