El inicio de Romeo is a Dead Man es absolutamente increíble.Te coge del cuello y no te suelta, ni quieres que lo haga. Lo consigue, siempre y cuando sepas a lo que vienes, es decir, a un videojuego de Goichi Suda. El equipo de Killer7 y No More Heroes vuelve a firmar una obra con una idea de lo molón muy particular que lo impregna todo: el estilo visual, los grafismos, el argumento, las referencias, el tono, la imaginería, el diseño de los personajes, la acción y la violencia, cómicamente sangrienta.
La irreverente comedia de ciencia ficción de Grasshopper Manufacture está protagonizada por un Romeo que busca a su Julieta. Pero ese Romeo es un policía estadounidense que bien podría aparecer en un slasher ochentero, que acaba con la cabeza reventada, salvado en el último momento por tecnología futurista y que se a las filas de un FBI espacio temporal. Y esa Julieta de la que se enamoró resulta ser un ser malvado que se manifiesta de diferentes formas y tamaños a lo largo del espacio y el tiempo. Ah, y Romeo lleva en la chupa el espíritu parlante de su abuelo.
Todo lo que tiene ver con la historia es estrafalario, absurdo y gracioso, pero en esta aventura en la que se viaja entre épocas y países se ve (en la relación entre Julieta y Romeo y sobre todo en la construcción de personaje de este) atisbos de una sensibilidad y de un simbolismo novedosos para Suda51, aunque apenas hemos jugado tres horas y está por ver cómo se desarrolla.
Pero, por encima de todo, el japonés ha vuelto a firmar un juego macarra, cargado de referencias a la cultura pop cinematográfica, musical, del tebeo y de los videojuegos, plagado de conversaciones tontas, de personajes que retuercen cómicamente los clichés y con un argumento tan alocado como el propio juego.
Aun así, esa locura no implica, como en otros juegos de Suda, que la extravagancia se anteponga al diseño de juego; o, al menos, no siempre. Los combates a lo hack and slash no son profundisimos, pero sí son los mejores, en cuanto a posibilidades y sensaciones a los mandos, que ha hecho Grasshopper. Con cada corte con la espada motosierra, con cada golpe con ese mandoble futurista más grande que Romeo, con cada ejecución, la pantalla se llena de partículas y borbotones de sangre tremendamente satisfactorios. Eso sí, la acción tiene más ritmo y los enfrentamientos están mejor diseñados cuando nos encierran en zonas delimitadas, como en No More Heroes, que cuando nos movemos a nuestro aire por escenarios relativamente amplios.
El mejor juego de acción de Suda51
Lo dicho, ni es Devil May Cry, ni Bayonetta, ni God of War, pero ya en estos primeros momentos, el arsenal, tanto cuerpo a cuerpo como a distancia es variado, curioso y diferente entre sí. La técnica de la ejecución nos hace gestionar de manera agresiva la salud y nos incita a tomar riesgos. El armamento se puede mejorar y personalizar, y hay pines y otros cachivaches con los que alterar nuestra manera de combatir, algo que parece que irá a más conforme avance la partida. Ah, y podemos cultivar zombis con diferentes capacidades que nos ayudarán en la batalla con áreas curativas, explosiones y otras habilidades que, nos da la sensación, tendrán sinergias con los platos de curry con diferentes ingredientes con los que potenciarnos antes de embarcarnos en la misión.
Tenemos bastante herramientas a nuestro alcance para vencer a enemigos que, de momento, no nos han puesto las cosas muy complicadas. Los más abundantes son los muertos vivientes —representados con un simbolismo explícito, pero punzante, como el típico salaryman japonés trajeado—, que no suponen una amenaza ni en grandes números, pero sí cuando se combinan con monstruosidades alienígenas que requieren apuntar con complicada precisión a sus puntos débiles. Pero, como es habitual en Suda51, lo genial son los jefes, villanos que se transforman en criaturas grotescas que ofrecen intensas contiendas, que marcan el ritmo con sus mecánicas particulares, y que en lo narrativo tendrán mucho peso.
Menos nos convence el diseño de niveles. En las secciones lineales funciona, pero creemos que se enreda en modas que no le convienen. Se guarda partida como en los juegos tipo Souls, desde puntos de control en los que también podemos mejorar el armamento y personalizar a Romeo, pero que reviven a los enemigos si los utilizamos. Además, hay algo que no sabemos si se repetirá en siguientes fases, pero se viaja constantemente entre el espacio real y el subespacio, lo que resulta en que la navegación por los niveles se haga laberíntica de más y poco divertida.
Con estilo y con muchos estilos
Pero eso no nos ha impedido enamorarnos de un videojuego con una variedad artística tremenda, que mezcla el cómic, escenas cinematográficas vistosas y alteraciones en la estética del propio mundo, con algunas sorpresas que impresionan e impactan en la partida. Y esa variedad también se ve en lo jugable. Hay una nave espacial que sirve de base de operaciones. Ahí, los gráficos son como los de un JRPG de la época de los 16 bits. En sus metálicos pasillos charlamos con aliados variopintos, nuestra hermana nos ayuda a plantar zombis y nuestra mamá nos hace curry. Desde el puente de mando seleccionamos el lugar (espacial y temporal) al que ir, al que acudimos tras pasar por un minijuego que recuerda a la nave gumi de Kingdom Hearts III, pero aún más sencillo. Y de la nave saltamos al nivel con una moto con la que Suda51 vuelve a mostrar su amor por Akira.
Ya pasaba en los No More Heroes, pero aquí se ha llevado más allá: Romeo is a Dead Man está más preocupado por la variedad y la sorpresa que porque cada uno de sus elementos esté extremadamente pulido. Hay problemas de cámara, y tiene que solventar mediante un diseño de personajes tremendo y efectos especiales chillones una estética Unreal Engine 5 que empieza a cansar. También, y aclarando antes que hemos jugado a una versión preliminar para PC, el rendimiento es bastante inestable, como en casi todos los juegos de Grasshopper Manufacture, pero lo cierto es que el último tráiler es bastante honesto en esto. Pero es difícil enfadarse por no alcanzar los 60 FPS por mucho que toquetees si mientras la pantalla se llena de colorines y borbotones carmesí suena una música underground tan molona como variada que va del rap al techno, pasando por el pop ochentero.
El 11 de febrero, en PC, PS5 y Xbox Series, comprobaremos cuánto se expanden las virtudes de Romeo is a Dead Man, cuánto peso tienen los detallitos que no nos han terminado de convencer, y si consigue mantenernos con la sonrisa en la boca constante con la que hemos jugado estas primeras tres horas. Lo que tenemos claro ya es que Romeo is a Dead Man es el mejor juego de acción de Suda51, y si matiene la frescura durante toda la partida, probablemente su mejor obra que, como siempre, unos tantos amarán y otros tantos no soportarán.
Hemos realizado estas impresiones gracias a un código para Steam facilitado por Renaissance. El PC utilizado tiene una Nvidia GeForce RTX 3070 8 GB, un AMD Ryzen 5600X y 32 GB de RAM.
























