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La actualidad semanal de los juegos independientes, cada semana en Vandal.

Influencias excesivas

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Hablamos del fenómeno de cómo algunos autores independientes son mucho menos independientes de lo que aparentan ser.

Cuando era CEO de una empresa de desarrollo de videojuegos (A Crowd of Monsters, por si alguien no sabe la historia), una de las críticas que se nos hizo (se nos hicieron muchas, pero una viene a cuento) fue al respecto del mejor lanzamiento que hicimos nunca: El primer capítulo de Blues and Bullets.

Era un redactor estadounidense, y decía que el juego estaba muy bien, pero que cómo era posible que teniendo la historia y cultura española a nuestro alcance decidiésemos hacer un juego que en lugar de aprovechar todo ese legado se fuese a la manida y conocidísima historia y cultura estadounidense, por mucho que nos metiésemos en el fregado de inventarnos un pasado distópico, ya que para él era mucho más interesante que le contásemos cosas que no conocía, que otra vez explicásemos lo mismo que un montón de juegos y películas habían hecho anteriormente (y de aquí podríamos sacar un listado: Los Intocables, Sin City, True Detective y unas cuantas obras más) .

Ésta no fue la primera vez que nos pasó algo similar. Funk of Titans es un juego que acerca el mito griego de Perseo, con otros personajes como Zeus y Medusa por ahí metidos, pero con un toque blacksplotation muy yanqui. Y de nuevo pasó lo mismo, apareció hasta un artículo en el que dejaba a entender que un europeo lo tendría más difícil para trasladar la idiosincrasia de lo que intentábamos tratar que un estadounidense que hubiera vivido en esas zonas y tiempos.

'Funk of Titans' intenta mezclar las culturas griegas y estadounidenses.
'Funk of Titans' intenta mezclar las culturas griegas y estadounidenses.

Y tengo que decir, que como conozco al equipo, en nuestro caso no fue casualidad que en ambos casos se tratasen esas ambientaciones. Blues And Bullets realmente era un derivado de The Last Dance , un proyecto fin de Máster que hicieron mis socios cuando iban a la universidad, y que tuvo bastante buena recepción, mientras que Funk of Titans originalmente era un juego para un cliente que veía con buenos ojos usar esos personajes y gracias. Personalmente, como encargado de la parte de comercialización, y sabiendo un poco como funciona el mundo, me parecía correcto que apuntásemos de esa manera al público estadounidense, y de hecho ambos juegos tuvieron un impacto notable en medios y espacios de allí, apareciendo en vídeos de Xbox y en un montón de medios (IGN, Gamespot).

Me acordaba de todo esto mientras jugaba a Life is Strange. Si, personalmente no creo que Life is Strange sea un juego independiente, pero de vez en cuando algunos expertos deciden meterlo en este saco (un juego con una editora y con un presupuesto relativamente alto). Lo que sí que es innegable es que Life is Strange (todos ellos) son juegos desarrollados por una empresa francesa, y cuya editora es una empresa japonesa. Y a pesar de eso son juegos que nos representan espacios de Estados Unidos, como Oregon, Seattle, o todo el camino que les hace llegar hasta México.

Pero no todo es Estados Unidos, aunque en gran parte lo sea gracias a su peso no sólo en la industria desde un punto de vista de creación o distribución, sino también de influencia o de prensa. Muchos desarrolladores de todo el mundo, desde hace tiempo (concretamente finales de los 80 y principios de los 90) tienen entre ceja y ceja un país: Japón.

'Blasphemous' es un interesante ejemplo de usar cultura española en un juego que atrae.
'Blasphemous' es un interesante ejemplo de usar cultura española en un juego que atrae.

Y no se lo voy a echar demasiado en cara, porque no sólo es que Japón sea un país que nos fascina, sino que hemos bebido su cultura popular a base de grandes sorbos. Todo el manga, el anime, o los videojuegos de consolas desde el fin de Atari hasta la aparición de la Xbox tienen ese denominador común, ya fuera por SEGA, por Nintendo, o por Sony (vamos a obviar por improbable los casos de 3DO, CD32 GX4000 y similares). El otro día conocí un juego, The Inaka Project , que inspirado en el clásico nipón Boku no Natsuyasumi quería llevar al comedor de tu casa el ambiente rural nipón. Su desarrollador en este caso es japonés, pero imagináos si se hace eso con el ambiente rural español. O francés. O rumano. Personalmente me parecería muy interesante, pero por un motivo u otro no es tan común que esto pase.

Pero también hay casos de juegos ambientados en Japón desarrollados por estudios no japoneses, y de hecho algunos cuesta bastante de diferenciarlos de las creaciones niponas. Podemos poner por ejemplo el caso de The Friends of Ringo Ishikawa , un título desarrollado por un creador ruso que cualquiera podría confundir con el último Kunio Kun . Lo cierto es que es un juego muy interesante, pero refleja bastante bien lo que me refiero.

Que no, que no es el nuevo 'Kunio Kun'.
Que no, que no es el nuevo 'Kunio Kun'.

Se da un caso común en ambas circunstancias. Hasta hace unos años Estados Unidos y Japón eran los dos países con mayor producto interior bruto anual. Podríamos decir que gracias a eso fueron los líderes económicos y culturales del mundo. Ahora ha entrado un nuevo país en liza, que es China, actualmente el país con el segundo mayor producto interior bruto, y con la mayor población. A día de hoy podemos ver que si un juego funciona bien en China hace muy buenos números en total, pero por ahora no hay demasiados que estén ambientados allí. Además, a diferencia de los otros dos países que hemos comentado , China tiene el problema de que el gobierno no deja libertad para cosas que sí están permitidas tanto en Estados Unidos como Japón, y una de ellas es la libre publicación de videojuegos, pues aparte de los juegos que se pueden adquirir vía Steam (y esto seguramente cambie en el futuro), el resto de juegos en formato digital tienen que aprobarse por el gobierno chino.

Pero es posible que a pesar de eso, dentro de poco veamos juegos independientes basados en la cultura, la geografía o la situación actual de China, aunque también puede pasar cosas como la retirada de un juego como Devotion. Esperemos que en el futuro este tipo de situaciones no sean comunes.

Bayani, un juego de lucha basado en la cultura filipina.
Bayani, un juego de lucha basado en la cultura filipina.

En resumen, sería interesante que los desarrolladores independientes fueran capaces de ofrecernos muestras de sus experiencias y conocimientos en otros lugares del mundo. Sería interesante en el futuro ver más casos como el de Jalopy (basado en un viaje de Alemania a Turquía) o el de Detention (terror ambientado en la historia reciente de Taiwán), donde podemos aprender detalles de la cultura de cada lugar, en vez de estar ceñidos siempre a lo que creemos que son nuestros principales compradores.

En fin, esta es la reflexión de hoy. La semana que viene seguiremos mirando la situación independiente. ¡Hasta entonces!

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15:49 2/5/2019
Echamos un ojo a estos desarrollos tan peculiares, y en ocasiones, que tan buen resultado dan.
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Edwardd · hace 22 horas
[respuesta:7]Maravilloso, crearse una cuenta para esto...[/respuesta]

Edwardd · hace 23 horas
El texto del articulo es interesante, pero el titular da a entender algo totalmente diferente.

Ragnar- · 26/04/2019 12:10
Muchos juegos se suelen ambientar en USA porque es el mercado mas grande, no hay mas...

Malson · 25/04/2019 23:12
Bastante de acuerdo con el articulo. Un punto bastante interesante, que desarrolladores quizás independientes al estar mas en libertad creativa podrían explotar.

tonk · 25/04/2019 21:36
Ahi estan Maldita Castilla y los juegos de Locomalito :D

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