La quinta temporada de The Boys ha vuelto a demostrar que su sátira política vive peligrosamente cerca de la realidad. El caso más llamativo ha llegado con el episodio 3, estrenado el 15 de abril de 2026, (SPOILERS de este capítulo a partir de aquí) en el que Patriota empieza a asumir una deriva mesiánica después de una visión en la que se le empuja a verse como una figura divina. La coincidencia llamó la atención porque el capítulo llegó apenas dos días después de que Donald Trump difundiera una imagen generada con IA en la que aparecía con una iconografía claramente cristológica, una publicación que desató polémica incluso entre parte de su propio entorno conservador.
La semejanza fue tan inmediata que muchos espectadores pensaron que la serie había reaccionado a la actualidad casi en tiempo real. Pero Eric Kripke lo niega de forma tajante. En declaraciones a TVLine, el creador explicó que ese episodio fue escrito hace dos años, incluso antes de las elecciones, y que la coincidencia con el post de Trump fue exactamente eso: una coincidencia. Kripke admite, de hecho, que cuando concibieron esa evolución de Patriota le preocupaba que pareciera demasiado exagerada o directamente caricaturesca.
Una coincidencia que parecía escrita a última hora
Lo interesante es que, según el propio Kripke, la realidad terminó yendo más deprisa que la ficción. Su argumento es casi una queja de guionista agotado: el mundo sigue “superando en locura” a la sátira antes de que esta llegue a pantalla. Esa lectura encaja bien con la trayectoria reciente de The Boys, una serie que lleva años usando a Patriota como una mezcla de autoritarismo pop, culto a la personalidad y espectáculo mediático, pero que en esta última temporada parece haber decidido empujar esa lógica hasta el delirio religioso.
El contexto político ayuda a que el paralelismo resulte todavía más incómodo. Reuters informó el 15 de abril de que Trump volvió a publicar una imagen en Truth Social en la que aparecía junto a Jesús, después de haber borrado otra representación anterior en la que él mismo era retratado como una figura parecida a Cristo. Ese primer montaje ya había generado críticas por blasfemo y ofensivo, y el segundo confirmó que el uso de iconografía religiosa mediante IA no fue un accidente aislado, sino una deriva comunicativa más persistente.
Patriota, Trump y la lógica de la fe política
Por eso el episodio 3 de The Boys no parece tanto una predicción milagrosa como una muestra de hasta qué punto la serie ha identificado bien el tipo de imaginario político que lleva años incubándose. No necesitaba anticipar un post concreto para acertar en el clima general: bastaba con entender que un personaje como Patriota, obsesionado con el amor, el poder absoluto y la devoción pública, acabaría queriendo algo más que obediencia. Acabaría queriendo fe. Y ahí la conexión con ciertos gestos de la política contemporánea aparece casi sola.















