De los juegos del catálogo de Deck13 Spotlight, la editora alemana de indies de los creadores de The Surge y Atlas Fallen, resaltan, por su calidad y revuelo mediático, los geniales CrossCode y Chained Echoes. Por eso nos sorprendió averiguar que una de las mayores apuestas de la compañía, y de las más rentables, es Drova, procedente de un pequeño estudio de Magdeburgo. Dejando de lado unas cifras que evitan compartir (excepto ese 93 % de reseñas positivas en Steam), lo realmente importante es que el juego de Just2D ha generado una comunidad dedicada, y no nos extraña: es un juego de rol a la vieja usanza que se percibe moderno. Durante las tres horas que hemos jugado a Drova II - Torn Lands nos ha absorbido y maravillado.
Este mundo pixelado, que combina costumbrismo y mitología celta, es un RPG occidental que pertenece a la escuela de Kingdom Come y, sobre todo, de otro celebrado título alemán del género: Gothic. Propone una experiencia pausada, donde las conversaciones dilatadas y la exploración minuciosa tienen más prevalencia que los combates, por lo que estos tienen más relevancia cuando se dan. Dentro de su universo fantástico, tiene una esencia realista y coherente: no te lleva de la mano y confía en la atención de quien juega, por lo que cada descubrimiento y cada hazaña tiene su peso. Es una ficción creíble porque, aunque haya monstruos y magias, lo realmente importante son las personas que la habitan, con problemas mundanos con los que es fácil conectar.
Costumbrismo y mitología
Al igual que los tiene nuestro avatar, al que sueltan en el mundo después de que lo diseñemos con un editor donde personalizar su apariencia física, como la barba y los tatuajes. Da igual que lo imaginemos como un fuerte guerrero o como un inteligente druida: al principio no será más que un mindundi que debe ganarse la vida. A ello va, camino de una granja, cuando se encuentra con un sospechoso mercader que nos advierte del carácter del granjero y al que le sonsacamos que le han expulsado de allí.
No nos engañaba. El dueño de la hacienda es un cascarrabias que nos trata como maleantes, pero también nos ofrece un techo bajo el que dormir y comida caliente a cambio de trabajo duro, a la vez que nos advierte del motivo por el que expulsó al mercader: introdujo en la granja una droga que, a su parecer, está volviendo vagos a los habitantes del lugar y reduciendo la productividad de su negocio, que pasa por un mal momento por un problema con los cultivos. A través de las tareas a realizar nos empapamos de cómo es la vida en la granja, más grande y compleja de lo que podríamos imaginar, y de cómo son sus gentes y sus preocupaciones.
Al ayudar a su mujer a recolectar frutos, identificando con cuidado cuáles son los correctos, descubrimos que tienen problemas para cumplir con el cargamento comprometido con la facción a la que pertenecen y que les defiende de los muchos peligros, monstruos y humanos, que rodean el lugar. Echamos un cable a un ganadero que busca maneras de proteger sus animales de los depredadores que los están diezmando, aunque encontramos al tipo fumando la mencionada droga; queda en nuestra mano unirnos, pasar o chivarnos al jefe. Resolvimos una disputa sobre la manera de cuidar del campo entre un veterano agricultor y otro más joven y engreído.
También nos adentramos en la naturaleza, exuberante e inquietante, para averiguar qué ha pasado con el tipo que debía encargarse de fabricar las cajas para enviar el pedido. Siguiendo sus huellas, cruzamos ríos, nos ocultamos de osos y combatimos a extrañas criaturas hasta que damos con él: su falta de cordura encaja cuando vivimos un momento con el que Drova II demuestra maestría al combinar lo costumbrista y lo mágico. De vuelta en la granja, nos vemos en medio de una complicada historia familiar: una adolescente que quiere vivir aventuras como lo hicieron sus progenitores, y un padre que quiere evitar que sufra de la misma manera. Un entuerto que nos llevó a robar y a forzar cerraduras (minijuego mediante), a explorar los recovecos de un lugar que cada vez parecía esconder más, a posicionarnos, a participar en diálogos intensos que nos obligaban a meditar cada respuesta y a estar a punto de soltar una lagrimita.
Todas estas historias, que contadas en lugar de vividas pueden parecer poco emocionantes, consiguieron que nos preocupáramos por el destino de la granja y que formáramos un vínculo con quienes la habitan, incluso con el granjero cascarrabias. Hubo un momento que demostró la maestría del pequeño estudio Just2D para lograr que se forjen esas conexiones con los monigotes pixelados que vemos en la pantalla y, después, para explotarlas. No solo con dramatismo y pesadumbre ante un mundo hostil, sino elevando los buenos momentos, celebrando la vida y valorando lo que se tiene y a quien se tiene.
Un mundo profundo en el que queremos profundizar
Lo que nos alucina, por la importancia que para nosotros ha tenido cada una de estas secundarias, es que la mayoría son opcionales, aunque todas consiguen converger temáticamente en un clímax que hace ver la importancia de la mitología entre tanto costumbrismo. Y ni siquiera son todas las que podíamos descubrir en este fragmento del Acto 1 de Drova 2, un RPG que promete ser grande y profundo, y en el que apetece profundizar. Queremos descubrir más de su intrigante mundo y conectar con personajes que resultan muy creíbles, para ayudarlos o para incordiarlos —es uno de esos juegos de rol que te permite acabar con casi cualquier personaje y tiene en cuenta las consecuencias de ello en el desarrollo de las misiones—.
A que cada momento tenga este impacto ayuda que seamos nosotros los que lo descubrimos. Hay un registro de misiones, pero no hay signos de interrogación sobre las cabezas ni marcadores que nos guíen. Las charlas dejan pistas sobre con quién puede ser interesante hablar y las localizaciones a las que acudir se indican describiéndolas: siguiendo el cauce del río, tras pasar un claro, sigue las trampas hasta dar con tal lugar. Además, esas historias no solo se descubren, sino que se les da forma a base de decisiones y acciones, con ramificaciones que son más numerosas y relevantes que en el primer juego.
El descubrimiento también va ligado a la manera de explorar, que recoge el espíritu de los juegos de rol de ordenador clásicos, devuelto a la actualidad por títulos como Pillars of Eternity y Disco Elysium. El mundo oculta cosas a simple vista. Aparece un camino, por ejemplo, solo si te acercas al borde de un precipicio y la transparencia de un árbol deja percibir un sendero, o se encuentra un resquicio entre las rocas, la entrada a una cueva, solo si te da por hacer clic tras un monolito; o si te acercas a él por detrás al jugar con mando, un tipo de control que en la versión que jugamos aún estaba muy verde.
La idea, sobre el papel, es atractiva, pero provocó que estuviéramos un buen rato atrapados, muriendo una y otra vez, buscando la manera de salir de un bosque frondoso. Drova 2 es un juego difícil. Te tienes que buscar las habichuelas: fabricar pociones con lo recolectado tras aprender la receta, gastarte tus pocos cuartos en recursos necesarios para salir de aventuras, encontrar a maestros para gastar tus puntos de experiencia y comprar mapas. Ni las armas ni las armaduras van a salir de las tripas de un jabalí que hayas matado.
Un combate tosco con buenas ideas
Por eso te puedes ver en encrucijadas como la que sufrimos. Claramente no teníamos ni el equipamiento ni la habilidad necesarios para estar donde estábamos. Fuéramos donde fuéramos, un ejército de aterradores pájaros e insectos gigantes acababa con nosotros. No hay viaje rápido y los enemigos te persiguen con insistencia. La situación se repitió hasta el sopor hasta que dimos con un camino que solo se mostró, tras la vegetación, cuando nos acercamos lo suficiente.
Nuestra opinión sobre el sistema de combate está, sin duda, influenciada por ese momento frustrante, pero incluso tratando de dejarlo a un lado, nos parece flojo en su ejecución, aunque no así en su planteamiento. Nos gusta que se progrese de manera realista, requiriendo de maestros, subiendo puntos de destreza y aprendiendo a utilizar cada tipo de arma y magia, que ofrecen maneras de combatir diferenciadas. Pero, una vez en las batallas, es tosco, y caótico cuando se juntan varios enemigos. La sensación no se puede achacar solo a que en los primeros momentos de la aventura tenemos pocas capacidades, pues al jugar posteriormente una demo dedicada al combate, con varias opciones a probar y muchos más poderes (como transformarse en oso), seguíamos percibiendo que se exigía de nosotros más de lo que podíamos darle.
También puede deberse a que necesitemos más tiempo de juego para acostumbrarnos al tipo de combate metódico y exigente que propone o que, como otros elementos del juego, aún está verde. El objetivo de la demo no era ofrecer un pequeño fragmento totalmente pulido de la experiencia completa, sino demostrar que la secuela estaba creciendo hacia todos lados: en la complejidad del combate, en la viveza de su mundo, en la calidad de su guion (en inglés, no tendrá traducción al español) y en la importancia de las decisiones. Evidentemente, no pudimos comprobarlo, pero Just2D promete haber subsanado una de las principales críticas al primer Drova. La historia no cambiaba mucho dependiendo de a cuál de las dos facciones, la Madre Osa o el Gran Carnero, se aliara el jugador, pero en esta segunda parte tendrá consecuencias durante el desarrollo de la trama principal y más peso en las relaciones con los personajes.
Salvo algún detallito excusable en una versión alfa temprana, lo que sí demuestra una evolución sorprendente de un rápido vistazo es el apartado artístico, precioso y absorbente. Es un pixel art bello, expresivo, de detalles abundantes, que ofrece parajes bellos y escenarios aterradores. Pero no es solo la estética y las animaciones, las hojas que caen y el agua que fluye, sino la viveza que transmite. El perro que persigue al gato por la granja, el otro can que nos gruñe cada vez que intentamos colarnos donde no debemos, los reflejos en el río y el humo de los cigarros. Se percibe retro y moderno simultáneamente, en buena parte por cómo suena: los efectos de sonido aportan el realismo al que la estética visual no llega, la música está en un segundo plano hasta que se la necesita para emocionar, y hay detalles que contribuyen a la inmersión, como cuando al ponernos tapones para los oídos, necesarios para desenterrar mandrágoras, el sonido cambia de tono.
Una joyita que aún non tiene fecha de lanzamiento
Por si no ha quedado claro a lo largo del texto, Drova 2 nos ha sorprendido. Propone un mundo interesante, intrigante y complejo con personajes con las mismas características. Ofrece una mezcla de costumbrismo y mitología muy particular que acaba funcionando. Hemos discutido con un gallo, hemos estado al borde de la lágrima con una historia familiar y nos hemos acongojado al pelear con una criatura mística. Nos ha hecho vivir momentos bellos, emotivos y duros; también frustrantes por asperezas en el combate y en la exploración que, de momento, achacamos a que se trataba de una versión en desarrollo temprano. Just2D tiene una joyita entre manos y estaremos muy pendientes del anuncio de su fecha de lanzamiento para PC, Switch 2, PS5 y XBOX Series.
Hemos realizado estas impresiones tras jugar a una versión en desarrollo para PC en un evento invitados por Deck13.



























