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La actualidad semanal de los juegos independientes, cada semana en Vandal.

La mala educación

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Reflexionamos acerca de las innecesarias presiones que reciben algunos desarrolladores por parte de los aficionados.

Esta es una columna de opinión de juegos independientes, donde habitualmente me gusta hablar de juegos que tal vez no llamen tanto la atención como los llamados "triples A", pero donde también puedo volcar mi opinión sobre temas relacionados con el sector de los videojuegos, especialmente si tiene relación con los juegos independientes. Lo digo porque mientras pensaba si hablar de los juegos presentados en la segunda edición de Indiemad, a pesar de no haber podido acudir, o esperarme ya a los que se van a presentar esta semana en Barcelona Games World, acabé dando con el tema a tratar, aunque este no sea tan agradable como

No es lo que podríamos llamar un desarrollador independiente al uso (como todo, este término se puede estirar como el chicle), pero el otro día leí que a Hideo Kojima le han afeado públicamente

Ya en el final de la la película Jay y Bob el Silencioso Contraataca se puede ver una escena que si bien es simpática, es real. Cansados del acoso que sufrían en foros (y hablamos del año 2001, mucho antes de redes sociales, Gamergate y otras historias similares), y con el suficiente dinero en sus cuentas corrientes, deciden invertirlos en conseguir las direcciones de los usuarios que más les molestaban, y arreglar cuentas pendientes con ellos.

Desde la popularización de Internet, y más aún, desde la aparición de las redes sociales o del incremento de popularidad de figuras denominadas influencers como los youtubers, instagramers o streamers , lo cierto es que estamos viendo una progresiva, y peligrosa, falta de educación digital por parte de los usuarios. Como si del antiguo anuncio de la piratería se tratase (año 2008, "si eres legal, eres legal") , en el que aparecen varias personas actuando en contra de lo que se podría llamar "el contrato social", es muy difícil imaginarse algunas de las reacciones que se generan desde la distancia y el mayor o menor anonimato que proporciona internet, si esto fuese en persona o conociendo a la otra persona.

Y es que en casos como el de Kojima es hasta contraproducente que se genere esta presión. La inspiración de un creador depende de muchos factores, entre otros, la cantidad de experiencias que conoce o vive. Si Kojima ha estado en Barcelona, ha probado la paella o ha visto una corrida de toros, de una manera u otra, es posible que le influya a la hora de crear videojuegos de manera que se acerque a nuestra cultura, o sencillamente enriquezcan su espectro de conocimientos, de experiencias, de detalles que quiera mencionar en algún momento.

Dentro del mundo independiente hay una experiencia que fue particularmente notoria. Phil Fish, creador de Fez, recibió comentarios negativos por parte de un influencer llamado Marcus Beer, y lo cierto es que, desde mi punto de vista, se excedió con las respuestas, lo que acabó desembocando en unos espectaculares sucesos que finalizaron con Phil Fish de trending topic mundial, y Fez 2 cancelado. Dejando de lado nuestras opiniones sobre el ego del señor Poisson, los seres humanos tenemos una tolerancia mayor o menor hacia el desprecio ajeno, y en ningún caso es infinita.

Hay otros motivos por los cuales los desarrolladores podemos sufrir la ira de los jugadores, y en algunos casos hasta tienen cierta razón, pero nunca hay que perder las formas. Por ejemplo, esos juegos que han tenido una campaña de micromecenazgo o similares, y no han acabado saliendo a la luz, o siendo bastante distintos a como se anticipó. Como parte de un proyecto que sufrió (sufre) un destino similar, os puedo decir que no todo es lo que parece, y que muchas veces los desarrolladores no pueden dar todas las explicaciones debido a que han firmado NDA o similares, y la multa podría ser de aúpa (de hecho, es lo que le pasó a Phil Fish, que no podía dar información extra sobre cómo desarrollar juegos en Xbox One).

Y si, ya sabemos todos que la vida es dura, y personalmente me sé mil y una frases con las que fui educado para no hacer caso a lo que digan los demás, pero la responsabilidad de ser educados, y no rehuir de ella, de manera que hagamos más felices a los demás y mejor nuestra sociedad, es nuestra, no de los demás. Es cierto que hay gente que tiene la piel muy fina, y es cierto que lo que nosotros creemos que es parte de la comunicación habitual puede que a otros les afecte (por ejemplo, los japoneses suelen encajar muy mal un desaire público), pero en nuestras manos está la posibilidad de que la escena de los videojuegos, especialmente los independientes (por su teórico alejamiento de las presiones más comunes), sea un lugar mejor y más habitable. Toda crítica se puede hacer de manera constructiva, de manera que podamos mejorar todos en base a las opiniones de unos y otros, pero para ello es conveniente usar toda la educación y respeto que tengamos hacia los demás, y esto incluye desarrolladores de videojuegos de todo el mundo.

En fin, por mi parte, este es el punto que quería tratar esta semana. En las próximas semanas sin duda alguna hablaremos de los juegos que podamos ver en la Feria de Barcelona, que se antoja realmente interesante, y desde la distancia (o no, ya veremos cómo avanza el tema), intentaremos hablar de los juegos que se han presentado en Indiemad, y también de aquellos que se presenten en el Fun & Serious de Bilbao. A ello añadiremos que tal vez tengamos algún artículo al respecto de uno de los juegos más esperados por el que os escribe, Monster Boy, que por fin afronta el final de su recta de lanzamiento. Y con todo eso ya nos estaremos metiendo a finales de año, así que será conveniente hacer un repaso a lo que ha significado 2018 para el mundo independiente. Pero para ello dejemos que aún nos sorprenda Diciembre, porque si no puede pasar como con los VGA Awards, que no dan la posibilidad de que se presenten los juegos del último mes del año.

En fin, ¡hasta la semana que viene!

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Indiespensable
20:25 15/11/2018
Echamos un ojo a los últimos juegos interesantes que se han financiado por campañas de micromecenazgo.
Indiespensable
17:09 22/11/2018
Fuimos hasta la región de Quebec para hablaros de los juegos independientes que se encuentran allí.
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Indiespensable
19:16 6/12/2018
La cita de Barcelona cada vez atrae a más juegos independientes interesantes, y lo que ello conlleva.
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Elhoir · 30/11/2018 14:36
[respuesta:4]Estoy plenamente de acuerdo con tus palabras y en su mayoría con las del artículo, pero me gustaría sacar a la mesa un aspecto obvio, pero que a veces pasamos por alto.

Un artista, bien sea un músico, un pintor o un poeta, realizan propuestas artísticas, una expresión de un pensamiento, sentimiento o mensaje que quiera plasmar de la manera que sea. Eso está bien, y desde luego que el consumidor ahí ni pincha ni corta.

En el caso en que nos encontramos, ya no sólo estamos hablando de un valor artístico, sino que también tiene un valor industrial, es decir, detrás de estas obras ya no sólo está el artista, sino un montón de gente que transforma la obra en un producto para el que hay que invertir dinero, y por supuesto quieren recuperarlo. Esto, tal y como están las cosas muchas veces se traduce en prometer cosas que no son, generar expectativas en el consumidor (el famoso Hype del que todos somos víctimas), realizar campañas publicitarias y adaptar el producto al mercado (digamos por ejemplo la nueva moda del videojuego "como servicio" o los micropagos). Es natural que estos dos aspectos del videojuego estén confrontados entre sí.

Pero no nos llamemos a engaño. Al final se acosa al desarrollador en twitter o en redes sociales porque son la cabeza visible de su estudio, y nosotros como consumidores, somos la mierda. Pero no creo que sea algo exclusivo del mundo del videojuego, sino que somos la mierda en líneas generales. Creo que la diferencia radica en que el publico que conformamos la industria del videojuego, somos más participativos en las redes, foros, etc, y por tanto más susceptibles de echar mierda por la boca.

Creo que la altivez y la arrogancia del consumidor no es algo exclusivo de esta industria, Quentin Tarantino también ha tenido problemas de este tipo, o sin irme a las grandes figuras de Hollywood, los creadores de Rick y Morty recibieron hasta amenazas de muerte e insultos por no confirmar su tercera temporada de la ficción televisiva.

No creo que nos viniera mal hacer un poco de ejercicio de autocrítica y evaluar cómo nos estamos dirigiendo hacia el otro. Y coño, de la misma manera que corremos a soltar bilis en las redes cuando algo no nos gusta ¿Por qué no hacemos exactamente lo mismo cuando algo si nos gusta? Estoy seguro que más de uno agradecería mucho escuchar "tu juego me ha encantado, me ha hecho sentir así, me hizo aprender esto, crecí en este aspecto gracias a él" en lugar de "eh mamón, saca ya la segunda parte de tu juego y deja de hacer el vago".

En resumen, más humanismo y menos troles.[/respuesta]

Ragnar- · 30/11/2018 14:07
Exponerse en una red social tiene esas cosas, que a otro lado de la pantalla hay de todo, si ademas eres un personaje publico la cosa se va a multiplicar por 1000.
Yo de Kojima rajo en un foro, pero jamas me meteria en sus redes sociales a atacarle.
Felipe Pescado me parece un impresentable....

kgoku · 30/11/2018 10:51
Paradójico que en este web, que vive del clickbait, aparezca este artículo.

daalpi · 29/11/2018 23:50
[respuesta:12]Kickstarter no sirve para comprar un videojuego. Sirve para ayudar a financiarlo, otra cosa es que como incentivo o compensación te den el videojuego. Pero en ningún momento estas comprando nada, y lo pone bien claro tanto en la web principal como al final de un proyecto.[/respuesta]

Sazar · 29/11/2018 22:38
La burbuja de las redes sociales es un arma de doble filo aunque en mi opinión es uno de los mayores cánceres que hay desde hace años.

Bajo el anonimato uno se cree con el derecho de hacer lo que quiera pasando los límites existentes y eso ha fomentado una sociedad de lerdos que ni tienen civismo, ni educación, ni nada.

Eso por una parte. Por otra parte algunos desarrolladores se han subido mucho a la parra y se han creido con la autoridad de tratar al público como mierda (casos como el de Battlefied V) y otros aprovecharse de la ilusión de la gente con mentiras. ¿Que el insulto o el acoso está justificado entonces? No, pero algunos se han labrado la mala fama por méritos propios.

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