Análisis Two Point Museum, un juegazo de gestión tan desafiante como divertido (PS5, PC, Xbox Series X)

Ya en nuestras impresiones de Two Point Museum, el nuevo juego de Two Point Studios tras Hospital y Campus, hablábamos de cómo este estudio de veteranos había logrado encontrar un hueco dulce dentro de la industria apostando fuerte por un género de nicho al que se acercan desde una perspectiva cómica con el apoyo de SEGA. Tras haberlo podido jugar más en profundidad, podemos confirmar que este nuevo proyecto es el mejor que han hecho desde la fundación del estudio, consolidando una forma de hacer videojuegos que no sólo demuestra sus fortalezas en el presente, sino también su capacidad para moldearse asegurando su futuro.
En Two Point Museum, que llega el 4 de marzo a PS5, Xbox Series X/S y PC, dejamos atrás los hospitales y las universidades para empezar a gestionar museos; pero como es costumbre en el condado Two Point, estas entidades no tienen nada de serio: hay un total de cinco museos (prehistoria, acuario, sobrenatural, ciencia y espacio), a cada cual más disparatado que el anterior y todos con sus propios sistemas de gestión, condiciones y piezas, aunque siempre entrelazando sus particularidades con las del resto de niveles y aprovechando las profundas mecánicas de gestión más básicas.
Un nuevo Two Point que sabe encontrar nuevas formas de desafiarnos aprovechando unas bases muy bien asentadas
La mejor parte de esta (por el momento) trilogía de gestión y estrategia es que cada juego establece sus propios ritmos, bucles y dinámicas, adaptando la ambientación a su antojo para desafiarnos con nuevas formas de alterar la normalidad de las entidades de las que estamos a cargo.
De esta manera, ningún Two Point cancela ni sustituye a los otros: todos los juegos de este estudio se complementan, más que temáticamente (da igual si te gustan más los hospitales que los museos), por cómo establecen sus retos en el ritmo del juego.
En Two Point Museum vemos un estilo algo más estático que el de Two Point Campus, en el que no dejaban de pasar cosas y siempre había posibilidad de organizar eventos temporales, desde fiestas en la sala de estudiantes hasta justas medievales. No es que aquí no haya dinamismo, ojo: cuando la dificultad del juego va aumentando (de manera excelente y progresiva, con una curva de dificultad diseñada con precisión científica) vemos que los eventos aleatorios van ganando más hueco en nuestra rutina de gestión y cosas como la vigilancia de los ladrones acapara más tiempo de nuestra atención.
Pero quizás con este juego la acción queda en un segundo plano, concretamente en las expediciones: aquí hay que andar mandando a los expertos de nuestro museo a que vayan a por piezas que exponer en él, ya que empezamos a gestionar sedes casi vacías que sólo se llenarán si logramos descubrir fósiles, muñecas poseídas o peces exóticos, dependiendo del museo que estemos gestionando en ese momento.
Las expediciones son un grueso importante de Two Point Campus, pero son encargos que suceden fuera del museo y de los que nosotros sólo gestionamos qué personal va y qué equipaje se llevará. El resto es esperar a que traigan la pieza o los materiales para poder exponerlos, investigarlos o utilizarlos en algún proyecto. Sí hay ciertas decisiones ('dilemas', se llaman aquí) que tendremos que tomar cuando aleatoriamente a nuestro personal le asalte una duda en pleno viaje, pero nada más.
Eventos más estáticos y un acercamiento algo más pasivo a la gestión
Mientras ellos están explorando ruinas, el fondo del océano o el espacio, nosotros mantendremos la vista fijada en el museo que nos toque. Es aquí donde se pueden encontrar más similitudes con los anteriores Two Point: crear edificios y salas, decorar los espacios, estar atentos a la felicidad tanto de visitantes como de empleados, desbloquear nuevas opciones y atender a los eventos aleatorios que sucedan en nuestras instalaciones. Es un bucle constante y gratificante de tareas a completar, una maravilla para quienes amamos los videojuegos de gestión porque todo se presenta con accesibilidad y profundidad al mismo tiempo.
Por supuesto, Two Point Museum se guarda un as bajo la manga y lo ejecuta con una solvencia pasmosa: cada museo tiene sus propios sistemas, obligándonos a aprender cosas nuevas cada vez que desbloqueamos un nuevo nivel. Cuando toca gestionar el acuario hay que crear acuarios para que los peces estén a gusto, cuando llegamos al museo paranormal habrá que andar con cuidado de que los fantasmas no se enfaden y molesten a los visitantes. Así con todo, pero hay más: todo esto se termina entrelazando, animándonos el propio juego a que mezclemos piezas de diferentes museos en uno sólo, combinando diferentes sistemas que funcionan perfectamente engrasados desafiándonos todavía más si cabe.
Esto ocurre en el modo campaña, que es uno de los dos que tiene el juego. El otro es el modo sandbox, una parte de gestión más libre en el que podemos escoger cualquier solar, establecer normas y condiciones de entrada, y empezar a gestionar con calma o con un reto mayor si así lo queremos. Además, durante la campaña también hay desafíos adicionales que se desbloquean: nos dan museos ya establecidos y nos ponen retos concretos, como tratar de conseguir un mínimo de donativos en plena oleada de robos.
Muchísimas horas de contenido y sorprendente en lo audiovisual
Hay contenido para rato en Two Point Campus, y todo funciona fenomenal. Las muchísimas variables que existen para cada pieza, personal de museo o visitante pueden consultarse en todo momento estableciendo un continuo baile de números que disfrutarán los más acérrimos de este género (y de los que pasarán quienes busquen en este juego una experiencia más accesible, relajada y divertida, encontrándola sin problemas). Nunca paras de hacer cosas, aunque como decíamos antes es una experiencia considerablemente más estáticas: las piezas no invitan tanto a ser recolocadas, la mayoría de eventos aleatorios te vienen dados y muchas de las acciones suceden en menús de difícil acceso en consola (el control con mando podría estar mejor implementado, aunque somos conscientes de que esto siempre es difícil en el género).
Por último, queremos destacar dos cosas: su apartado audiovisual y su excelente guión. De lo primero tenemos que decir que Two Point Campus es un juego que nos ha sorprendido gratamente con sus gráficos, excelentemente detallados y con unos reflejos de nueva generación que justifican de sobra su no intergeneracionalidad. Ha dado un salto en calidad gráfica que se nota con respecto a los anteriores juegos, pero también su diseño sonoro es buenísimo, sutil pero con una finura digna de destacar. Por otro lado, el guión del juego es excelente, tal y como nos tiene acostumbrados Two Point Studios: chistes tontorrones que funcionan, situaciones descacharrantes y una megafonía que suelta unos chascarrillos muy divertidos. Más allá de eso, el humor baña cada aspecto del juego, desde los nombres de museos y marcas hasta las propias piezas, totalmente absurdas y alocadas.
Conclusiones
En este nuevo juego, Two Point Studios se luce al dotar a cada uno de sus museos (prehistórico, acuario, paranormal, ciencia y espacial) de mecánicas propias que, pese a su aparente estática, esconden un ritmo de juego sorprendentemente adictivo y lleno de matices. El humor característico del estudio impregna no solo el magnífico aspecto visual y sonoro, sino también cada rincón de la experiencia de gestión, desde las expediciones que nos llevan a buscar piezas insólitas hasta los eventos aleatorios que reconfiguran la rutina en el museo. Esta amalgama de sistemas y desafíos, combinada con una curva de dificultad cuidadosamente diseñada, consigue que cada sesión de juego se sienta única y estimulante, adaptándose tanto a jugadores que buscan un reto exigente como a aquellos que prefieren una experiencia más relajada y creativa.
Sin duda, existen ciertos puntos menos afinados, como la relativa inercia en algunas mecánicas y el control en consola, que pueden restar fluidez en momentos clave. No obstante, estas pequeñas asperezas se diluyen ante la impecable capacidad del juego para reinventar un género tan clásico y demostrar que, en manos de Two Point Studios, incluso la gestión de museos se transforma en un lienzo de ingenio y diversión. Two Point Museum no solo consagra el talento del estudio, sino que también abre la puerta a la posibilidad de aplicar esta fórmula original a otros escenarios, prometiendo un futuro tan innovador como lleno de sorpresas.
Hemos realizado este análisis jugando al juego en PS5 con un código proporcionado por Cosmocover.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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