J.R.R. Tolkien cambió la forma en que muchas generaciones conciben la fantasía. Con El Señor de los Anillos construyó un mundo tan vasto y detallado que sentó las bases del género moderno, inspirando a escritores, cineastas y jugadores durante décadas. Pero antes de ese épico viaje, hubo un pequeño hobbit que abrió la puerta a la Tierra Media: El Hobbit. Y la historia de su nacimiento es, curiosamente, tan sencilla como inesperada.
Tolkien, explicando el origen de ‘El Hobbit’: “Durante el verano enfrentaba una enorme pila de exámenes que corregir, y la tarea era monumental”
“El verdadero momento decisivo lo recuerdo con total claridad”, relataba Tolkien años después. “Aún puedo ver la esquina de mi casa en el 20 de Northmoor Road, donde ocurrió todo. Tenía una enorme pila de exámenes que corregir. Corregir exámenes en verano es un trabajo gigantesco, laborioso y, debo admitir, tremendamente aburrido”, recuerda el Profesor en una de las entrevistas.
En medio de esa rutina monótona, un instante de espontaneidad cambió su vida y la de millones de lectores. “Cogí un examen y casi le doy puntos extra por simpatía; de hecho, cinco puntos. Una página estaba en blanco, gloriosamente vacía. Y entonces garabateé algo -no sé por qué-: ‘En un agujero en el suelo vivía un hobbit’.” Esa frase, escrita casi como un juego, terminó transformándose en la primera línea de la obra que se publicaría en 1937.
Tolkien confesaba que quería probar su capacidad para contar una historia larga, manteniendo al lector enganchado de principio a fin. Lo que comenzó como un divertimento durante un verano aburrido se convirtió en una historia que cimentaría la Tierra Media y daría vida a personajes inmortales como Bilbo Bolsón, Gandalf o Smaug.
Lo que hace especial esta anécdota no es solo la genialidad de Tolkien, que llevaba rumiando su Legendarium de alguna manera muchísimo antes, sino la evidencia de que a veces los grandes universos nacen en los momentos más cotidianos: entre exámenes, calificaciones y la rutina diaria, la chispa de la creatividad puede surgir de cualquier lugar.















