Con la llegada del calor y el buen tiempo, reaparecen estos temidos parásitos. Las mascotas son especialmente vulnerables a sus picaduras, pero las garrapatas también representan un riesgo real para la salud humana. La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) advierte de que la actividad de estos artrópodos, que se dispara en esta época del año, puede aumentar la transmisión de enfermedades de origen vectorial.
En Mallorca, se han identificado alrededor de 17 especies autóctonas de garrapatas, según investigadores del Instituto de Investigaciones Agroambientales y de Economía del Agua (INAGEA). Aunque la isla no se considera una zona de alto riesgo, el experto en entomología de la Universitat de les Illes Balears (UIB), Miguel Ángel Miranda, señala que el aumento de casos podría estar relacionado con un cambio de hábitos: “Lo que sí ha cambiado en los últimos años es que la gente está más en contacto con la naturaleza”. En este sentido, buena parte del incremento podría explicarse por el mayor número de salidas a entornos rurales y naturales durante la primavera y el verano.
Entre las especies de garrapatas que habitan la isla destacan la Hyalomma, conocida como garrapata gigante, con subespecies como Hyalomma lusitanicum y Hyalomma marginatum, reconocidas por su gran tamaño. También es común la garrapata marrón del perro (Rhipicephalus sanguineus), que afecta principalmente a animales domésticos.
Miguel Ángel Miranda, zoólogo, afirma que el aumento de la presencia de garrapatas se debe a un mayor contacto de las personas con la naturaleza, y no a un aumento real de su población
En cuanto a los riesgos sanitarios, la picadura de la garrapata gigante puede transmitir la fiebre botonosa mediterránea, una infección bacteriana causada por rickettsias que se caracteriza por fiebre y una marca oscura en la zona de la picadura, pero que responde bien a tratamientos antibióticos habituales. Otra posible afección es la TIBOLA (tick-borne lymphadenopathy), cuyos síntomas incluyen inflamación de los ganglios linfáticos, dolor de cabeza y molestias musculares.
Además, esta especie puede actuar como vector de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, aunque los casos se han detectado principalmente en la Península. “En Mallorca no me consta hasta ahora ningún caso”, afirma Miguel Ángel Miranda.
Para reducir el riesgo de picadura, los expertos recomiendan usar ropa adecuada en las excursiones: pantalones largos metidos dentro de los calcetines y calzado cerrado, para dificultar el acceso del parásito a la piel. También es aconsejable el uso de repelentes específicos y collares antiparasitarios para las mascotas. Tras cada salida a la naturaleza, es fundamental revisar cuidadosamente el cuerpo para detectar y retirar cualquier garrapata adherida.
Aunque la reacción habitual suele ser intentar retirarla con unas pinzas, el especialista Miguel Ángel Miranda insiste en que lo más recomendable es acudir a un centro de salud o servicio de urgencias. “Existen protocolos claros para hacerlo. Además, de esta forma la picadura queda registrada en la historia clínica del paciente, lo que puede facilitar el diagnóstico si más adelante aparecen síntomas”, explica.















