La NASA avanza hacia una nueva era de exploración interplanetaria con el desarrollo de una batería nuclear basada en americio-241, un radioisótopo de vida extremadamente prolongada. Este tipo de generador de energía —basado en sistemas radioisotópicos (RPS)— ya ha impulsado misiones durante décadas mediante plutonio-238. Pero ahora se apuesta por una opción que podría mantener activos los sistemas de una nave espacial durante más de 400 años seguidos.
El poder de la longevidad
El principal impulso detrás de esta innovación es su larga vida media: mientras el plutonio-238 se reduce a la mitad en unos 88 años, el americio-241 tarda 433 años en hacerlo. Esta longevidad abre la puerta a misiones prolongadas o incluso intergeneracionales hacia los confines del sistema solar o más allá, donde el suministro solar o la logística tradicional resultan inviables.
Este avance se enmarca dentro de un esfuerzo conjunto entre la NASA y la University of Leicester, que están trabajando en prototipos capaces de convertir el calor generado por la desintegración radiactiva del americio en electricidad para sistemas espaciales. Aunque la densidad energética del americio es menor que la del plutonio —aproximadamente un cuarto—, su disponibilidad y estabilidad lo hacen atractivo como fuente alternativa.
El fin de la dependencia del plutonio
La transición hacia el americio-241 y otras fuentes parece lógica ante la escasez crónica de plutonio-238. Desde hace años, la NASA ha tenido que lidiar con limitaciones en el suministro, lo que ha puesto en riesgo misiones futuras en el espacio profundo. El americio, por su parte, procede de residuos nucleares y está disponible con menor impacto económico y logístico.
Los sistemas RPS equipados con plutonio han demostrado una fiabilidad inigualable. Los Voyager siguen transmitiendo datos desde los límites del sistema solar más de cuatro décadas después de su lanzamiento. Ahora, el americio-241 presenta la posibilidad de extender esa vida útil de forma exponencial, abriendo la puerta a una nueva generación de instrumentos autónomos capaces de operar durante siglos.















