El próximo mes llega a los cines Predator: Badlands, una nueva incursión en el universo del cazador más temido del cine de ciencia ficción. Dan Trachtenberg, responsable de Predator: La presa y uno de los nombres más respetados dentro del género tras Calle Cloverfield 10, vuelve a ponerse tras las cámaras para ofrecer una visión muy distinta del mito del Depredador tras Predator: Asesino de asesinos.
La película, protagonizada por Dimitrius Koloamatangi y Elle Fanning, presenta una premisa inusual dentro de la franquicia. Esta vez seguimos la historia de Dek, un yautja -nombre de la especie depredadora- exiliado de su clan, que se embarca en una peligrosa búsqueda para enfrentarse al adversario definitivo. Su compañera de viaje será Thia, una sintética creada por la corporación Weyland-Yutani, lo que sugiere un guiño directo al universo de Alien.
Lejos de repetir la fórmula de “cazador contra humano”, Badlands apuesta por una perspectiva inédita: por primera vez, el protagonista es el propio Depredador. Un cambio de enfoque que, según su director, no rompe del todo con el espíritu que definió a La presa, sino que lo amplía.
Durante una entrevista con Screen Rant, Trachtenberg explicó que ambas películas comparten un mismo corazón temático: el del desvalido que lucha contra lo imposible. "Siempre me han fascinado las historias sobre personajes pequeños que se enfrentan a gigantes. La presa lo fue, y Badlands también lo es", comentó el cineasta.
El director destaca que tanto Naru -la heroína comanche de La presa- como Dek son "los más débiles de su camada", figuras marcadas por el trauma y la necesidad de superarse. En palabras de Trachtenberg: "Dek se enfrenta a un evento profundamente traumático al comienzo de la historia, y toda su aventura consiste, en cierto modo, en aprender a vivir con ello. Es una experiencia emocional y física que nos permite empatizar con él, aunque en otra película sería el villano".
Con este planteamiento, Predator: Badlands promete reinventar la saga sin perder su esencia. La película se estrenará en cines el 7 de noviembre de 2025, y todo apunta a que servirá como el puente perfecto entre la crudeza de La presa y una nueva era para la saga.
