Eric Kripke tiene claro que terminar una serie tan grande puede ser casi tan arriesgado como levantarla. El creador de The Boys ha reconocido que afrontó la quinta y última temporada con “terror absoluto”, muy pendiente de no repetir el tipo de reacción que persiguió a Juego de tronos tras su desenlace. Su miedo no nace tanto de la inseguridad puntual como de una idea muy concreta: que un final discutido pueda contaminar retroactivamente todo lo que una serie ha construido durante años.
La comparación con la ficción de HBO no es casual. Kripke ha explicado que, al revisitar Game of Thrones, sigue viendo una obra gigantesca en lo técnico y lo creativo, pero también un ejemplo de cómo unos últimos episodios muy cuestionados pueden acabar simplificando la memoria colectiva sobre una serie monumental. Esa sombra, según sus propias palabras, le empujó a revisar con mucho más cuidado cada decisión del cierre de The Boys, desde los diálogos hasta la arquitectura general de la temporada.
El peso de un final en la memoria de una serie
Ese vértigo llega además en un momento especialmente delicado para la serie. La quinta temporada ya está en emisión y Prime Video la presenta de forma explícita como el final de la historia principal, con Homelander dominando Estados Unidos y los protagonistas tratando de organizar una resistencia contra un escenario cada vez más extremo. El arranque se produjo el 8 de abril de 2026 y el episodio final está programado para el 20 de mayo, así que la conversación sobre si la serie cerrará bien o mal ya no pertenece al terreno de la especulación lejana, sino al juicio inmediato del público.
Lo interesante es que Kripke no habla desde la pose confiada del showrunner que promete haber encontrado la fórmula perfecta. Más bien transmite la imagen contraria: la de alguien que sabe que los finales tienen un peso desproporcionado en la cultura televisiva actual y que, por eso mismo, ha preferido escribir desde la cautela antes que desde la autosuficiencia. Él mismo ha deslizado que la gente de su entorno le dice que el cierre funciona, aunque también admite con ironía que muchos de esos primeros juicios proceden de personas que trabajan con él.
Una despedida con miedo, no con soberbia
Eso no significa que el universo de The Boys vaya a desaparecer con el último capítulo. La franquicia seguirá viva con derivados como Gen V, que ya ha ampliado el foco hacia una nueva generación de superhéroes, y con proyectos como Vought Rising, el spin-off precuela centrado en Soldier Boy y Stormfront. Es decir, lo que está en juego no es el fin de la marca, sino el cierre de la serie madre, la que convirtió la sátira superheroica de Garth Ennis y Darick Robertson en uno de los fenómenos más reconocibles de Prime Video.
En el fondo, el temor de Kripke resulta bastante comprensible. Pocas cosas envejecen peor en televisión que un final que deja la sensación de traición o de precipitación, y él parece decidido a evitar justo ese destino. Que lo consiga o no solo se sabrá cuando la temporada llegue a su último episodio, pero su confesión ya deja una idea sugerente: incluso una serie tan salvaje, cínica y segura de sí misma como The Boys puede llegar al final con el mismo miedo que cualquier otra, el de no sobrevivir a su propio adiós.















