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Los cocineros españoles coinciden: 'La bechamel de las croquetas no necesita leche, sino gelatina, 100g de harina y mantequilla'

La gelatina se ha convertido en el truco de muchos cocineros para lograr una masa más estable, fácil de moldear y con un relleno especialmente cremoso tras la fritura.
Los cocineros españoles coinciden: 'La bechamel de las croquetas no necesita leche, sino gelatina, 100g de harina y mantequilla'
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Actualizado: 7:10 23/7/2026
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Hay pocas recetas tan intocables en España como las croquetas. Son un clásico de bares, restaurantes y comidas familiares, pero también uno de esos platos que más quebraderos de cabeza dan cuando llega el momento de prepararlos en casa. Conseguir una bechamel con una textura realmente cremosa, capaz de mantenerse firme al dar forma a las croquetas sin acabar convertida en un bloque de harina, sigue siendo el gran reto de cualquier cocinero.

Los cocineros españoles coinciden: 'La bechamel de las croquetas no necesita leche, sino gelatina, 100g de harina y mantequilla'

El error más habitual suele ser el mismo: cuando la masa queda demasiado líquida, la tentación es añadir más harina para hacerla manejable. Funciona, pero tiene un precio. Cuanta más harina lleva la bechamel, más compacta resulta después de freírla y más lejos queda esa textura casi líquida que distingue a las mejores croquetas.

Por eso cada vez son más los chefs que están recurriendo a un ingrediente inesperado para resolver el problema: la gelatina neutra. Lejos de cambiar el sabor o alterar la receta tradicional, su función es mucho más sencilla. Ayuda a que la masa gane consistencia mientras reposa en la nevera, permitiendo trabajar con una bechamel mucho más ligera y con menos harina.

Uno de los cocineros que ha popularizado esta técnica es Dani García. El chef incorpora unas hojas de gelatina durante la elaboración de la bechamel para conseguir que la masa se mantenga firme una vez fría. Gracias a ello puede reducir la cantidad de harina sin que las croquetas pierdan su forma al rebozarlas.

Lo interesante es que ese efecto desaparece por completo durante la fritura. El calor del aceite rompe la estructura de la gelatina y el interior vuelve a quedar especialmente cremoso, justo como se espera de una buena croqueta.

Dani García no es el único que defiende este método. El cocinero Nacho Lozano lleva tiempo insistiendo en que uno de los mayores errores al preparar croquetas consiste precisamente en abusar de la harina. "Las croquetas, cuanto más harina, más mazacote. Esto es así."

Para el chef, la clave pasa por encontrar el equilibrio. Reducir la harina permite conseguir una bechamel mucho más delicada, aunque eso hace que la masa sea difícil de manipular. Ahí es donde entra en juego la gelatina. "Cuanta menos harina, más cremosa, pero si pongo poca harina luego moldear esa croqueta es muy difícil porque la masa queda muy líquida."

@naxete20 Porque usamos gelatina para las croquetas ? #croquetasdejamon #croquetas #cocinando #recetasfaciles #cheflife ♬ sonido original - Nacho Lozano

Con este sencillo truco, explica, es posible trabajar con una masa mucho más fluida sin que se desmorone durante el formado. Por eso muchos cocineros optan por una receta con alrededor de 100 gramos de harina, mantequilla, leche y unas hojas de gelatina, suficientes para estabilizar la bechamel mientras se enfría.

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"Cuanta menos harina, más cremosa, pero si pongo poca harina luego moldear esa croqueta es muy difícil porque la masa queda muy líquida"

El resto del proceso apenas cambia. Se prepara el roux con mantequilla y harina, se incorpora poco a poco la mezcla de leche, nata y gelatina, se añade el relleno, ya sea pollo, jamón u otros ingredientes, y se cocina hasta obtener una crema homogénea. Tras varias horas de reposo en frío, la masa adquiere la consistencia perfecta para formar las croquetas, empanarlas y freírlas.

El resultado es una croqueta que mantiene una corteza crujiente por fuera y un interior mucho más sedoso, cremoso y ligero. Un cambio casi imperceptible en la receta que, sin embargo, marca una enorme diferencia en el plato final y que cada vez suma más adeptos entre cocineros profesionales y aficionados.

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