El nuevo consejero delegado de The Walt Disney Company, Josh D’Amaro, ha tomado una decisión que suele presagiar conflictos internos: un recorte de hasta 1000 empleos, con un impacto enorme en las áreas de marketing y marca, así como en divisiones importantes como las de Marvel Studios y la división de cine en casa.
Variety (vía EFE) adelantó la noticia, que llega en un momento crucial para la compañía, inmersa en una reconfiguración corporativa tras la creación de una nueva división con el objetivo de “optimizar operaciones” y potenciar la creatividad. En la práctica, esto también se traduce en despidos en estudios, cadenas de televisión, ESPN, tecnología y departamentos corporativos.
Disney ha anunciado un importante recorte de personal, despidiendo a más de 1000 empleados: Marvel Studios sufre una de las peores partes
El memorando enviado a los empleados deja claro el enfoque de la compañía, apelando a tener menos estructura corporativa interna y apostar por una política de más eficiencia. Disney aspira a mantener su posición como líder global del entretenimiento, pero con una estructura más ágil. "Hemos analizado cómo optimizar nuestras operaciones para garantizar creatividad e innovación de primer nivel", afirmaba el comunicado, en un lenguaje corporativo habitual en este tipo de reajustes.
La consecuencia inmediata es la eliminación de puestos y el envío de notificaciones a cientos de empleados, que se han encontrado perdiendo su puesto de trabajo de la noche a la mañana. Marvel Studios es la división que más sufre este ajuste, especialmente en su equipo de desarrollo de producto. No es casualidad. Marvel lleva meses bajo escrutinio tras un ciclo de sobreproducción que ha erosionado la percepción del público y sus resultados en taquilla y streaming.
Durante años, el Universo Cinematográfico de Marvel fue una máquina perfectamente engrasada. Sin embargo, tras el clímax de Avengers: Endgame, el estudio aceleró el ritmo con series para Disney+ y una avalancha de películas que, lejos de fortalecer la marca, generaron fatiga entre los espectadores. Títulos recientes han mostrado signos de desgaste, con recepciones más frías y cifras que ya no justifican la inversión.
Este contexto explica por qué los despidos no se atribuyen a la inteligencia artificial, como cabría esperar en 2026, sino a una estrategia que priorizó la cantidad sobre el control creativo. En otras palabras, Marvel creció demasiado rápido y ahora Disney está pagando las consecuencias.
Este movimiento también se alinea con una tendencia más amplia. Cuando Bob Iger regresó al poder en 2022, ya impulsó un recorte de más de 8000 empleos, afectando principalmente a entretenimiento, ESPN y operaciones corporativas. Aquella fue una primera poda para sanear la compañía; la actual parece más quirúrgica, centrada en redefinir qué ramas deben seguir creciendo.
Es importante recordar que Disney sigue siendo un gigante con aproximadamente 231.000 empleados, pero también una compañía que enfrenta problemas estructurales. El negocio del streaming aún busca rentabilidad sostenida y sus acciones han perdido cerca de la mitad de su valor desde los máximos de 2021.















