George R.R. Martin ha vuelto a tensar, en público, la cuerda de La casa del dragón: en un perfil reciente, el escritor describe su relación con el showrunner Ryan Condal como “abismal” y deja caer la frase que más duele en una franquicia tan vigilada: que la serie ya no se siente como “su historia”. El trasfondo no es solo un choque de egos, sino una disputa sobre quién decide qué se gana —y qué se pierde— cuando Fuego y Sangre se convierte en televisión.
Según ese mismo relato, Martin asegura que la convivencia creativa fue fluida durante la primera temporada: leía borradores, hacía observaciones y veía cambios en guion. El punto de inflexión, siempre según él, llegó con la segunda tanda de episodios: dice que Condal dejó de atender sus notas, que algunas veces las justificaba y otras las aparcaba, y que desde HBO terminaron pidiéndole que canalizara sus comentarios a través de la cadena en vez de tratarlo directamente con el showrunner.
El “efecto mariposa” de la adaptación
La fricción venía cocinándose desde antes. En 2024, Martin publicó en su blog un texto criticando cambios concretos y advirtiendo del “efecto mariposa” que pueden provocar las decisiones de adaptación en temporadas futuras; después, el post desapareció. Entre los ejemplos que se han citado de aquella entrada están alteraciones de tramas y personajes respecto al material de partida, con el argumento de que lo “práctico” hoy puede salir caro mañana, cuando la historia necesite apoyarse en piezas que ya no existen o han sido desplazadas.
Condal, por su parte, ha respondido en entrevistas con una mezcla de respeto y defensa cerrada del oficio: afirma que se siente “protector” con el trabajo del equipo y que su misión no es actuar como “vasallo” de una fidelidad literal e inamovible al texto. También subraya que Martin es una figura “monumental” y que la serie intenta honrar ese universo, pero insiste en que la televisión impone límites (de estructura, producción y claridad dramática) que obligan a tomar decisiones.
Calendario HBO y estrategia de franquicia
En el fondo, lo que se está discutiendo es el tipo de libro que es Fuego y Sangre —un falso compendio histórico, lleno de versiones y lagunas— frente al tipo de relato que exige una serie: escenas “cerradas”, motivaciones nítidas y una continuidad emocional que no siempre está escrita en el original. Martin parece mirar la adaptación como una arquitectura a largo plazo, donde tocar una viga hoy puede torcerlo todo después; Condal lo enfoca como un mecanismo que debe funcionar episodio a episodio sin colapsar bajo el peso de lo imposible.
Mientras el choque se airea, HBO sigue adelante con el calendario de Poniente: El caballero de los Siete Reinos llega a HBO Max España el 19 de enero de 2026, y Casey Bloys ya ha situado el regreso de La casa del dragón (temporada 3) “justo fuera” del ciclo de los Emmy que cierra el 31 de mayo de 2026. Es decir: puede haber guerra interna, pero la estrategia industrial es clara —la saga no se frena, se redistribuye.















