Hoy prácticamente todo lo que entra en casa -desde la compra semanal hasta el smartphone recién estrenado- ha recorrido cientos de kilómetros a lomos de un camión. Europa depende de esas enormes máquinas: tres de cada cuatro toneladas de mercancías viajan por carretera y, cuando hablamos de productos perecederos, la cifra se dispara hasta un 85%. Sin embargo, este engranaje fundamental empieza a chirriar: faltan manos al volante.
Mientras otros países apuestan por la inteligencia artificial, el dato es demoleador. La Organización Internacional del Transporte por Carretera (IRU) dibuja un panorama inquietante. En 36 países que concentran cerca del 70% del PIB mundial hay 3,6 millones de vacantes en puestos de conductor, alrededor del 7% del total. Y la situación va a peor: las plantillas envejecen sin relevo claro y la curva demográfica no perdona.
Europa afronta un colapso: faltan 3,6 millones de camioneros y España suma ya 30.000 plazas vacías
Para Europa, la predicción es contundente: en 2026 faltará un millón de camioneros profesionales. Coincide con un momento en el que el comercio online sigue disparado y donde el volumen de mercancías transportadas por carretera crecerá, según la propia IRU, alrededor de un 11% de aquí a 2030. Más pedidos, menos conductores: la ecuación no sale.
La escasez, advierte la organización, no entiende de fronteras. América, Asia y Europa padecen el mismo mal estructural, lejos de una simple crisis coyuntural. Si no se actúa con decisión, el déficit global podría superar los siete millones de profesionales en 2028, con China a la cabeza (4,9 millones de puestos sin cubrir), seguida de Europa (745.000) y Turquía (200.000). "Sin medidas concertadas y constantes, esta bomba demográfica explotará", alerta Umberto de Pretto, secretario general de IRU.
España ya nota el golpe. Se calcula que faltan 30.000 camioneros, además de unas 4.700 plazas en el transporte de autobús. Un sector que envejece rápido -la media supera los 50 años y el 50% rebasa los 55- y que afronta la inminente jubilación de 3,4 millones de conductores en el continente.
Mientras, la cantera brilla por su ausencia: menos del 12% de los conductores del mundo son menores de 25 años, y en Europa apenas alcanzan el 5%. En España no llegan ni al 3%. Las ayudas para obtener los permisos C y D -hasta 3.000 euros- son un paso tímido ante un problema mayor: mejorar los salarios y las condiciones laborales. Un estudio de TDRJobs lo deja claro: la rotación se explica, sobre todo, por la búsqueda de mejores sueldos (24,3%) y trabajos más dignos (22,1%). El problema es acuciante. Y viene a toda velocidad hacia nosotros.















