Análisis Directive 8020, una aventura espacial con buenas ideas y demasiado sigilo (PC, PS5, Xbox Series X)
Han pasado ya cuatro años desde la última entrega principal de The Dark Pictures, y era fácil pensar que este salto a la ciencia ficción podía servir para darle a la saga el empujón que necesitaba. Por eso mismo, lo que más nos ha sorprendido de Directive 8020 no es que tenga ideas malas, sino que teniendo varias bastante buenas, acabe dejándonos unas sensaciones más bien flojitas. No nos parece un desastre, ni muchísimo menos, pero en líneas generales, se queda por debajo de lo que esperábamos de él. Os contamos por qué.
Alien, La cosa y la fórmula Supermassive
Directive 8020 es una aventura narrativa de terror y ciencia ficción en tercera persona en la que controlamos a varios miembros de la tripulación de la Casiopea, una nave enviada a Tau Ceti f en busca de una posible esperanza para la humanidad. Vuelve a apoyarse en la estructura clásica del estudio: decisiones, rutas ramificadas, personajes que pueden morir y cooperativo local para hasta cinco jugadores.
La gran novedad es que ahora hay más control directo, más sigilo y un árbol de historia con «momentos clave» que nos permite rebobinar decisiones y explorar rutas alternativas con mucha más comodidad. Sobre el papel, es probablemente el cambio más interesante que ha hecho Supermassive a esta fórmula en años.
En la práctica, eso se traduce en una aventura que mezcla exploración, secuencias más cinematográficas, decisiones morales y bastantes momentos en los que tenemos que escondernos, avanzar con cuidado y evitar a la amenaza de turno. La ambientación funciona desde el primer minuto, y la premisa de no saber quién sigue siendo humano y quién no encaja muy bien con el tipo de juego que hace Supermassive. El problema es que la primera mitad nos ha parecido directamente mala, no tanto por la historia en sí, sino por cómo decide contártela y, sobre todo, por cómo decide jugarse. Una vuelta puede durar unas cinco o seis horas, más o menos, dependiendo de cuánto os entretengáis, y tener que esperar dos o tres horas para que la historia se ponga interesante nos parece demasiado.
Buenas ideas, malas prioridades
Hay varias novedades que sí nos han gustado mucho. La más evidente es la posibilidad de rebobinar y corregir decisiones que no nos hayan convencido. En un estudio que siempre ha vendido la idea de «vive con tus consecuencias», tener una herramienta así puede sonar contradictorio, pero la realidad es que le sienta muy bien. No sólo hace el juego más accesible y menos frustrante, sino que además potencia la rejugabilidad de una manera muchísimo más cómoda y natural. También nos ha parecido muy buena idea el sistema de mensajes entre miembros de la tripulación, porque permite descubrir mejor a otros personajes, tomar decisiones en frío y abrir interacciones que no tendrían el mismo efecto si todo ocurriese cara a cara.
Donde creemos que Directive 8020 se tropieza es en su insistencia con la infiltración. Ya sabéis nuestra opinión al respecto: la infiltración en juegos que no son de infiltración no suele salir especialmente bien, y este es otro ejemplo bastante claro. Pasamos una cantidad de tiempo demasiado grande escondiéndonos, avanzando por conductos de ventilación y repitiendo secuencias que, más que tensión, acaban generando rutina. No nos molesta que haya sigilo; nos molesta que abuse de él, que lo convierta en uno de los pilares de la aventura y que, además, lo haga de una manera extremadamente básica.
Lo bueno y lo malo de tocar una fórmula que ya funcionaba
Lo curioso es que, cuando el juego deja de empeñarse en meternos otra vez en un conducto o en otra sección de esconderse detrás de cajas, mejora. La segunda mitad nos ha parecido bastante más interesante, y ahí sí que la historia empieza a jugar mejor sus cartas, a aprovechar el componente paranoico de la premisa y a hacernos querer saber qué va a pasar. Sin arreglar todo lo que falla antes, esa segunda mitad sí nos ha animado más a seguir jugando y hace que el conjunto sea más disfrutable.
También ayuda que haya detalles pensados para los fans de la saga. Hay guiños, hay decisiones que encajan muy bien con el espíritu de Supermassive, y sigue siendo uno de esos juegos que con amigos pueden dar bastante juego, sobre todo en una primera partida, comentando quién miente, quién parece sospechoso y qué decisión tomar en cada momento. Creemos que una parte importante de su atractivo sigue estando ahí, en el componente social y en la posibilidad de rejugar para ver rutas diferentes. Eso sí, que sea entretenido con amigos no quita que, jugando solo y prestando atención a su diseño, se le vean mucho más las costuras.
Muy vistoso, menos convincente de lo que debería
En lo audiovisual nos ha dejado una sensación un poco extraña. Por una parte, se ve muy bien. La ambientación de la nave, la iluminación, el acabado general y el tono de terror espacial entran por los ojos, y se nota que el salto a Unreal Engine 5 le ha sentado bien a nivel de iluminación. De hecho, estamos ante uno de los juegos más vistosos del estudio hasta la fecha. Es un juego que sabe aparentar mayor presupuesto del que seguramente tenga, y a ratos incluso consigue vender bastante bien esa idea de «película interactiva» de nueva generación.
Ahora bien, creemos que incluso en lo técnico hay un paso atrás en algunos aspectos. Sí, los personajes están muy bien modelados, sí, el juego soporta trazado de rayos y en el PC que veis bajo estas líneas nos ha rendido muy bien sin problemas, pero hay un montón de animaciones automáticas que restan realismo y hacen que los protagonistas parezcan robots con demasiada frecuencia. Es uno de esos casos en los que el modelado facial y la iluminación venden una cosa, pero las animaciones venden otra mucho menos convincente. Nos ha pasado varias veces eso de pensar «qué bien se ve» y, al segundo siguiente, «qué raro se mueve». Aun así, en lo sonoro cumple muy bien, y además nos llega traducido y doblado al castellano, algo que siempre se agradece muchísimo en una aventura tan centrada en la historia y en las decisiones.
Entretenido si sabéis a lo que vais, pero lejos de ser imprescindible
Al final, Directive 8020 nos parece un juego algo flojito. Tiene cosas buenas, y algunas incluso muy buenas: el sistema para rebobinar decisiones, la idea de los mensajes de la tripulación, la segunda mitad de la historia, la rejugabilidad o lo bien que sigue funcionando este tipo de propuesta en compañía. Pero también tiene problemas demasiado visibles: una primera mitad mala, abuso del sigilo, demasiados conductos de ventilación, repetición y una sensación constante de que las decisiones jugables no ayudan tanto como deberían a hacer mejor la experiencia. No es un juego terrible, pero sí uno que, después de tanto tiempo de espera, nos deja con la sensación de que Supermassive podía y debía haber hecho algo bastante mejor.
Por eso, nuestra conclusión es bastante clara. Si os gusta la saga, si os atrae mucho su ambientación de ciencia ficción y si aceptáis desde el principio que no vais a encontrar aquí una aventura especialmente redonda en lo jugable, podéis pasarlo bien. Más aún si lo jugáis con amigos, si os apetece rejugarlo y si sabéis perdonarle sus repeticiones. Pero si esperabais una gran evolución para la fórmula de The Dark Pictures, o una entrega capaz de recuperar el nivel de sus mejores trabajos, probablemente os deje fríos. Entretenido, sí; recomendable con matices, también; pero desde luego no el salto adelante que nos habría gustado ver.
Hemos realizado este análisis en PC (RTX 5070 Ti, Ryzen 7 7800X3D, 32 GB RAM) con un código de descarga proporcionado por Sandbox Strategies.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
Últimos análisis de PC, PS5 y Xbox Series X











