A comienzos de 2026, China dio a conocer imágenes oficiales del J-35, su caza furtivo invisible de quinta generación diseñado para operaciones desde portaaviones, despegando con un tono verde uniforme poco habitual en aeronaves listas para el servicio. La escena, captada en Shenyang, en el noreste del país, deja entrever un avión aún en fase de pruebas industriales, antes de recibir su pintura final, y refuerza un mensaje explícito sobre la capacidad productiva del fabricante.
China exhibe su J-35 de quinta generación con 'camuflaje verde' en un vuelo histórico y destapa su planta secreta
Según CGTN, el despegue fue calificado como el “primer vuelo” del año para este modelo. El medio destacó que la aeronave estaba recubierta con una imprimación verde, señal inequívoca de que se trataba de un prototipo sometido a inspecciones y verificaciones de fábrica rutinarias. Este detalle, que en redes sociales ha sido bautizado como “piel verde”, contrasta con el gris típico de los aviones tácticos ya listos para el servicio, y apunta a una etapa centrada en validar ajustes y rendimiento antes de los acabados finales.
El material divulgado muestra también dos aeronaves adicionales del mismo color estacionadas en el aeródromo, reforzando la percepción de una línea de producción activa. La planta principal, vinculada a la Corporación de Aviones de Shenyang, forma parte de un nuevo complejo industrial cuya construcción se habría completado a finales del año anterior. El objetivo declarado por el fabricante es duplicar la producción de cazas de esta generación en un plazo de tres a cinco años.
La publicación de estas imágenes no se limita a documentar un vuelo aislado. Al mostrar el proceso de ensamblaje y pruebas, la comunicación estatal busca visibilizar la cadencia industrial y la expansión de la fábrica, sin entrar en datos sensibles sobre armamento o prestaciones operativas. La J-35 se presenta como un caza furtivo multifunción, y la exposición selectiva del prototipo permite al público percibir progreso material y capacidad de fabricación, mientras el programa sigue bajo estricta supervisión.
Este tipo de estrategia no solo responde a una necesidad de transparencia parcial, sino que también cumple una función diplomática y estratégica: proyectar confianza en la industria militar china y señalar, de manera sutil, la regularidad y escala de su producción ante observadores internacionales.















