Las aceitunas Hacendado de Mercadona no se producen en sus propias instalaciones, sino que provienen de una red de proveedores especializados en encurtidos en España, una práctica común en el sector del gran consumo.
El pueblo español que produce las aceitunas de marca blanca de Mercadona ha registrado unos ingresos de 83,81 millones de euros, lo que supone un aumento del 14,4% en el último año
Las principales empresas fabricantes que trabajan para Mercadona son La Española y Aceitunas Cazorla, dos compañías históricas del sector agroalimentario con sede en la Comunidad Valenciana y Andalucía, respectivamente. Estas empresas elaboran diferentes variedades de aceitunas que luego se envasan bajo la marca Hacendado.
Esta colaboración no es casual. Mercadona lleva años consolidando un modelo de trabajo con “interproveedores”, compañías que diseñan y producen artículos específicamente para sus supermercados. Este modelo le permite controlar la calidad, los costes y el suministro, además de integrar a fabricantes con experiencia previa en el mercado nacional.
La Española, una de las marcas más reconocidas del sector, fabrica, entre otras, aceitunas rellenas de anchoa, jalapeño o pimiento, además de variedades clásicas como manzanilla o gordal en determinados formatos. Aceitunas Cazorla, por su parte, se encarga de productos como aceitunas negras, mezclas de encurtidos y algunos cócteles en lata muy populares en la gama Hacendado.
Aunque el consumidor percibe la marca blanca como un producto propio del supermercado, en realidad detrás hay empresas con marca propia, fábricas consolidadas y décadas de experiencia en el sector. Este modelo se repite en otros productos de Mercadona, lo que explica por qué muchas referencias de Hacendado comparten origen con marcas comerciales conocidas.
En la práctica, el sistema difumina la distinción entre marca blanca y marca fabricante. Los productos pueden provenir de la misma línea de producción, pero se diferencian en etiquetado y posicionamiento en el lineal. Esta estrategia ha permitido a Mercadona competir en precio sin sacrificar la calidad, al colaborar con proveedores industriales de primer nivel. Además, ha contribuido a normalizar la idea de que la marca del supermercado no siempre implica fabricación interna, sino una compleja red de producción externalizada dentro de España.















