La ciencia lo confirma: limpiamos mal la sopa del gimnasio. Generalmente, tras hacer una sesión de deporte tiramos la ropa sucia directamente a la lavadora o bien al cesto con el resto de prendas que tenemos pendiente por lavar. En cualquier de los dos casos, según asegura un estudio recogido por Daily Mail, está mal hecho: hay que dejar que la ropa sucia "respire" para evitar que la acumulación de bacterias.
Confirmado por los expertos: lavas mal la ropa del gimnasio y eso puede ser un problema grave e 'invisible'
"Si bien puedes sentirte tentado a tirar toda tu ropa sudada y maloliente directamente al cesto de la ropa sucia después de hacer ejercicio, no es una buena idea", argumenta Rebecca Jakeman, quien forma parte de la investigación en cuestión. Estas prendas que desprenden mal olor y que están sudadas, además de haber pasado por máquinas en el caso de que hayamos ido al gimnasio y no se haya realizado ejercicio en exteriores, puede acabar convirtiéndose en el hogar de bacterias y hongos, que puedan hasta dañar la propia lavadora.
"Si no permites que el sudor se evapore, las bacterias y los olores pueden permanecer, creando un cóctel desagradable que incluso la lavadora más potente podría tener dificultades para eliminar", continua Jakeman. "Recuerda que la ropa de entrenamiento es más delicada que otras telas, por lo que mezclarla con prendas pesadas puede causar enganches, rasgaduras y otros daños", añade.
¿Qué hay que hacer entonces? Dejar que esa ropa sucia se airee un poco antes de meterla en un saco cerrado o dentro de la lavadora -si no vamos a realizar un lavado prácticamente inmediato con la temperatura adecuada para eliminar cualquier mal olor o bacteria-. Es recomendable dejar las prendas incluso tendidas en la terraza para que puedan tener una ventilación más óptima.















