El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con el Instituto Geológico y Minero de España, ha lanzado una iniciativa para abordar la creciente crisis hídrica en Marruecos. En un contexto de sequía persistente, el proyecto busca fortalecer la resiliencia del agua subterránea, uno de los recursos más vulnerables del país.
La colaboración internacional se centra en la recuperación y modernización de las khettaras, un ingenioso sistema hidráulico ancestral compuesto por galerías y túneles subterráneos que captan y transportan agua del subsuelo utilizando únicamente la gravedad. Este modelo tradicional, aún presente en zonas rurales, evita el bombeo mecánico y minimiza el consumo energético.
No es fácil, pues el tiempo, la falta de lluvias y la presión climática han afectado su mantenimiento y eficiencia. Para revertir esta situación, los equipos científicos han incorporado tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial y el análisis geoespacial, para diagnosticar el estado real de estas infraestructuras.
Marruecos ha cambiado de estrategia y ahora se apoya en España para modernizar sus antiguos canales de agua mediante la inteligencia artificial
Gracias a estos sistemas, es posible procesar imágenes satelitales de alta precisión, anticipar el comportamiento de los acuíferos y detectar posibles fallos estructurales o fugas en las redes subterráneas antes de que se agraven. Este enfoque permite transformar una red hidráulica milenaria en un sistema monitorizado digitalmente y mucho más eficiente.
La cooperación entre España y Marruecos se enmarca en una estrategia más amplia de gestión del agua en el norte de África, una región especialmente vulnerable al cambio climático y a la escasez estructural de recursos hídricos. El objetivo final es asegurar el abastecimiento para el riego agrícola y la supervivencia de comunidades rurales que dependen directamente de estos acuíferos.
Este esfuerzo de recuperación del patrimonio hidráulico tradicional se complementa con otros proyectos importantes, como la construcción en Casablanca de una de las mayores plantas desalinizadoras de África, con participación de ingeniería española.
En conjunto, esta doble vía, con la rehabilitación de sistemas históricos y la inversión en infraestructuras modernas, convierte la cooperación entre ambos países en un pilar fundamental para abordar la crisis del agua en el Mediterráneo occidental. Su éxito dependerá de su capacidad de implementación efectiva y de su adaptación a un escenario climático cada vez más extremo.















