En 2020, el rapero y productor Alioune Badara Thiam —más conocido como Akon— anunciaba a bombo y platillo su proyecto más ambicioso: levantar una ciudad futurista en Senegal inspirada en Wakanda, la nación ficticia de Black Panther creada por Stan Lee y Jack Kirby. Con un presupuesto estimado de 6000 millones de dólares y una estética digna de una superproducción de Marvel, Akon City aspiraba a convertirse en el emblema de una África tecnológica, moderna y autosuficiente.
Akon City: el sueño wakandiano que se desvaneció bajo el sol de Senegal
El plan era tan audaz como extravagante: diseñar una ciudad con distritos temáticos —educativo, sanitario, tecnológico, de entretenimiento— y dotarla de hospitales, estadios, universidades, estudios de cine y laboratorios de investigación. Todo esto, impulsado por una criptomoneda propia, el Akoin, que serviría como pilar económico del nuevo paraíso urbano. Incluso el Gobierno senegalés se volcó en el proyecto, cediendo 800 hectáreas de terreno virgen en Mbodiène, una remota localidad costera al sureste de Dakar.
Pero el sueño se desinfló pronto. Como si fuera otro capítulo en la historia de los grandes delirios urbanísticos —Neom en Arabia Saudí, por ejemplo— Akon City se topó con la dura realidad financiera. De los 6000 millones iniciales se pasó a una previsión más “realista” de apenas 1000 millones. Y del ambicioso plan, lo único tangible a día de hoy son una cancha de baloncesto, un centro juvenil y un edificio de recepción a medio levantar. No hay rastro de las esculturas arquitectónicas que Akon imaginaba como homenaje a la artesanía africana.
El Akoin, por su parte, debutó a 0,15 dólares en noviembre de 2020, pero en menos de un mes se desplomó a 0,003, arrastrando consigo la viabilidad económica del proyecto. Según Bloomberg, en la zona todavía no hay carreteras, ni viviendas, ni suministro eléctrico. Solo quedan las ruinas de una promesa grandilocuente.
Finalmente, Serigne Mamadou Mboup, responsable de la agencia estatal Sapco, confirmó que Akon City había sido cancelado. Aun así, el artista ha aceptado su fracaso y sigue colaborando con las autoridades senegalesas en planes más modestos: equipamiento deportivo y proyectos civiles de cara a los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2026. La Wakanda senegalesa, por ahora, seguirá siendo solo una quimera de cómic.















