Análisis de The Legend of Zelda: Phantom Hourglass (NDS, Wii U)

Tras varios años de espera, Nintendo nos invita a volver a surcar los mares en la continuación de The Legend of Zelda: Wind Waker, esta vez para NDS.
The Legend of Zelda: Phantom Hourglass
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
8.7
SONIDO
9
NOTA
9
DIVERSIÓN
8.8
JUGABILIDAD
9.3
Análisis de versiones NDS y Wii U.

A mediados del 2003 llegó a nuestro país The Legend of Zelda: Wind Waker , la primera aparición de la saga para GameCube que trajo consigo cierta polémica, sobre todo por su estilo gráfico. La decisión de Nintendo de dotar al juego de un aspecto de dibujo animado con la técnica de toon shading fue bastante criticada en un principio, aunque la mayoría de los jugadores quedaron más que conformes cuando vieron el resultado. Y es que gracias a este particular estilo, los personajes eran más expresivos que nunca y podíamos ver lo que Link, el protagonista del juego, estaba sintiendo en cada momento. Otra novedad que presentaba el juego fue la posibilidad de navegar por un enorme mar salpicado por islas. El problema de esta idea fue que, aunque la sensación de libertad era impresionante, las islas que encontrábamos eran muy pequeñas, siendo la mayoría islotes en los que apenas podíamos hacer nada, lo que hacía la labor de navegar tediosa en ocasiones.

En aquella ocasión se nos contaban las aventuras que corrió Link para salvar el mundo que conocía, ayudado por una valerosa pirata llamada Tetra y toda su tripulación. Al final del juego, veíamos como Link marchaba en el barco de Tetra para juntos, buscar un nuevo mundo. Es precisamente en este punto, con la búsqueda de estas tierras, donde comienza The Legend of Zelda: Phantom Hourglass, al principio del cual podremos ver un resumen de los acontecimientos ocurridos en su precuela para aquellos que no tuvieron ocasión de jugarla. Como vemos, este juego es una continuación directa del de GameCube, con el que además de su historia, comparte sus personajes, su estilo gráficos y la importancia del mar. Nintendo vuelve a querer que nos enrolemos y vivamos aventuras en alta mar, pero antes veamos si el tesoro que nos ofrece lo vale.



Como hemos dicho, la historia continúa con lo contado en The Legend of Zelda: Wind Waker , y nos encontramos a Link y Tetra en el barco de ella navegando en busca de aventuras. De pronto, aparece en el horizonte un misterioso barco de apariencia fantasmal y Tetra, la intrépida capitana sin miedo a nada, decide ir a explorar. Algo ocurre y Link tiene que ir a rescatarla, pero el barco se aleja de repente y nuestro protagonista cae al agua perdiendo el conocimiento. Afortunadamente, un hada llamada Ciela le socorre y al oír su historia decide acompañarle y ayudarle a rescatar a su amiga. Así comienza una aventura que les llevará a recorrer los distintos mares, uniéndose a ellos poco después Linebeck, un capitán pirata algo cobarde pero con buen corazón.

Al encender la consola, lo primero que llama la atención al probar The Legend of Zelda: Phantom Hourglass es sin duda su sistema de control, ya que se controla exclusivamente con la pantalla táctil. Pulsando sobre la pantalla indicamos a Link hacia donde queremos que se dirija, dependiendo la velocidad a la que se mueva de lo lejos o cerca que pulsemos respecto al personaje. Para atacar, tan sólo deberemos pulsar sobre un enemigo o dibujar pequeños trazos en la dirección donde deseamos dar el espadazo, y para hacer el famoso ataque giratorio de la saga tan sólo tendremos que dibujar un círculo alrededor de Link. Como vemos, el control es tremendamente intuitivo y muy accesible, pudiendo poner tan sólo un pequeño pero a la manera de rodar, que no siempre sale a la primera. Por lo demás, el control es muy bueno y además, si lo deseamos, podremos usar alguno de los botones de la consola a modo de atajo, lo que sin duda es un detalle que agradeceremos en más de una ocasión. Además, aparte de las acciones básicas, las armas que tengamos se usarán de manera única, todas de forma muy intuitiva y, porque no decirlo, en ocasiones muy creativas. Por ejemplo, el bumerán, que es el primer arma al que tenemos acceso, podremos usarlo dibujando en la pantalla la ruta que queremos que siga. De esta forma, controlaremos de forma precisa su camino y no nos costará apenas esfuerzo que haga lo que nosotros deseamos. No queremos estropearos la sorpresa del resto de las armas, pero debemos deciros que la mayoría tienen un manejo muy bien pensado y original, que a buen seguro hará las delicias de todos.



En el mar, aspecto muy importante de este juego, el control es otro. La ruta del barco la controlamos dibujándola en la carta náutica y, mientras nos olvidamos de manejarlo, podemos girar la cámara a su alrededor para ver cualquier detalle y poder apuntar cuando deseemos disparar nuestro cañón. Para atacar a nuestros enemigos desde el barco, basta con pulsar sobre ellos, y la bala de cañón se dirigirá hacia su objetivo. Además de navegar y disparar, podremos saltar pulsando sobre un botón situado en la parte inferior de la pantalla, lo que nos permite esquivar obstáculos que traten de hundirnos. Como vemos, el control es muy sencillo y el navegar no resulta aburrido en ningún momento, aunque en ocasiones nuestro barco se puede quedar atascado contra una roca, ya que no es capaz de esquivar los obstáculos por sí solo.



Por último, desde nuestro barco, podemos buscar tesoros gracias a una grúa que podremos instalar a partir de un punto del juego. En ese momento, entramos en un minijuego muy divertido, en el que controlando la dirección y velocidad de la grúa, tendremos que esquivar a unas criaturas explosivas hasta llegar al fondo y poder coger el tesoro. Estas búsquedas, además de no tener un número demasiado elevado, serán divertidas, pues la disposición de los obstáculos variará en cada uno de los tesoros, por lo que siempre será un reto llegar hasta el cofre y subirlo al barco. Como vemos, la navegación será bastante entretenida, lo que, unido a que los desplazamientos no son excesivamente largos, hace que trasladarnos de una isla a otra no suponga un esfuerzo. Esto se ve reforzado al tamaño de las islas que hará que la mayor parte del tiempo lo pasemos en tierra y tan sólo usemos el barco de vez en cuando, casi siempre como un mero medio de transporte.

En general, este Zelda está menos enfocado a la acción que los anteriores, centrándose sobre todo en la resolución de enigmas. La causa principal de esto es el control, ya que aunque es muy eficiente para la mayoría de las acciones que tendremos que realizar en el juego, hay otras, como ciertos combates, que resultan algo engorrosos. Por ello, la mayoría de los combates a los que nos enfrentemos los solucionaremos pulsando sobre el enemigo una y otra vez, quedando relegados combates más complejos, como aquellos en los que debamos atacar a un enemigo por la espalda, a un segundo plano. Pero el control no es lo único que hace que la mecánica se aleje a lo visto anteriormente.



También la perspectiva, con una cámara cenital que nos permite ver la acción desde arriba, invita a otro tipo de desarrollo, más pausado y centrado en nuestro ingenio para superar las distintas pruebas. Desde este punto de vista, este The Legend of Zelda: Phantom Hourglass es un juego mucho más clásico. Una prueba de ello es que se han reducido muchos elementos de la saga, los cuales, a pesar de aparecer en esta entrega, lo hacen de forma simplificada. Así, desaparecen las típicas botellas, y las pociones que tengamos desaparecen al ser consumidas. También se han simplificado las armas y el inventario, dando la impresión de que se ha querido hacer un juego accesible para todos aquellos que no han probado nunca la saga. Quizás los amantes de las últimas entregas echen en falta algunos detalles, pero la verdad es que las novedades que aporta el juego son suficientes para compensar esa pérdida de complejidad y realmente el volver a los orígenes representa un soplo de aire fresco para aquellos que opinan que la saga se estaba quedando estancada.



Otra de las novedades en el aspecto jugable es la importancia del sigilo, ya que aunque era algo presente en entregas anteriores, en esta ocasión cobra un gran protagonismo, sobre todo gracias al uso de la pantalla superior como mapa. Tan importante es el sigilo en esta ocasión que existe una mazmorra en la que debemos hacer uso de él de forma intensiva si queremos superarla con éxito. Dicha mazmorra será la central del juego y la deberemos visitar varias veces a lo largo de nuestra aventura. Como hemos dicho, en ella el uso del sigilo será muy importante, siendo fundamental planear las cosas que deseamos hacer antes de llevarlas a cabo si no queremos acabar mal. Sin embargo, pese a lo interesante de la propuesta, esta mazmorra se hace muy tediosa, ya que deberemos recorrerla varias veces a lo largo del juego según consigamos objetos que nos abran nuevos caminos. El problema es que cuando volvemos a ella, todo lo que habíamos hecho se pierde, teniendo que repetir otra vez todos nuestros pasos. Aunque esto no presenta un gran problema, ya que lo más seguro es que nos acordemos de todo y lo hagamos incluso más rápido, si hay partes que son muy pesadas y recorrer la mazmorra se puede llegar a hacer tedioso.



Un punto en el que Nintendo ha sabido sacar provecho de las capacidades de la consola es en los enfrentamientos contra los enemigos finales, y es que en todas estas luchas se hace uso de una manera muy original tanto de la pantalla táctil como de las dos pantallas. No queremos estropearos las sorpresas en este aspecto, pero hemos de admitir que hemos quedado francamente sorprendidos con este apartado. Como siempre, antes de poder acabar con un enemigo final deberemos encontrar su punto débil haciendo un análisis de su comportamiento y su fisionomía. Una vez conseguido, no será difícil salir victoriosos, ya que la dificultad de la mayoría de estos enemigos, una vez sabemos cómo vencerlos, no será demasiado elevada.

Gráficamente el juego busca reproducir el estilo visual de su antecesor intentando presentar modelos con sombras planas como si una serie de animación se tratara. Obviamente la calidad gráfica es sensiblemente menor que la de la anterior entrega, debido a las diferencias entre ambas consolas, pero aún así el juego luce muy bien y es tremendamente sólido. Los personajes no cuentan con demasiados polígonos, pero apenas nos daremos cuenta durante el juego, ya que la cámara cenital que se usa durante la mayor parte de la aventura no permite ver los detalles, obteniéndose un acabado general más que aceptable. Tan sólo en algunas escenas de video puede que se eche en falta un mejor acabado, pero la verdad es que los modelados no dejan de ser buenos, especialmente si tenemos en cuenta que el juego presenta un gran número de personajes en pantalla.



Otro detalle que sigue presente respecto a su precuela, son las expresiones faciales, que harán que en todo momento sepamos que sienten los personajes o hacia donde dirigen su atención. Por otra parte, las animaciones están muy cuidadas, tanto las del propio Link como la de los enemigos. El único pero es que quizás se echen en falta una mayor variedad de enemigos, y es que salvo algunas criaturas propias de cada uno de los templos, da la sensación que durante la aventura nos enfrentamos una y otra vez a los mismos seres. A lo largo de todo el juego veremos un gran número de secuencias de video realizadas con el motor del juego. Estas secuencias lucen muy bien y la mayoría de ellas tienen un toque humorístico que hará que soltemos más de una sonrisa mientras las vemos.

Los escenarios por otra parte son correctos y sólidos, aunque casi todos tienen un aspecto demasiado cuadriculado. Quizás Nintendo quiere conseguir con esto el efecto de los juegos antiguos, donde todo se construía a base de cuadrados, pero la verdad es que hubiésemos preferido que este aspecto se hubiese cuidado más. Otro detalle es que la mayoría de los escenarios no trasmiten demasiado, siendo algo vacíos, algo que contrasta con la sensación de vida que emanaban los de The Legend of Zelda: Wind Waker . En cambio, los gráficos del mar están muy logrados, siendo un detalle muy bonito el que surjan los elementos del horizonte poco a poco y con un efecto neblina que nos ha gustado mucho. Además, aunque en esta ocasión el océano no sea más que un mapa para ir a las distintas islas y estás no estén integradas en él como en su precuela, desde nuestro barco podremos distinguirlas perfectamente según pasemos a su lado, pudiendo apreciar hasta las casas que haya en ellas. Por último, antes de dejar el tema de los gráficos, hemos de destacar la cantidad de detalles en los efectos de partículas que tiene el juego, que hace que tenga poco que envidiar en este aspecto a su antecesor.



Respecto al sonido, una vez más Nintendo ofrece melodías que cualquier aficionado a la saga podrá reconocer, junto con otras melodías nuevas que siguen la misma tónica. Nos alegra mucho ver cómo a pesar de tratarse de una consola portátil, NDS reproduce con gran calidad la música y los efectos de sonido, haciéndonos aún más fácil sumergirnos en el juego. Por otra parte, los efectos destacan con luz propia, siendo muy variados y fácilmente identificables gracias a su calidad. Nos ha gustado mucho el sonido de los pasos, que varía con cada pisada, adaptándose a la forma en que Link anda y a la superficie sobre la que está, lo cual da mayor realismo al juego y nos ayuda a meternos en la partida.



Algo que alargará sin duda la duración del juego, es la presencia de modo multijugadortanto en una red local inalámbrica de Nintendo DS, pudiendo usar sólo una tarjeta, como a través de Internet haciendo uso del Nintendo Wi-Fi Connection. En este modo llamado duelo, podremos enfrentarnos a amigos o a rivales de todo el mundo en un juego enfocado al ingenio. Se trata de una especie de pac-man, donde un jugador controlará a Link y otro a tres espectros. El jugador que lleve Link deberá recorrer el escenario recogiendo unas piedras llamadas fortianitas y depositándolas en su base, una zona del color de su equipo marcada en el mapa. Por otra parte, el otro jugador podrá manejar a los espectros trazando una ruta por el mapa para capturar cuanto antes a Link y evitar que sume puntos. Los espectros acabarán con Link de un golpe, pero éste podrá hacer uso de ciertas zonas seguras dentro de las cuales los espectros no podrán ni verle ni atacarle.

Por otra parte, Link no podrá ver en el mapa la situación de los espectros a no ser que lleve encima una fortianita, algo que hará que vaya más lento por el peso. Una vez los espectros golpeen a Link o se acabe el tiempo del turno, los papeles se intercambiarán, y el cazador pasará a ser cazado. Además, ambas partes podrán recoger objetos que les servirán de ayuda en su objetivo de vencer al otro. Hay que tener en cuenta que para ganar debemos sumar puntos, algo que lograremos llevando las fortianitas en las bases. Dependiendo del tamaño de la piedra, caminaremos más despacio, por lo que tendremos que valorar si deseamos arriesgarnos y conseguir más puntos, o preferimos ir a lo seguro. Como vemos, el juego tiene un componente estratégico muy importante, y la gran cantidad de escenarios que hay hacen que este modo multijugador pueda ofrecer muchas horas de diversión. Además, según vayamos jugando y logremos ciertos objetivos, iremos obteniendo logros, algo que hará que le dediquemos muchas horas si deseamos sacarlos todos.



Conclusiones

The Legend of Zelda: Phantom Hourglass es un gran juego que se aleja ligeramente de las últimas entregas de la saga, siendo más simple y enfocado a la resolución de puzles. Quizás no sea un título tan redondo como sus hermanos mayores, pero aún así, se trata de un gran juego que, a pesar de tener ciertos problemas, brilla con luz propia, especialmente por su intuitivo control. Quizás les sepa a poco a los seguidores de la serie, pero a buen seguro quedarán sorprendidos por muchos de sus detalles y les encantará a aquellos que aún no se han enfrentado a un Zelda. Además, su duración, entre 20 y 25 horas si nos centramos en acabar el juego sin conseguir todos sus secretos, y su modo multijugador, harán que tengamos diversión para rato.

Macarena Mey



Uno de los temores más arraigados entre los jugadores es el cambio que los nuevos mecanismos de interfaz de Nintendo DS y Wii pueden representar para las sagas clásicas que llevan veinte años jugando. Zelda para NDS es un caso paradigmático como pocos, después de un New Super Mario Bros. de jugabilidad absolutamente clásica y un Kirby que, tras su Pincel del Poder, ha vuelto por los ruedos más clásicos. Pero con Zelda se ha ido más allá: la jugabilidad se ha adaptado completamente al control táctil al tiempo que ha respetado los preceptos básicos de la estructura jugable asentada en la saga. Todo ello, claro, remozado y fresco por los cambios introducidos, que no son pocos, pero que no afectan al sabor añejo que todo Zelda debe dejar al jugador.



Desde luego, hace unos años, cuando faltaban apenas unas horas para probar por primera vez este juego, todavía se acumulaban las dudas con respecto a cómo iba a responder el juego ante tal control. No tuvieron que pasar ni diez minutos de partida para ver que la idea funcionaba, pese a los evidentes flecos de una versión todavía en temprano desarrollo. Ahora, esos fallos se han solventado, y creemos que quienes, como es natural, tengan dudas por los cambios en el sistema de control, cuando lo prueben, también se convencerán.


Daniel Escandell

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Plataformas:
NDS Wii U

Ficha técnica de la versión NDS

ANÁLISIS
9
  • Fecha de lanzamiento: 19/10/2007
  • Desarrollo: Nintendo
  • Producción: Nintendo
  • Distribución: Nintendo
  • Precio: 39.95 €
  • Jugadores: 1-2
  • Formato: Tarjeta de juego
  • Textos: Español
COMUNIDAD
7.91

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The Legend of Zelda: Phantom Hourglass para Nintendo DS

274 votos

Ficha técnica de la versión Wii U

  • Fecha de lanzamiento: 13/11/2015
  • Desarrollo: Nintendo
  • Producción: Nintendo
  • Distribución: eShop
  • Precio: 9,99 €
  • Jugadores: 1-2
  • Formato: Nintendo DS
  • Textos: Español
  • Voces: No
  • Online: No
COMUNIDAD
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The Legend of Zelda: Phantom Hourglass CV para Wii U

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