China vuelve a situarse en la vanguardia de la ingeniería y la construcción tras establecer un nuevo récord con el puente más alto erigido sobre el mar. La proeza corresponde a la torre principal número 5 del Puente Xihoumen, ubicado en la ciudad de Zhoushan, una estructura que permite a los ciudadanos atravesar parte del mar mediante extensas vías ferroviarias y autopistas. Con la finalización de las obras el 30 de diciembre del año pasado, el país asiático inicia 2026 con este hito histórico en infraestructura.
Un coloso de 294 metros y 100 pisos emerge del océano con una misión clave
La torre, una enorme megaconstrucción, alcanza aproximadamente 294 metros de altura, equivalente a un rascacielos de 100 pisos, según reporta la agencia Xinhua. Forma parte de la quinta sección del Puente Ferroviario-Autopista Xihoumen, una megaestructura que facilita el cruce del Canal Xihoumen, tanto para los pasajeros del ferrocarril Ningbo-Zhoushan como para los vehículos que circulan por la autopista homónima.
Las autoridades chinas destacan que esta torre se posiciona como la estructura de puente marítimo más alta del mundo y la primera torre principal finalizada a lo largo de toda la línea ferroviaria Ningbo-Zhoushan. Además, está diseñada para resistir condiciones marítimas extremas, incluyendo vientos intensos, corrosión salina y actividad sísmica, asegurando así su estabilidad frente a cualquier eventualidad.
El desarrollo del puente requirió un nivel de coordinación y tecnología de alto nivel, reflejando la capacidad de China en ingeniería de gran escala. La construcción de una torre de estas dimensiones no solo implicó innovación técnica, sino también un esfuerzo colectivo para garantizar seguridad y eficiencia en la obra.
El proyecto no solo representa un récord en términos de altura, sino que también se suma a la estrategia del país para mejorar la infraestructura de transporte en la región este. Los ciudadanos se benefician ahora de una conectividad mucho más fluida entre zonas costeras, y el proyecto aporta un impulso económico y logístico de largo alcance.
Paralelamente, China inauguró el túnel de carretera más largo del mundo, situado entre las montañas Tianshan, que supuso un desafío extremo por su compleja geografía. Con 22,13 kilómetros de longitud, esta obra reduce el tiempo de trayecto entre las montañas de 7 horas a apenas 3 horas y media, transformando radicalmente la movilidad y el desarrollo económico de la región. Gracias a estas iniciativas, el este de China experimenta una conectividad sin precedentes, marcando un paso decisivo en su infraestructura nacional.















