La arqueología submarina vuelve a asomar la cabeza en los abismos del mar de China Meridional, esta vez a más de 1500 metros bajo la superficie. Allí, un equipo de arqueólogos chinos ha logrado recuperar más de 900 objetos de dos naufragios datados en la dinastía Ming, en lo que se considera uno de los proyectos más ambiciosos jamás realizados en aguas tan profundas.
Porcelanas, cerámicas, monedas, maderas exóticas, astas de ciervo y conchas marinas conforman un hallazgo que no solo es un tesoro, sino también una pieza clave para entender el comercio marítimo chino en la Edad Moderna.
A 1500 metros bajo el mar, arqueólogos hallan un misterioso cargamento imperial: cápsula del tiempo del siglo XVI
Los dos pecios, localizados en 2022 a unos 93 kilómetros al sureste de la isla de Hainan y a apenas 14 kilómetros de distancia entre sí, parecen reflejar lo que los expertos creen que son rutas complementarias. Uno transportaba principalmente porcelanas destinadas a la exportación; el otro, cargado de productos naturales, apunta a un viaje de regreso a China desde el Índico o el sudeste asiático. El primer barco ha ofrecido más de 900 piezas recuperadas, aunque se estima que decenas de miles permanecen aún en el fondo marino.
Los objetos, muchos procedentes de los hornos de Jingdezhen, muestran la famosa porcelana azul sobre blanco de la China imperial. El segundo pecio, por su parte, reveló un cargamento de maderas de alta calidad, astas y conchas que probablemente se usaban en para fines como la medicina, rituales o la decoración de objetos de lujo.
Este doble hallazgo confirma la hipótesis de los historiadores: el comercio marítimo chino durante la dinastía Ming era bidireccional. Los barcos no solo salían, sino que regresaban, formando parte de la compleja red de la Ruta Marítima de la Seda, que conectaba el este de Asia con el océano Índico y más allá.
Lo que hace excepcional esta expedición no es solo su valor histórico, sino más bien su valor técnico. La combinación de sumergibles tripulados y no tripulados, cámaras de alta definición y escáneres 3D permitió recuperar las piezas intactas y cartografiar digitalmente el entorno, revelando detalles sobre el hundimiento y la conservación de la carga a lo largo de cinco siglos. La nave Shenhai Yongshi, uno de los submergibles más avanzados de China, fue fundamental para estas operaciones. El hallazgo no solo reescribe la historia marítima de la China imperial, sino que también muestra cómo, siglos antes del impulso europeo, el país ya tejía una red comercial global.















