Pokémon Champions ha llegado a Switch (y en algún momento de 2026 a móviles) con la pretensión de popularizar los divertidos, accesibles y profundos combates por turnos de la saga; y con el objetivo de democratizar la escena competitiva al eliminar, en parte, los largos procesos de crianza hasta ahora necesarios para formar un buen equipo.
Es un juego gratuito como servicio con reglamentos cambiantes que dinamizarán el metajuego, donde tienen lugar los torneos en línea y donde se disputarán los torneos presenciales. Son buenas ideas y metas, pero nuestra opinión sobre el programa desarrollado por ILCA es diferente según cómo lo abordes: como un juego free to play independiente o como una plataforma en la que compites con los Pokémon que ya tienes gracias a la conexión con Pokémon HOME.
Haciendo accesible lo complejo
En Champions no hay una aventura, una región que explorar ni Pokémon que capturar. Aquí se viene a combatir. No tiene ninguna otra pretensión, aunque sí intenta contextualizar todo con una historieta inane (que tiene algo de potencial desaprovechado, pues sobre el papel mola mucho lo de que seamos dueños de nuestro propio Gimnasio Pokémon, el sueño de muchos chavales). Ese argumento resulta en unos primeros minutos lentos con una sobreexposición soporífera, pero no vuelve a aparecer hasta que no subes de liga, así que no molesta mucho.
Ese es el objetivo, subir de liga en los combates competitivos, que son tan divertidos como llevan siéndolo varias décadas. Son enfrentamientos por turnos en los que cada nueva criatura, movimiento o habilidad da pie a estrategias inéditas. La emoción comienza antes del combate, cuando tienes que elegir a cuatro Pokémon de tu equipo (o tres en el caso de los combates individuales) analizando el equipo completo del rival, tratando de adivinar cuáles escogerá el contrario, un proceso en el que te sientes como Charlie Day en el famoso meme de Colgados en Filadelfia.
Debido a los Pokémon con los que se empieza en Champions y por el tipo de público al que va dirigido, desde el principio hay una complejidad estratégica en los combates en línea que chocará a quien solo se haya pasado las aventuras de Game Freak sin adentrarse en su endgame o en el online. Pero Champions hace dos cosas muy bien. Por un lado, si bien el tutorial del principio se hace pesado, explica todos los pormenores de estos enfrentamientos e incluso explicita aspectos que un jugador veterano puede haber olvidado o desconocer totalmente. En unos minutos cuenta, o recuerda, cómo se relacionan los movimientos, las habilidades, los efectos atmosféricos, los campos y otros elementos de este ajedrez con miles de piezas.
Por otro lado, las descripciones de los movimientos y de las habilidades son más detalladas que en los juegos principales (por ejemplo, indica con porcentajes la probabilidad de que un efecto tenga lugar) y se introducen verbos, como la Prioridad, que dan nombre a conceptos que ya existían, pero que eran obtusos. En ese sentido, es relevante recalcar lo bien presentada que está la información en los menús. Puede parecer un detalle menor, pero es importante dado el objetivo que tiene el juego de democratizar estos complejos combates. Además, en cualquier momento del enfrentamiento se pueden consultar los efectos que tienen los efectos atmosféricos o los campos activos, o cuánto han mejorado las estadísticas de un Pokémon. Aun así, no está toda la información: debes conocer de antemano lo que hacen movimientos y habilidades como Viento afín o Rompemoldes.
Para el jugador novato, hay muchísimo que aprender e interiorizar. Por eso nos parece un acierto que en Pokémon Champions no estén todos los Pokémon. Los veteranos echarán en falta algunos que han dominado el competitivo reciente, como Ogerpon. Hay que tener en cuenta que sería dificilísimo, si no imposible, equilibrar el juego si estuvieran los más de 1000 Pokémon existentes, o incluso los varios centenares viables para los combates de alto nivel. De momento, hay 213 criaturas (no hay preevoluciones porque no tienen sentido en este juego; por ejemplo, está Charizard, pero no Charmander). Tras estas primeras horas, nos parece una buena selección que cambia el metajuego respecto a la estrategias vistas una y otra vez durante los últimos cuatro años de Pokémon Escarlata y Púrpura, a lo que ayuda que se haya dejado atrás la Teracristalización a favor de la Megaevolución.
Además, las estrategias actuales solo serán viables durante un tiempo. El competitivo se estructura en reglamentos (el actual está en vigor hasta el 17 de junio), que determina los Pokémon que pueden participar, así que el metajuego tiene el potencial de mantenerse siempre fresco, también mediante cambios en los poderes (en el futuro pueden cambiar la Megaevolución por el Gigamax, por ejemplo). En cada reglamento hay varias temporadas, tras las cuales se reinicia el rango, y en las que se podrán obtener nuevas recompensas; por cierto, en una temporada puedes subir de rango, pero no bajar.
Así, Pokémon Champions, como juego, consigue su objetivo: convertirse en una plataforma para los combates Pokémon con la intención de mantener fresco el competitivo y democratizar esos combates con explicaciones más claras de todas las mecánicas subyacentes. Pero encapotando el juego está la nube que nos preocupaba cuando lo probamos por primera vez en el Campeonato Internacional Pokémon de Europa 2026: la monetización.
Una monetización agresiva
Nuestra opinión sobre este aspecto varía mucho sobre el tipo de jugador que seas. Si tu intención es entrar a Pokémon Champions directamente y conseguir ahí los Pokémon, nos parece un gatcha agresivo. Es un modelo de negocio cuyas consecuencias, monetarias y mentales, nos parece mal en cualquier tipo de videojuego, y todavía más en uno cuyo público mayoritario son niños y niñas.
En Champions, los Pokémon se obtienen con un sistema de fichajes: aparecen 10 Pokémon aleatorios y eliges el que más te guste. Se puede realizar un fichaje gratis cada 22 horas. Los siguientes cuestan cupones de aceleración (una de las distintas divisas que consigues completando misiones y en los pases de batalla de temporada) o los puntos de victoria (PV) que se obtienen jugando.
Una vez escogido un Pokémon de la selección, puedes alquilarlo gratis durante una semana o añadirlo permanentemente a tu caja con PV o con cupones de fichaje, otra moneda que se obtiene en el pase de combate de temporada, tanto en el gratuito cómo en el prémium (9,99 € por temporada) Estas recompensas también se pueden conseguir con las misiones semanales y diarias, aunque tampoco nos gusta la idea de que un juego te ponga una zanahoria para que entres todos los días, a pesar de que sea una práctica asentada en los juegos gratuitos y, cada vez más, también en los de pago.
Para más inri, el pase de temporada prémium recompensa con Pokémon y megapiedras exclusivos. Además, hay una membresía (5 euros al mes o 50 al año) que añade cosas que no son imprescindibles, pero sí muy útiles. La más importante es el espacio en la caja, que de manera predeterminada solo permite almacenar 30 Pokémon, insuficiente (sobre todo teniendo en cuenta que querremos Pokémon diferentes para el modo individual y dobles), lo que tarde o temprano obligará a devolver a algunos para hacer espacio, y por lo tanto, a renunciar a criaturas que nos ha costado conseguir en el gatcha y en las que quizá nos hayamos dejado una buena cantidad de PV para entrenarlas. La membresía también añade más equipos de combate (en la versión gratuita está limitado a tres, lo que supone una molestia por tener que trastear más con los menús), además de misiones exclusivas y música adicional de combate.
Con tus propios Pokémon es otro cantar
La situación cambia mucho si usas Pokémon Champions como plataforma en la que competir con tus Pokémon. Mediante Pokémon Home se puede enviar cualquier Pokémon compatible a Champions. Es cierto que si no se paga HOME (3 euros mensuales o 16 anules) es tedioso gestionar la transferencia entre los juegos principales y Champions, pues en la versión gratuita de HOME solo existe una caja con 30 espacios, pero en este caso no nos parece obligatorio sacar la cartera.
Decíamos en nuestras primeras impresiones que con Pokémon Champions se acababa la crianza de Pokémon. En parte es así, pero esa afirmación tiene un asterisco gigantesco. Si envías un Pokémon sin entrenamiento a Champions, ahí tendrá unas estadísticas deleznables que lo dejarán en desventaja frente a cualquier criatura de Champions a la que se enfrente. Ahí tienes dos opciones. O bien lo entrenas en el juego del que procede, o bien gastas PV para alterar sus estadísticas, movimientos, naturaleza y habilidad a tu gusto. Esto suena peor de lo que es: los PV, en nuestra experiencia, se consiguen en generosas cantidades al jugar. Eso sí, si un Pokémon que envías a Champions conoce un movimiento no compatible, como Teraexplosión, hay que cambiarlo y el proceso no es gratuito: hay que gastar PV..
Enviando tus Pokémon de otros juegos no es tan grave que haya Pokémon exclusivos del pase de combate prémium o que los Pokémon se consigan con un gatcha, pues un jugador habitual de los Pokémon principales ya los tendrá. Entendido así, como una plataforma para jugar al competitivo a la que envías tus criaturas, Pokémon Champions cumple con lo que pretende. Con todo, no viene mal pasar por caja y pagar 7 euros por un lote que permite añadir 50 Pokémon más en la caja de Champions (también incluye 30 tickets de fichaje, 50 tickets de entrenamiento y música de Let's Go Pikachu / Eevee).
Hablando de música, los altavoces del televisor o de la consola atacan directamente a la nostalgia, pues se utilizan los temas de combate de otras entregas (además de una nueva); lamentablemente, ahí también se nota que es un juego free to start, pues la membresía desbloquea pistas sonoras adicionales. Sobre los gráficos, ejecutando el programa de Switch en Switch 2, hemos comprobado que ha mejorado mucho respecto a cuando lo probamos en febrero. Sigue sin convencernos el estilo artístico adoptado en Escarlata y Púrpura (especialmente con el diseño de los Entrenadores, que se pueden personalizar con elementos estéticos que, por supuesto, cuestan PV). Los modelados de algunos Pokémon tienen mucho detalle y en otros el poligonaje es excesivamente simple; lo mismo ocurre con algunos movimientos, hay ciertas animaciones nuevas muy chulas y otras muy sosas.
Además, se hace repetitivo jugar constantemente en un solo estadio (hay otro para los combates no clasificatorios) que está lleno de reflejos que no son agradables a la vista. Encima, se nota que al juego le cuesta producirlos. No es grave al ser por turnos, pero en los combates hay tirones; da la sensación de que al programa le cuesta mantener el tipo y la navegación por los menús tiene un leve retraso bastante molesto. Veremos si en próximas actualizaciones mejoran la versión para Switch y/o si lanzan una específica para Switch 2, aunque probablemente The Pokémon Works estén centrados en la, presumiblemente muy lucrativa, versión para móviles.
Conclusión
Pokémon Champions consigue sus objetivos, pero en alguno tropieza un poco. Como juego para introducir y enganchar a estos apasionantes combates por turnos a quienes nunca han jugado a un Pokémon principal no nos parece adecuado por lo agresivo de su monetización: requiere dinero, tiempo y pasar por el aro de algunos procesos nocivos (inicios de sesión diarios, mecánicas gatcha).
Si vienes con tus Pokémon de casa, es una plataforma estupenda que facilita el entrenamiento de las criaturas y que explica mejor que nunca los pormenores de estos profundos enfrentamientos, aunque le falta cariño y cuidado en lo visual. Lo más importante es que dinamizará el metajuego con su sistema de reglamentos y temporadas, que va a introducir a todo tipo de Entrenadores en el Pokémon competitivo y que dará espacio a Game Freak para experimentar en las próximas ediciones principales con otras maneras de combatir.
Hemos realizado estas impresiones tras descargar gratuitamente Pokémon Champions en Switch 2. Canela PR ha facilitado un código para el lote de inicio.









































