España ha escalado al segundo puesto en el ranking mundial de países más atacados por cibercriminales en 2025, según datos de Secure&IT. Este incremento se atribuye a factores económicos, geográficos y políticos que hacen del país un objetivo atractivo para los atacantes.
La creciente digitalización y la adopción de tecnologías emergentes han ampliado la superficie de ataque, exponiendo tanto a instituciones públicas como privadas a amenazas cibernéticas cada vez más sofisticadas.
El sector bancario es el más afectado
El informe de SOCRadar destaca que el sector bancario español es el más afectado por ataques de phishing, representando el 47,47% de los incidentes. Además, se han registrado más de 74.000 ataques de denegación de servicio (DDoS), con picos de ancho de banda que alcanzan los 499,95 Gbps, causando interrupciones en industrias críticas. Estos datos reflejan una tendencia preocupante en el panorama de amenazas cibernéticas en España.
La situación geopolítica actual también influye en el aumento de ciberataques. Durante la semana del 5 al 11 de marzo de 2025, España fue el país más atacado del mundo, superando incluso a Estados Unidos, con un 22,6% de todos los incidentes cibernéticos globales. Este incremento se relaciona con la rápida transformación digital impulsada por los fondos Next Generation de la UE, que ha dejado a muchas empresas sin inversiones adecuadas en ciberseguridad, convirtiéndolas en blancos fáciles para los ciberdelincuentes.
España tendrá un 'escudo digital'
En respuesta a esta creciente amenaza, el Gobierno español ha anunciado el desarrollo de un "escudo digital" para reforzar la ciberseguridad en diversos frentes. Este plan contempla la implementación de nuevas capacidades en telecomunicaciones y ciberseguridad, tanto en el ámbito militar como civil, incluyendo satélites, infraestructura 5G, inteligencia artificial, computación cuántica y capacidades en la nube. El objetivo es proteger los servicios esenciales y las infraestructuras críticas del país frente a ciberataques.
La democratización de las herramientas de ataque es otro factor preocupante. Actualmente, es posible que un adolescente con acceso a Internet y una tarjeta de prepago pueda desplegar un ransomware, lo que aumenta la frecuencia y diversidad de los ataques.















