Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y la Universidad de Cádiz han verificado la presencia de un tiburón blanco (Carcharodon carcharias) en el Mediterráneo español a partir de una captura accidental ocurrida en abril de 2023 frente a la costa de Alicante. El dato se ha descrito en Acta Ichthyologica et Piscatoria, y suma un nuevo punto sólido a una serie de registros que, en España, son contados y muy espaciados en el tiempo.
El ejemplar quedó atrapado en artes de pesca a unas 11 millas náuticas entre Dénia y Xàbia, cerca del Cabo de San Antonio, una zona donde la plataforma cae rápido y los cañones submarinos acercan aguas profundas relativamente a la orilla. Medía unos 210 centímetros y pesaba entre 80 y 90 kilos: un juvenil, lejos del tamaño adulto (más de 4,5 metros) que suele dominar el imaginario colectivo. Lo cierto es que las imágenes de su captura han alertado a los bañistas no solo de Alicante, sino a los de las costas españolas, aunque como advierten los científicos, ni son muchos ejemplares ni los ataques a humanos son habituales en nuestras aguas.
Por qué importa que sea un juvenil
El valor científico está precisamente en esa edad “intermedia”. En el Mediterráneo, los neonatos y juveniles confirmados son raros, y cada aparición ayuda a reconstruir una pregunta básica que aún no está cerrada: de dónde salen y por dónde se mueven estos animales en una cuenca muy transformada por décadas de presión pesquera y pérdida de grandes presas. El trabajo recuerda que, además de observaciones directas, hay indicios indirectos (por ejemplo, mordeduras en tortugas marinas varadas) que apuntan a una presencia persistente, aunque difícil de detectar.
El hallazgo también encaja con un patrón que se repite en los pocos registros recientes: la coincidencia temporal con la migración del atún rojo, un “recurso” que puede influir en los movimientos de grandes depredadores. En España, los casos más citados en la última década incluyen el gran blanco filmado en 2018 cerca del Parque Nacional de Cabrera (expedición Alnitak) y la captura accidental de 2015 en el entorno del Estrecho durante faenas vinculadas al atún. Son piezas sueltas, pero dibujan el tipo de escenario en el que la especie aparece: de forma esporádica, asociada a corredores y pulsos tróficos.
CONFIRMAN LA PRESENCIA DE UN TIBURÓN BLANCO EN EL MEDITERRÁNEO ESPAÑOL
Investigadores del IEO-CSIC y la Universidad de Cádiz registran un tiburón blanco joven capturado accidentalmente cerca de Dénia. El hallazgo confirma la presencia persistente pero inusual de esta especie… pic.twitter.com/7uhhf9J7U6
— John P. Acquaviva (@JPAFS) February 10, 2026
Conservación y percepción pública
Que sea noticia no significa que sea “buena señal” automática. El propio estudio insiste en que un registro no prueba recuperación poblacional; de hecho, recuerda el declive estimado en sectores periféricos del Mediterráneo occidental, con caídas muy acusadas en torno a Baleares entre 1980 y 2016. Y, en términos de conservación, la especie está catalogada como Vulnerable a escala global por la IUCN, mientras que en Europa/ámbito mediterráneo su situación se considera mucho más crítica en evaluaciones regionales.















