Análisis de Silver Pines: el hijo de Silent Hill y Resident Evil (PC, Xbox Series X, Switch 2, PS5, Switch)
Los videojuegos de terror llevan décadas demostrando que pasar miedo desde el sofá puede llegar a ser sorprendentemente entretenido. Pasillos oscuros, puertas que preferiríamos no abrir, encontrar munición en el cajón de los cubiertos y monstruos que aparecen justo cuando menos apetece son algunos de los ingredientes que han acompañado al género desde sus primeros grandes éxitos. Especialmente durante los años noventa, el survival horror encontró una fórmula que terminó marcando a generaciones enteras de jugadores.
Dentro de esa época, Resident Evil y Silent Hill se convirtieron en dos de sus mayores referentes, aunque cada uno entendía el terror de una manera diferente. Mientras el primero apostaba por la gestión de recursos, los puzles, la exploración y la supervivencia frente a todo tipo de criaturas, Silent Hill prefería jugar con la atmósfera, el misterio y un terror mucho más psicológico. Y es precisamente de esa mezcla de donde parece surgir Silver Pines. Desarrollado por Wych Elm y publicado por Team17, Silver Pines es una aventura de terror y supervivencia en 2D con exploración, puzles, gestión de recursos y elementos metroidvania
Una investigación que parece complicarse
Nos ponemos en la piel de Red Walker, un detective privado contratado para investigar la desaparición del músico, Eddie Velvet. Una misión que parece relativamente sencilla, aunque como suele ocurrir en este tipo de historias, las cosas no tardan demasiado en torcerse.
Nuestra aventura comienza cuando Red despierta en una cafetería situada en Silver Pines, el pequeño pueblo en el que se desarrolla la investigación. Desde los primeros minutos resulta evidente que algo no termina de encajar, las calles están prácticamente vacías y muchos edificios parecen abandonados. A medida que avanzamos por Silver Pines aparecen criaturas que dejan claro que el pueblo esconde algo mucho más peligroso de lo que parecía inicialmente. Lo que comienza como una investigación por una persona desaparecida pronto empieza a convertirse en algo bastante más extraño, Red no solo tendrá que descubrir qué ha ocurrido con Eddie, sino también qué está pasando realmente en ese pueblo.
Un pueblo que obliga a mirar cada rincón
Silver Pines está formado por diferentes calles, edificios y zonas conectadas entre sí, muchas de ellas inicialmente inaccesibles, lo que obliga a explorar con bastante atención y a recordar constantemente aquellos lugares a los que todavía no podemos acceder. Para avanzar tendremos que buscar pistas, leer notas, resolver acertijos y encontrar objetos que nos permitan continuar progresando. Es bastante habitual localizar una herramienta en un punto del mapa y recordar después que, varias calles atrás, había una puerta, un mecanismo o algún elemento con el que seguramente podamos utilizarla. Esto hace que regresar a zonas anteriores forme parte natural de la exploración y refuerza esa estructura de survival horror clásico en la que cada objeto puede terminar teniendo utilidad mucho más adelante.
Una de las principales particularidades del juego es que toda esta exploración se desarrolla desde una perspectiva 2D de desplazamiento lateral. Red únicamente puede moverse hacia izquierda o derecha dentro de los escenarios, entrando en edificios o cambiando de zona cuando el entorno lo permite. Esta limitación hace que la acción sea mucho más contenida que en otros juegos de terror en tercera persona y permite que el propio escenario controle constantemente aquello que podemos o no podemos ver. A esta movilidad se suma una barra de estamina que se consume al realizar determinadas acciones, por lo que tenemos que pensar cuándo atacar, cuándo apartarnos y, en algunas ocasiones, cuándo simplemente salir corriendo.
También contamos con un botón de esquiva que resulta especialmente útil durante los primeros minutos de la aventura. Al comienzo no tendremos prácticamente ningún medio con el que defendernos, por lo que aprender a esquivar los ataques de las criaturas será fundamental para sobrevivir hasta empezar a conseguir nuestro primer equipamiento.
Survival horror a la vieja escuela
Si hasta ahora las influencias de Silent Hill y Resident Evil ya eran bastante evidentes, es precisamente en la gestión de recursos donde Silver Pines termina de abrazar por completo esa esencia del survival horror clásico. Jugando resulta difícil no acordarse especialmente de Resident Evil, sobre todo por la forma en la que tenemos que recoger, combinar y administrar prácticamente todo lo que encontramos.
Durante la aventura iremos consiguiendo plantas, botellas y diferentes materiales que podremos combinar para crear tónicos con los que recuperar salud. También encontraremos herramientas y objetos que pueden utilizarse junto a otros para resolver determinados problemas o acceder a nuevas zonas. El juego obliga constantemente a pensar qué llevamos encima y qué merece la pena conservar. Esto se debe, en buena parte, a que contamos con un inventario bastante limitado, por lo que no tardaremos demasiado en empezar a jugar al eterno puzle de mover objetos de un lado a otro intentando aprovechar cada hueco disponible. Y, por supuesto, tampoco podían faltar los clásicos cofres donde almacenar aquello que no necesitamos en ese momento y recuperarlo posteriormente desde otro punto del mapa. Porque sí, misteriosamente todos están conectados. Mejor no hacer demasiadas preguntas.
El combate mantiene esta misma filosofía. A medida que avanzamos iremos desbloqueando diferentes armas, desde herramientas cuerpo a cuerpo hasta armas de fuego. Durante las primeras horas, podemos utilizar un cúter, que además de servir para defendernos también tiene utilidad durante la exploración al permitirnos cortar determinados obstáculos. Más adelante llegan armas como la pistola, la escopeta, o la pistola de clavos ampliando nuestras posibilidades frente a enemigos cada vez más peligrosos.
Los enfrentamientos son deliberadamente algo toscos y obligan a medir bien las distancias, la estamina y los recursos disponibles. Además, acciones como gestionar el inventario o recargar nuestras armas se realizan en tiempo real, por lo que los enemigos no van a esperar educadamente mientras decidimos qué objeto utilizar. Esta sensación de vulnerabilidad nos acompañará durante los primeros encuentros, cuando todavía contamos con pocas herramientas para defendernos, es entonces cuando la esquiva se convierte en nuestra mejor aliada.
Otro detalle especialmente curioso aparece a la hora de guardar la partida. En lugar de utilizar un sistema automático constante, Silver Pines recurre a teléfonos públicos repartidos por el escenario. Para utilizarlos tendremos que introducir dinero, por lo que guardar nuestro progreso también termina dependiendo de un recurso limitado.
Una estética tan bonita como inquietante
Si hay otro apartado en el que Silver Pines consigue destacar rápidamente es en su puesta en escena. Su diseño visual recuerda a ilustraciones hechas con acuarela, con escenarios muy detallados y un estilo artístico que le da una apariencia bastante particular y reconocible. Los escenarios presentan un nivel de detalle considerable pese a tratarse de un juego de desplazamiento lateral. Calles prácticamente vacías, interiores abandonados, luces débiles y una paleta de colores apagada ayudan a crear una sensación constante de incomodidad. La iluminación también juega un papel importante, dejando numerosas zonas parcialmente ocultas y haciendo que incluso los espacios aparentemente tranquilos transmitan cierta inseguridad.
Conclusiones
Silver Pines consigue recuperar muy bien la esencia del survival horror clásico gracias a su exploración, los puzles, la gestión de recursos y una ambientación que funciona especialmente bien. Sus influencias son evidentes, pero su perspectiva 2D y su particular diseño visual ayudan a darle bastante personalidad.
El combate puede resultar algo tosco y algunas mecánicas se sienten deliberadamente anticuadas, pero forman parte de una propuesta pensada claramente para los amantes del género. En conjunto, es una aventura de terror sólida, atmosférica y muy fiel a esa forma de entender el survival horror de vieja escuela.
*Hemos realizado este análisis gracias a un código para PC proporcionado por RennaisancePR.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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